- 28 de noviembre de 2025
A más de tres semanas del asesinato de Carlos Manzo, el coronel Jiménez Miranda es buscado por homicidio por omisión, mientras avanzan las investigaciones.

A 27 días del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, las investigaciones han avanzado con la detención de nueve personas, entre ellas integrantes de su cuerpo de seguridad y presuntos mandos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, una figura clave continúa sin ser localizada: el coronel José Manuel Jiménez Miranda, jefe de escoltas del edil y hoy considerado prófugo.
La Fiscalía General del Estado confirmó que existe una orden de aprehensión en su contra por homicidio por omisión, el mismo delito por el que ya fueron vinculados a proceso los siete escoltas detenidos el 21 de noviembre. De acuerdo con las autoridades, Jiménez Miranda habría escapado del operativo en el que capturaron a su equipo, compuesto por exmilitares y policías que él mismo reclutó para proteger al alcalde.

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Una carrera militar y una relación polémica con Manzo
La trayectoria de Jiménez Miranda es amplia dentro de las fuerzas armadas. Con 43 años de servicio, fungió como jefe de grupo de la Policía Judicial Federal Militar en el Campo Militar Número 1; posteriormente fue subdelegado de la Policía Judicial Federal de la entonces PGR y, entre 2011 y 2013, estuvo a cargo de Planes y Programas del Centro de Adiestramiento Regional de la X Región Militar, en Campeche.
Su experiencia también incluye el mando de tres Batallones de Infantería, el 99/o., el 17/o. y el 79/o., con sedes en Oaxaca, Michoacán y Jalisco. Durante esos años dirigía entre 500 y 600 soldados en tareas operativas, logísticas y administrativas, responsabilidades que, según difundió el propio Manzo en su momento, respaldaban su carrera militar.

El nombre del coronel comenzó a circular públicamente en agosto de 2024, cuando Manzo anunció su incorporación al gabinete municipal como secretario de Seguridad Pública. No obstante, su paso por el cargo duró apenas 28 días: fue separado por señalamientos de violencia intrafamiliar, una acusación que el alcalde pidió esclarecer antes de permitirle volver a funciones.
Pese a ese episodio, Manzo lo mantuvo cerca. Tras su destitución, lo designó como jefe de escoltas, confiándole la seguridad más inmediata del gobierno municipal. Esa decisión cobra especial relevancia en el contexto del crimen, pues las autoridades investigan si hubo fallas deliberadas o negligencias graves que facilitaron el ataque ocurrido el 1 de noviembre.
Hoy, mientras siete de sus subalternos permanecen recluidos en el Centro de Alta Seguridad para el Delito de Alto Impacto No. 1, el paradero de José Manuel Jiménez Miranda sigue siendo desconocido. Su ausencia no solo complica el caso, sino que lo coloca en el centro de una investigación que apunta a responsabilidades dentro del propio círculo de seguridad del alcalde asesinado.
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