- 14 de abril de 2026
Sabemos lo que hiciste el verano pasado, así que te presentamos esta lista de cinco plantas a prueba de manitas inexpertas

Llevamos más de un año pasando más tiempo en casa y mientras muchos han enfrentado el tedio haciendo pequeñas decoraciones y reparaciones; otros se han puesto a hornear como para engordar a un regimiento y hay quienes se han devorado todo el catálogo de Netflix.
Dentro de los "aficionados de pandemia", surgió una subespecie peculiar: el Señor de las Plantas. Es el típico que antes lo único verde que tenía en casa era el moho en las esquinas del baño, pero en cuanto se vio solo durante dos meses seguidos, empezó a comprar y adoptar plantas hasta tener una hasta sobre la caja del WC.
Pero también hubo muchos señores de las plantas fallidos, a quienes se nos morían hasta los cactus que, hay que decirlo, dividen más que la política, porque unos dicen que no necesitan nada, mientras el otro bando asegura que son "de los más difíciles" de mantener.
Como creemos en las segundas oportunidades, te proponemos estas cinco plantas que sobrevivirán hasta a las manitas más inexpertas.
Teléfono (o Potos)
Todos los especialistas en cuidado de las plantas aseguran que el teléfono es la planta más resistente y fácil de cuidar que se puede tener.
Es muy fácil comenzar a cultivarla, ya que basta con que alguien te regale un trocito con tres o cuatro hojas, y ya la puedes poner en agua para que eche raíces.
Cuando ya tenga unos 10 centímetros de raíz, es momento de pasarlo a una maceta.
Es una planta de sombra, lo que la hace ideal para un librero o una cómoda. Necesita luz, pero nunca directa.

Árbol de jade
El árbol de jade es una planta que luce muchísimo y es muy fácil de cuidar. Es de la familia de las suculentas, por lo que tiene hojas muy carnosas que retienen muy bien el agua.
Su verdor, su aparente delicadeza y su ocasional exuberancia hacen casi imposible adivinar que es muy cercana a los cactus, pero utiliza el mismo principio de conservación de agua.
Por ello, no necesita demasiado riego. De hecho, su principal causa de muerte suele ser el ahogamiento. Puedes hundir un dedo en la tierra y cuando esté seca a un centímetro de profundidad, es cuando necesitará más riego.
Se da muy bien en exteriores y le gusta la luz del sol, pero no en exceso, así que puedes colocarla estratégicamente junto a una pared que le permita broncearse unas horas del día y luego la proteja de la luz abrasadora.

Ficus benjamina
Por su forma de árbol y su crecimiento alto, el ficus es más bien de piso, perfecto para adornar cualquier rinconcito junto a una ventana. También puede adaptarse a exteriores, si no se expone demasiado al sol directo.
Se riega cada semana o cada dos semanas, dependiendo del clima. Necesita más agua en los meses de calor. Si lo ves amarillo, lo estás regando demasiado.
Se recomienda limpiar sus hojas con un trapo húmedo cuando lo ves opaco y retirar las hojas maltratadas, para ayudarle a concentrar su fuerza.
Agradece mucho el abono, aunque no es una condición indispensable para su supervivencia.

Lavanda
A la lavanda le gusta mucho el sol, así que asegúrate de dejarla en la azotea o en una terracita. No necesita demasiada agua porque es de zonas semiáridas.
Le gusta mucho el espacio para expandirse oronda y a sus anchas, así que déjale una maceta amplia. Sus flores moradas son superalegres.
Si la pones en un balcón que suelas tener abierto, algunos días podrás olerla cuando se mueve con el viento. Tiene un olor delicioso y tranquilizante. No florea todo el año, pero sí podrás disfrutar de su delicioso aroma.

Sábila (o aloe vera)
Aunque es parecida al maguey, la sábila se da bastante bien en interiores, siempre y cuando esté cerca de una ventana. Si no son meses muy calurosos, puedes probar tenerla en exteriores.
Ponerla en una maceta espaciosa le permitirá crecer cómodamente. Asegúrate de que tenga bastante altura; ya que es de raíces largas y profundas.
La sábila es otra de esas plantas, como la lavanda, que son muy agradecidas y además de alegrarnos y ser ornamentales, tiene propiedades que podemos aprovechar.
Tiene propiedades cicatrizantes y humectantes, así que puedes aplicarla directamente en la piel. También ayuda a proteger el sistema digestivo contra el estreñimiento y la irritación, haciéndola excelente para licuados nutritivos o infusiones.
Para comenzar a podarla, tiene que tener dos años o más. Puedes comprarla de esa edad o cuidarla con amor y esperar a que crezca. Otra de sus ventajas es que a veces echa hijitos que puedes trasplantar y crecer desde cero.

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