- 01 de junio de 2026
La presidenta Claudia Sheinbaum reabrió la discusión sobre la estrategia de seguridad implementada por Felipe Calderón.

A casi dos décadas del inicio de la llamada "guerra contra el narcotráfico", uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de México volvió a colocarse en el centro de la discusión pública. Esta vez, el debate fue reactivado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuestionó no sólo los resultados de aquella estrategia impulsada por el expresidente Felipe Calderón, sino también su origen.
Las declaraciones ocurrieron después de que Calderón reapareciera en un acto del Partido Acción Nacional (PAN) para defender la política de seguridad implementada durante su sexenio y respaldar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en medio de señalamientos relacionados con presuntas colaboraciones con agencias estadounidenses.
La respuesta de la mandataria no se limitó a cuestionar la efectividad de aquella estrategia. Fue más allá y abrió una interrogante que toca uno de los temas más sensibles de la relación bilateral entre México y Estados Unidos: la posible influencia extranjera en decisiones clave de seguridad nacional.

Sheinbaum cuestiona quién estuvo realmente detrás de la guerra contra el narco
Durante su conferencia matutina de este lunes, Sheinbaum planteó una duda que, aseguró, sigue vigente para muchos mexicanos.
"Siempre nos va a quedar la duda de si la guerra contra el narco fue una idea de Felipe Calderón o fue una idea de Barack Obama, porque estaba el gobierno de Obama ¿o de las agencias de Estados Unidos? Porque a lo mejor no era el presidente y eran las agencias".
La presidenta señaló que durante la administración de Calderón existió una amplia apertura hacia organismos estadounidenses, particularmente la Administración para el Control de Drogas (DEA), situación que, dijo, ya había sido señalada anteriormente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sus declaraciones reactivaron un viejo debate sobre el nivel de participación que tuvieron agencias de seguridad estadounidenses en la estrategia mexicana contra el crimen organizado durante aquellos años.

El fantasma de "Rápido y Furioso" vuelve a escena
Uno de los episodios que Sheinbaum utilizó para respaldar sus cuestionamientos fue la operación "Rápido y Furioso", implementada por autoridades estadounidenses entre 2009 y 2011.
La mandataria recordó que dicho operativo permitió el ingreso de armas desde Estados Unidos hacia territorio mexicano bajo el argumento de rastrear a organizaciones criminales.
Según explicó, la estrategia terminó convirtiéndose en un fracaso cuando el armamento llegó a manos de grupos delictivos.
La presidenta recordó que las armas ingresaron con dispositivos de rastreo que posteriormente fueron retirados por los propios criminales.
Al referirse a ese episodio, Sheinbaum lo calificó como un capítulo "atroz" y "triste", debido a las consecuencias que tuvo tanto para la seguridad pública como para las víctimas de la violencia.
El operativo sigue siendo considerado uno de los casos más polémicos de cooperación bilateral en materia de seguridad.

"La guerra contra el narco fue planeada desde el exterior"
Un día antes de responder a Calderón, Sheinbaum ya había elevado el tono del debate.
Durante un acto realizado en el Monumento a la Revolución, aseguró que la estrategia de combate al narcotráfico implementada en 2006 no fue diseñada exclusivamente en México.
"Con Calderón la "Guerra contra el narco" fue planeada desde el exterior".
La presidenta también sostuvo que durante décadas se permitió una creciente influencia de actores extranjeros en asuntos internos del país y afirmó que actualmente su gobierno busca establecer una relación distinta con Estados Unidos basada en el respeto mutuo.
Las declaraciones de Sheinbaum forman parte de una narrativa más amplia centrada en la defensa de la soberanía nacional.
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En los últimos días, la mandataria también cuestionó solicitudes provenientes de Estados Unidos relacionadas con funcionarios mexicanos, incluyendo señalamientos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al considerar que no se han presentado pruebas públicas que sustenten algunas acusaciones.
Asimismo, advirtió que ciertos sectores políticos estadounidenses podrían estar utilizando temas relacionados con México como parte de sus propias disputas electorales.
"¿Es realmente interés legítimo, genuino, por ayudar a México, un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones".
Y añadió: "Ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia. Y México, que se oiga claro, que se oiga fuerte, no acepta injerencia".
México y Estados Unidos: vecinos, pero con límites
Pese a sus críticas, Sheinbaum dejó claro que no plantea una ruptura con Washington.
La presidenta aseguró que ambos países seguirán manteniendo una relación cercana, aunque insistió en que cualquier colaboración deberá desarrollarse bajo principios de igualdad y respeto a la soberanía.
"Yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación con México. No están de acuerdo con el gobierno que encabezamos por razones ideológicas principalmente".
Para ilustrar su postura, recurrió a una metáfora sobre la convivencia entre vecinos.
"Lo expliqué el otro día con una metáfora que parece muy sencilla, pero así es. Son dos vecinos en dos casas distintas. Puedes comer, puedes juntarte, divertirte, pero cuando un vecino quiere entrar a tu casa y quedarse con la cocina y después con la recámara y luego con la orientación de cómo decides dentro de tu familia, pues ahí dices no a esa parte. Vamos a seguir siendo buenos vecinos, una política de buena vecindad".
Con ello, la mandataria dejó claro que la discusión sobre la guerra contra el narcotráfico ya no gira únicamente en torno a sus resultados, sino también a una pregunta que sigue dividiendo a la clase política mexicana: quién tomó realmente las decisiones que marcaron el inicio de una de las etapas más violentas del país.
Calderón reivindica su estrategia y rechaza las críticas
La polémica surgió luego de que Felipe Calderón defendiera públicamente la decisión de desplegar a las Fuerzas Armadas para combatir a los cárteles del narcotráfico.
El exmandatario argumentó que el Estado tenía la obligación de actuar frente al avance de las organizaciones criminales y sostuvo que, pese a las críticas acumuladas con el paso de los años, continúa convencido de que tomó la decisión correcta.
Para Calderón, la disyuntiva era enfrentar a los grupos criminales o permitir que fortalecieran su control sobre diversas regiones del país.
La estrategia comenzó oficialmente el 11 de diciembre de 2006 con el Operativo Conjunto Michoacán, considerado el punto de partida de la militarización de la seguridad pública en México.
Desde entonces, especialistas, organizaciones civiles y actores políticos han debatido sus resultados. Mientras algunos sostienen que era inevitable actuar frente al crecimiento de los cárteles, otros consideran que la política provocó una escalada de violencia cuyos efectos aún persisten.

Maru Campos, el nuevo punto de confrontación entre Morena y el PAN
Las declaraciones de Calderón ocurrieron durante un evento organizado para respaldar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.
La mandataria estatal enfrenta cuestionamientos derivados de presuntas colaboraciones en materia de seguridad con agencias estadounidenses sin informar al Gobierno federal.
El tema adquirió relevancia nacional después de que trascendiera información relacionada con un operativo en Chihuahua donde habrían muerto dos presuntos agentes vinculados a la CIA durante el desmantelamiento de un laboratorio clandestino.
Ante esta situación, Calderón acusó una supuesta persecución política contra la gobernadora y criticó que se concentren señalamientos sobre ciertos actores mientras otros funcionarios señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado continúan ejerciendo funciones públicas.
El expresidente Vicente Fox también expresó su respaldo a Campos. Sin embargo, Sheinbaum rechazó que exista una motivación política detrás de las investigaciones.
"La situación en Chihuahua no es algo político", sostuvo, al señalar que las indagatorias corresponden a la Fiscalía General de la República y se desarrollan de manera independiente.
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