- 05 de enero de 2026
Sheinbaum propuso una nueva visión para América basada en cooperación, integración económica y bienestar social.

El reciente posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los acontecimientos en Venezuela no solo fijó una postura diplomática de México frente a la intervención de Estados Unidos, sino que abrió un panorama más amplio sobre el rumbo que debería seguir el continente americano en el siglo XXI.
Desde Palacio Nacional, la mandataria delineó una propuesta que trasciende el conflicto inmediato y plantea una alternativa basada en cooperación, desarrollo e integración regional.
Sheinbaum sostuvo que los desafíos actuales de América Latina no pueden resolverse mediante el uso de la fuerza ni acciones unilaterales, sino a través de un enfoque que priorice el crecimiento económico compartido, la soberanía de los pueblos y el bienestar social como eje del progreso.
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El rechazo al uso de la fuerza como punto de partida
En su mensaje, la presidenta subrayó que la historia regional demuestra que la intervención militar no ha generado estabilidad ni democracia duradera. Desde esa premisa, insistió en que los pueblos deben ser quienes definan su propio destino político, económico y social, sin presiones externas.
Para México, este principio no es circunstancial. Forma parte de una tradición diplomática que se apoya tanto en la Constitución como en el derecho internacional, particularmente en los principios de la Carta de las Naciones Unidas sobre soberanía, integridad territorial y autodeterminación.

Cooperación para competir en un mundo globalizado
Uno de los ejes centrales del planteamiento fue la necesidad de repensar el papel del continente frente a la competencia económica global. Sheinbaum advirtió que el crecimiento acelerado de Asia obliga a América a fortalecer sus propias capacidades productivas y a dejar atrás esquemas basados en la confrontación.
La mandataria sostuvo que el desarrollo regional debe impulsarse mediante inversión productiva en sectores estratégicos como infraestructura, energía, transporte, educación, ciencia y tecnología. Desde su perspectiva, el crecimiento económico no puede depender de la subordinación de unos países sobre otros, sino de cadenas productivas compartidas y comercio justo.
Integración económica con beneficio social
Otro de los puntos destacados fue la integración económica regional como herramienta para reducir desigualdades y fortalecer la autosuficiencia continental. Sheinbaum planteó que el desarrollo sólo puede considerarse auténtico cuando se traduce en bienestar social y reducción de la pobreza.
En ese sentido, advirtió que el crecimiento económico que no disminuye las brechas sociales carece de legitimidad y no garantiza estabilidad a largo plazo. Por ello, propuso que el bienestar social sea el eje central de cualquier proyecto de integración regional.
Diálogo entre iguales y respeto mutuo
La presidenta también enfatizó la importancia del diálogo permanente entre los países del continente. Afirmó que la estabilidad hemisférica se construye con entendimiento y respeto mutuo, no mediante imposiciones ni doctrinas que pretendan definir el destino de otras naciones.
En ese marco, recordó que:
"México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El Continente Americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman".

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