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OPINIÓN

Cuatro décadas de la matrícula de educación básica, con perspectiva de género

En conmemoración del día del niño y la niña (30 de abril), en este texto se analizan las tendencias de matrícula de la educación básica con perspectiva de género. En los últimos 40 años hay una mayor participación de mujeres y hombres en la matrícula de educación básica.

OPINIÓN

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Créditos: Exilio Periodismo

El 30 de abril se conmemora el día del niño y la niña. Para sumarnos desde MUxED a esa conmemoración, este texto analiza las tendencias, por nivel educativo, del crecimiento de la matrícula de la educación básica para garantizar el derecho a la educación niñas y niños, desde una perspectiva de género. Específicamente se enfoca en las décadas de 1980 a 2020, porque la desagregación de la matrícula por sexo no está disponible con anterioridad a 1980. A partir de 1994, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) publica información de alumnos matriculados desagregados por sexo, comenzando con los datos del ciclo escolar 1980-1981. 

Educación preescolar

La educación preescolar pública en México tiene como antecedentes la creación, en enero de 1904, de dos jardines de niños en la Ciudad de México y la promulgación en 1914 de una ley para regular los jardines de niños, aunque, a decir de Ernesto Meneses Morales, desde el siglo XIX habían empezado a funcionar los jardines infantiles “en zonas residenciales acomodadas”. En 1904 la matrícula era de 11,615 alumnos. De esa fecha a 1980, la matricula creció más de 45 veces.

Como se aprecia en la siguiente gráfica, la matrícula total de preescolar ha tenido una tendencia sostenida al alza, entre 1980 y 2020. Para el ciclo escolar 1980-1981 se atendían a 531,704 niñas y 539,915 niños, es decir, cerca de 1.07 millones de alumnos en total. La matrícula de preescolar en 2020 era de 4.81 millones, 4.04 veces mayor que la registrada en 1980. 


Elaboración propia con base las siguientes fuentes:
Cuaderno Número 1. Estadística de Educación, INEGI 1994

Cabe destacar que, en buena medida, ese crecimiento se debe a que, en 2004, se decretó la obligatoriedad de la educación preescolar. En 2005, la cobertura de educación preescolar paso de 66 por ciento a 65.9 por ciento en 2020.

Por otra parte, entre 1980 y 2020, el índice de femineidad en la matrícula de preescolar se redujo ligeramente, al pasar de 98.5 niñas por cada cien niños, en 1980, a 98.3, en 2020. No obstante, es preciso aumentar y sostener la presencia de las niñas en la matrícula de preescolar ya que entre 1995 y 2015 la relación del número de niñas por cada cien niños registró una variación a la baja. Pasó de 98.8 a 97.9 niñas por cada cien niños. 

Educación primaria

La instrucción primaria tiene su origen en 1867, con la Ley Orgánica de Instrucción Pública, en la cual ya se establecía como obligatoria y gratuita la instrucción primaria. A partir de la publicación del INEGI, se visibiliza que en 1921 el número de estudiantes era de 868,040 y que de 1921 a 1980 la matrícula de este nivel se incrementó en 17 veces.

Como se aprecia en la siguiente gráfica, en el ciclo escolar 1980-1981, el número de alumnos fue de 14.67 millones; de estos, 7.15 millones eran niñas y 7.51 millones, niños.

Elaboración propia

Entre los ciclos escolares 1980-1981 y el 2020-2021, la educación primaria tuvo diversos cambios en el número de alumnos. El crecimiento más importante se dio entre los ciclos escolares 1980-1981 y 1985-1986 y fue de 3.12 por ciento.  En contraste, la caída más pronunciada en la matrícula sucedió entre 2010 y 2020 con menos 8.13 por ciento.

Una de las razones de los cambios en la matrícula de la educación primaria deriva de los cambios en la tasa bruta de natalidad. En promedio, en los años 80, la tasa bruta de natalidad fue de 33.12 por ciento. En cambio, en el siglo XXI, la tasa bruta de natalidad es mucho más baja, en promedio 18.47 por ciento.  

Otra razón que explica los cambios en la matrícula es el llamado “bono demográfico”. Es decir, dentro del proceso de transición demográfica, a partir de 2005 y hasta el 2025, la razón de la población en edad productiva (15 a 59 años) será mayor que la población dependiente (menores de 14 años y mayores a 60). En otras palabras, en este periodo habrá menos niñas y niños en edad de estudiar la educación básica. Adicionalmente, la cobertura de educación primaria constata la disminución de la población en edad de estudiar. En 2010, la cobertura de primaria fue 110.7 por ciento y, en 2020 fue de 103.1 por ciento. 

Por otra parte, de 1980 a 2020 el índice de femineidad en la matrícula en primaria se incrementó ligeramente al pasar de 95.2 a 96.6 niñas por cada cien niños. En algunos años del periodo señalado, la relación del número de niñas por cada cien niños registró variaciones a la baja, como ocurrió entre 1985 y 1995, al pasar de 94.8 a 93.9 niñas por cada cien niños.

Las variaciones de matrícula a la baja en la relación de mujeres/hombres nos hace ver que, las reducciones del índice de femineidad pueden derivarse de múltiples factores. Algunos de ellos es que las niñas no concluyen o abandonan la escuela. Esta situación la documentó el INEE, en su informe La educación obligatoria de México, en el que identifica las causas por la que las niñas no concluyen la educación primaria, entre las que destaca que resulta más útil, para las familias de bajos ingresos, la ayuda de las niñas en actividades domésticas o de cuidado a que sigan estudiando.  

  

Educación secundaria 

La expansión de la educación secundaria se impulsa mediante dos decretos del presidente Plutarco Elías Calles, promulgados en 1925, en los que establece dos hitos fundamentales para el crecimiento de la matricula. Por una parte, se establece la Dirección de Educación Secundaria; y, por otra, se autoriza a la Secretaría de Educación Pública a crear escuelas secundarias. En 1975, INEGI registraba 1,898,053 de alumnos matriculados en la educación secundaria.

En el ciclo escolar 1980-1981, el número de alumnas inscritas en este nivel era de 1.42 millones, considerablemente menor que el de estudiantes varones, que era de 1.61 millones. De 1980 a 2015, el número de estudiantes de secundaria aumentó en México 2.25 veces. En este periodo, particularmente con la promulgación de la Ley General de Educación en 1993, la educación secundaria adquirió el carácter de obligatoria. 

Por otra parte, como se aprecia en la siguiente gráfica, entre 2015 y 2020, la matrícula de secundaria tuvo la mayor caída registrada del número de adolescentes inscritos en la escuela (menos 6.4 por ciento). Esta reducción también es resultado del efecto del bono demográfico, entre otras cosas.

Elaboración propia con base las siguientes fuentes:
Cuaderno Número 1. Estadística de Educación, INEGI, 1994.
Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional ciclos escolares 2005/2006, 
2010/2011, 2015/2016 y 2020/2021. SEP.
Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa. SEP.

 

El efecto del bono también se refleja en la cobertura de la secundaria. En 2015, la cobertura de secundaria fue de 102.3 por ciento y, en 2020 de 95.8 por ciento. En ese sentido, la cobertura en educación secundaria no retrocede sino disminuye por la disminución de la población en edad de estudiar este nivel educativo.

En ese mismo periodo, el índice de femineidad en la educación secundaria se incrementó, al pasar de 88.2 a 98.5 mujeres por cada 100 hombres. Al igual que con la matrícula de primaria, dicho cambio no fue uniforme en el periodo señalado; de hecho, el índice alcanzó el valor de 98.9 mujeres por cada cien varones, en 2005. 

Durante el periodo 1995-2010 parece haberse dado, de manera constante, un cambio importante en la composición de la matrícula de secundaria, ya que se pasó de 93.7 a 98.2 mujeres por cada cien hombres. Sin embargo, entre 2010 y 2015 la razón mujeres/hombres volvió a caer de 98.2 a 97.9. 

Los diversos cambios a la baja del índice de femineidad en la matrícula de secundaria dejan ver que aun hay cierta inestabilidad en la razón mujeres/hombres. Esto puede obedecer a diversos factores como la permanencia, la transición y/o el abandono escolar de las adolescentes. 

En el blog del Banco Mundial “¿Por qué las niñas abandonan la escuela y cuáles son las consecuencias de la deserción escolar?” se afirma que el costo de oportunidad de que las adolescentes tengan o no estudios de educación secundaria, implica la obtención o no de ingresos para las familias; reducir o incrementar el matrimonio infantil y reducir o incrementar la maternidad prematura.

Exilio Periodismo

 

Por otro lado, si se compara el índice de femineidad de 1980 de la primaria (95.2 por ciento) versus el índice de femineidad de la secundaria (88.2 por ciento), se observa una diferencia negativa 6.9 puntos porcentuales. Estos datos revelan que, parece ser especialmente crítico para las niñas la transición de la educación la primaria a la educación secundaria. Esto se fortalece con los resultados obtenidos en el informe del INEE La educación obligatoria de México donde se expone que para familias de bajos ingresos una vez que las niñas adquieren los conocimientos básicos de la primaria, estas resultan más útiles paras sus familias en las labores domésticas y en el mercado de trabajo informal.  

En conclusión

Finalmente, podemos concluir que, en los últimos 40 años, existe una mayor participación de mujeres y hombres en la matrícula de educación básica. Sin embargo, la diferencia la marca la percepción familiar sobre el costo de oportunidad que tienen las niñas y las adolescentes según su acceso, permanencia, transición y/o la conclusión de la educación básica. Percepción que, de no cambiar las relaciones de poder entre mujeres y hombres que se dan en el orden social y que se reproducen en la organización, estructura y contenidos del sistema educativo, persistirá e incluso puede acrecentarse y tener un retroceso histórico, como resultado de las secuelas que el COVID-19 ha dejado, en general, y en el sistema educativo, en particular.