- 29 de agosto de 2025
Natalia Nagovitsyna sufrió una fractura en el Pico Pobeda y quedó atrapada a más de 7 mil metros. Autoridades confirman que no hay manera de rescatarla.

La montaña más alta de Kirguistán se ha cobrado una nueva víctima. La alpinista rusa Natalia Nagovitsyna, de 47 años, permanece atrapada a más de 7 mil metros de altitud en el Pico Pobeda, sin que los equipos de rescate puedan llegar hasta ella.
Tras múltiples intentos fallidos, las autoridades han declarado imposible continuar con las operaciones, lo que significa que la montañista ha sido dada por muerta en una de las cumbres más inhóspitas del planeta.
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El accidente en el descenso
El 12 de agosto, durante el descenso del Pico Pobeda —que alcanza los 7,439 metros y se ubica en la cordillera Tien Shan, entre Kirguistán, Kazajistán y China—, Nagovitsyna sufrió una fractura en una pierna que le impidió continuar. Sus compañeros, el ruso Roman Mokrinsky, el austriaco Gunther Siegmund y el italiano Luca Sinigaglia, improvisaron un campamento para resguardarla mientras buscaban ayuda.
El plan pronto se convirtió en tragedia. Los tres hombres intentaban ascender regularmente para llevarle víveres, pero las tormentas de nieve y el frío extremo los acorralaron. Poco después, Sinigaglia murió a causa de un edema cerebral derivado de la congelación, y su cuerpo quedó a 6,800 metros en una cueva de la montaña. Los otros dos montañistas fueron rescatados en condiciones críticas.

Una lucha contra lo imposible
Desde entonces, Natalia quedó sola, resguardada en una pequeña tienda rodeada de nieve y temperaturas que alcanzan los -40 grados. A pesar de ello, logró enviar señales de vida. El 19 de agosto, un dron captó imágenes en las que gesticulaba para demostrar que seguía consciente.
Su hijo compartió un video en el que se ve cómo saca la mano por la tienda, un gesto desesperado para confirmar que aún resistía.
"Mi madre sigue allí, a la espera", declaró la familia, implorando que no se detuvieran los esfuerzos de rescate.
Sin embargo, cada día la situación se volvió más insostenible. Las ráfagas de viento, la falta de oxígeno y el riesgo de avalanchas hacían inviable una operación segura. Los helicópteros que intentaron sobrevolar la zona no lograron superar los 4,600 metros.
El anuncio devastador
El 27 de agosto, el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Kirguistán confirmó lo inevitable: "No se registró movimiento en el interior (de la tienda de campaña)".
La institución detalló que, tras analizar imágenes térmicas obtenidas por drones, no había señales de vida en el lugar donde se encontraba la montañista:
"Según el análisis de los datos obtenidos y teniendo en cuenta una combinación de factores, especialmente las condiciones climáticas extremas y las especificidades de la zona, no se ha detectado ninguna señal de vida en el lugar en el que se halla Natalia Nagovitsyna".
Con ese comunicado, se dio por concluido el operativo de rescate, dejando claro que no existen medios técnicos ni humanos para sacarla con vida de la montaña.
La montaña más letal de Asia Central
El Pico Pobeda no es sólo el punto más alto de Kirguistán, sino también una de las cumbres más mortales del mundo. Los registros muestran que, desde 1955, nadie ha sido rescatado con vida tras quedar atrapado a gran altitud en esa montaña. La combinación de tormentas repentinas, terreno helado y altitud extrema lo convierten en un desafío que incluso los alpinistas más experimentados temen enfrentar.
La tragedia de Nagovitsyna se suma a la larga lista de vidas que la montaña ha cobrado. Su caso, sin embargo, ha conmovido particularmente al mundo porque fue posible confirmar durante días que seguía con vida, sin que existiera forma alguna de alcanzarla.
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Un adiós marcado por la impotencia
El caso de Natalia Nagovitsyna revela con crudeza los límites humanos frente a la naturaleza. La resistencia que mostró desde su tienda, aislada en medio de la tormenta, la convirtió en un símbolo de lucha y esperanza. Sin embargo, la fuerza del Pico Pobeda terminó imponiéndose.
Su familia y la comunidad de alpinistas internacionales seguirán recordándola como una mujer que enfrentó la montaña con valentía hasta el final, aunque la falta de recursos y la hostilidad del entorno no permitieran rescatarla.
El silencio del Pico Pobeda ya guarda su historia, sumando su nombre a la lista de quienes quedaron para siempre en sus laderas heladas.

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