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"No puedo parar": mujer revela que por comerse las cenizas de su esposo ha bajado de peso

La mujer contó cómo fue que comenzó a comerse la cenizas de su esposo y, de paso, reveló a qué saben

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Mujer cuenta que se come las cenizas de su esposo y ha bajado de peso. Créditos: Captura de pantalla (TLC).

La historia de una mujer que se come las cenizas de su esposo le ha dado la vuelta al mundo. La protagonista de esta historia es una joven de 26 años de nombre Casie, quien contó que no puede parar esta extraña adicción la cual le ha ayudado, según contó, a perder peso. 

“Aquí estoy hoy casi dos meses después y no puedo parar, me estoy comiendo a mi esposo”, contó al programa My Strange Addiction del canal TLC. 

¿Por qué se come las cenizas de su esposo?

La mujer, radicada en Tennessee, Estados Unidos, aseguró que un día iba a cambiar las cenizas de su esposo de urna y que parte de sus restos se quedaron pegadas en su mano. Al no querer deshacerse de él, simplemente metió los dedos a su boca. 

“No quería tirarlo, ese es mi esposo. No quería tirarlo, así que simplemente me lo lamí de los dedos”, dijo. 

Mujer revela que se come las cenizas de su esposo. Foto: Captura de pantalla (TLC). 

Mujer baja de peso por comerse las cenizas de su esposo 

Casie se casó con Sean en 2009, sin embargo, solo dos años después murió debido a un ataque de asma. La mujer relató que desde entonces lleva las cenizas de su esposo a todos lados y que incluso cocina para él. Fue hasta que tuvo las cenizas de su esposo en los dedos que comenzó a comérselo, lo cual le ha ayudado a bajar de peso, aseguró. 

“Primero me lamo el dedo y no solo lo sumerjo, sino que lo giro para que se apelmace bien y luego me lo como. (..) He perdido 42 libras (19 kilos) desde que mi esposo falleció, básicamente lo único que estoy comiendo son sus cenizas”, aseguró al programa que se viralizó en 2021.  

La mujer también reveló a qué saben las cenizas de su esposo, pese a sentir culpa por comerse sus restos, no ha podido parar y ya lleva más de medio kilo. 

“Sabe a huevos podridos, arena y papel de lija, pero he llegado a amar ese sabor. (...) Cuando abro la urna tengo una sensación de felicidad, es como una descarga de adrenalina para mí y cuanto más como, más me emociono hasta que me doy cuenta de que no queda mucho”, remató.