- 14 de abril de 2026
El aislamiento ha limitado, para las nuevas madres, el acceso al apoyo de la familia, los amigos e incluso de personal médico

Desde que nació su hija en 2018, Ximena vive con la culpa de no ser buena madre, porque su realidad no se ajusta a la de la maternidad alegre, entregada, abnegada, perfecta y satisfecha que nos han pintado durante siglos.
Así que cuando se vio, en verano de 2020, encerrada otra vez a cal y canto el día entero con su hija de entonces dos años, fue como si la depresión posparto se hubiese reinstalado en su hogar.
Y es que dedicarse al cuidado de un bebé durante meses y meses, sin saber cuándo terminará, mientras la pareja trabaja y además de eso, lidiar con la incertidumbre de la pandemia, no es una fácil tarea.

Algunas de las madres vivieron el confinamiento con miedo de que si se contagiaban, las separarían de sus bebés.
Las investigaciones comienzan a arrojar datos contundentes sobre cómo la pandemia ha aumentado los índices de depresión posparto, ansiedad y estrés de las embarazadas y las madres que dieron a luz en estos años.
Las consultas a atención a la salud mental para madres de bebés, especialmente durante el primer trimestre desde el parto, aumentaron 30% durante la pandemia, según un estudio publicado en junio en la revista científica Canadian Medical Association Journal.
"El aumento en visitas empezó en marzo de 2020, aunque el estado de emergencia se declaró a mediados de mes, lo cual sugiere que el estrés relacionado con la pandemia se tradujo muy rápidamente en una mayor necesidad de atención médica", indica Simone Vigod, coautora del estudio y jefa de psiquiatría del Women's College Hospital (WCH).
Los investigadores revisaron datos de 137 mil 609 personas durante hasta un año después del parto en Canadá.

En promedio, la depresión posparto afecta a una de cada 5 madres.
También investigadores de la Universidad de Granada registraron aumentos en ansiedad, estrés y depresión posparto en la pandemia. En este caso, registraron un aumento de 15% en los diagnósticos de depresión posparto durante la pandemia, en comparación con los niveles prepandémicos.
"Todos hemos experimentado situaciones altamente estresantes, tristes o de ansiedad en algún momento durante la pandemia (...) La situación ha afectado a las mujeres embarazadas en particular, quienes han experimentado una sensación creciente de miedo por la posibilidad de infección debido a la potencial transmisión al feto", explica Borja Romero González, autor principal del estudio publicado en febrero de 2021 en el diario científico Medicina Clínica.
Los investigadores en España analizaron a 131 mujeres durante el embarazo y subrayaron la importancia de escuchar a las embarazadas y permitirles hablar sobre sus emociones, con el fin de minimizar el impacto del confinamiento.
"Durante el confinamiento, todos nos vimos forzados a cambiar nuestros hábitos diarios (...) en una situación en la que cambiamos los paseos al aire libre por ver a través de la ventana, y las visitas de los familiares por videollamadas", dice el investigador.
Precisamente estos cambios aumentaron las dificultades de la nueva maternidad.
"Ha sido extremadamente difícil trabajar desde casa mientras cuido a un bebé. Encontrar este equilibrio no ha ido bien. Siento que fracaso como empleada y como mamá", dijo una de las participantes de un tercer estudio, publicado también en febrero de 2021.
Dicha investigación documentó cómo las restricciones de reunión y socialización provocaron que las madres no pudieran recibir apoyo de personas que en otras circunstancias son figuras comunes en este periodo como parteras, asesoras de lactancia e incluso sus parejas durante el parto y sus familiares debido a las limitantes en visitas.
Por ejemplo, tres de cada cuatro madres dijeron que en algún momento recibieron muestras gratis de fórmula láctea para bebés. Esto es problemático porque puede reducir las intenciones de dar leche materna, que es mucho más nutritiva para los bebés que la fórmula.
Muchas de las madres dijeron sentirse aisladas y reportaron bajos niveles de bienestar. Dijeron que no pudieron recurrir a la ayuda y el apoyo que normalmente recibirían de sus amigos y familiares. Por ejemplo, los abuelos típicamente ayudarían con los cuidados, pero la pandemia dificultó o imposibilitó este apoyo.
"Estos retos parecían exacerbar los niveles de estrés, aislamiento y otras dificultades que los nuevos padres experimentan durante el periodo posparto", dijo Sarah DeYoung, autora principal del estudio, realizado por científicos de la universidad de Delaware y publicado en la revista Frontiers of Sociology, para el que encuestaron a 192 mujeres que habían parido recientemente.
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