- 14 de abril de 2026
Investigadores y comunicadores han intentado darle un nombre a esa sensación de que ha pasado todo, pero a la vez no ha pasado nada.

En los memes que circulan por internet llevan las etiquetas "blah" o "meh" y representan el cansancio de pasar más de un año a distintos niveles de encierro.
Le hemos dado varios nombres a esas sensaciones de hartazgo, cansancio, incertidumbre y apatía que oscilan entre la desesperación y el aburrimiento desde que comenzó la pandemia. Desde abril de 2020 nos hablaban de la "fatiga pandémica".
Algunos especialistas rechazan el término por su ambigüedad, ya que bajo el paraguas de "fatiga pandémica" hemos metido un montón de sensaciones, emociones y sentimientos que corresponden al sentimiento de pérdida que todos hemos tenido: un familiar, un amigo, un trabajo, un abrazo, una libertad o una rutina.
"No me parece que sea un concepto equivocado; me parece que es un concepto muy genérico, que intenta explicar todo, pero en realidad no explica nada", dice Albert Martínez, profesor de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en entrevista con Quinto Poder.
"Lo que sí que estaría bastante extendido es esta sensación de desencanto, de desilusión. Sería lo que está quedando; el efecto, por decirlo así, más claro de la fatiga por la pandemia en general", dice Albert Martínez, profesor del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud en el Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UAB.
Sin embargo, el especialista reconoce que hay algunas emociones comunes que se manifiestan en el desinterés por cosas que antes nos entusiasmaban.
"Es esa parte del hartazgo y la desmotivación, de no poder hacer planes para las vacaciones. Estamos tan en la incertidumbre, que hemos perdido algo que normalmente nos sirve para ilusionarnos. A estas alturas del año estábamos ilusionándonos con las vacaciones: dónde me voy a ir, qué días, si me voy a ver a mi familia, si compro la mochila (...) Pero a la gente le preguntas ahora y te dice: "Ni lo he pensado"", detalló.
"No es que no lo haya planificado porque no se ha acordado. Es que no ha planificado porque se ha acostumbrado, porque lleva un año haciendo planes que se le frustran", explica el doctorando en Psicología Clínica, en entrevista para Quinto Poder.

Tras un año de pandemia, los altos niveles de vacunación en algunos países están permitiendo que vuelvan a vivir con cierta normalidad: reabriendo restaurantes, permitiendo reuniones de más personas y restituyendo eventos culturales como los conciertos. A su vez, el gobierno ha dicho que en octubre estará vacunada toda la población adulta en México.
Sin embargo, la futura normalidad puede parecer poco atractiva y a algunos les causa tanto rechazo volver a las oficinas y a las escuelas, como quedarse en casa. Vamos, que nada nos parece.
Justo cuando la Organización Mundial de la Salud y el Sistema Nacional de Salud español lo incluyeron en sus documentos oficiales, el término "fatiga pandémica" llevaba un año a cuestas y ya nos habíamos hartado hasta de la expresión. Así que un psicólogo refrescó la nomenclatura del sentimiento colectivo y pronosticó que probablemente sería la emoción dominante en 2021: "languidez".
"No era agotamiento: aún teníamos energía. No era depresión: no nos sentíamos desesperados. Solo nos sentíamos sin alegría y sin rumbo. Resulta que hay un nombre para eso: languidecer", escribió el psicólogo Adam Grant en abril en The New York Times.
"La languidez es el hijo ignorado de la salud mental. Es el vacío entre la depresión y el bienestar: la ausencia de bienestar. No tienes síntomas de enfermedad mental, pero tampoco eres la imagen viva de la salud mental", agrega Grant.
Un mes antes, la BBC había publicado un video sobre los beneficios de la flexibilidad mental en que se explica que el objetivo es "llevar a las personas de un estado que los psicólogos llaman languidecer, (que es) estar atorado en una situación que es menos que satisfactoria, hacia fuera de esa zona y a un área de lograr más con su potencial".
La idea detrás de la languidez es que no se trata de una situación de depresión clínica, sino de un estado de desgana e insatisfacción generalizado.

Y el personal de salud no se salva de sus efectos
"Sí hay mucha fatiga. Ya hemos llegado medio fastidiados. Pero si me dicen hace 10 años "vas a vivir una pandemia", me imagino mucho más una película de zombies, que lo que he vivido. Sí que ha sido emocionalmente complicado", dice Jorge Luis Méndez Ulrich, doctor en Psicología de la Salud.
El psicólogo considera que vacunarse y mantener las medidas de prevención es la mejor manera de ganar algo de certidumbre en esta última etapa.
"La manera de acabar es hacer un último esfuerzo, en términos de intentar regular los contactos sociales; evitar situaciones de riesgo y vacunarse. Esa es la manera en la que esto se va acabar rápido", dice el también director del máster en Pedagogía Hospitalaria de la Universidad de Barcelona.
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