- 07 de septiembre de 2026
De Tultitlán a Ecatepec, las inundaciones afectan vialidades y transporte público en el Estado de México, poniendo en riesgo a quienes dependen de estos servicios.

Las lluvias registradas durante los últimos días volvieron a poner a prueba al Valle de México. En distintos municipios del Estado de México, el agua cubrió avenidas, bloqueó vialidades, dejó vehículos varados y complicó los traslados. Para quienes dependen del transporte público, el problema fue más allá de llegar tarde a casa: algunas rutas quedaron atrapadas en medio del agua y otras tuvieron que modificar o suspender sus recorridos.
La escena se repitió en diferentes puntos. En Tlalnepantla, el agua superó los 60 centímetros en Periférico Norte, a la altura de Valle Dorado, y varios vehículos quedaron atrapados. En Tultitlán, a la altura de La Bandera, el nivel rebasó los 30 centímetros, mientras que en Cuautitlán Izcalli las inundaciones provocaron cierres y complicaciones en vialidades utilizadas para conectar con otras zonas del Valle de México.
El impacto también alcanzó al oriente del estado. Chalco, Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz, Valle de Chalco y Chimalhuacán registraron acumulaciones de agua que afectaron calles y avenidas. En Chalco, el agua y el brote de aguas residuales obligaron a modificar la operación del Trolebús Línea 11, que conecta con Santa Martha, mientras que en la carretera México-Texcoco la circulación se volvió lenta por la acumulación de agua.

Cuando la lluvia paraliza las rutas y pone en riesgo a los pasajeros
Para un automovilista, una inundación puede significar quedar varado. Para un usuario del transporte público, el problema puede comenzar incluso antes de abordar una unidad. Una vialidad cerrada obliga a modificar rutas; una avenida anegada puede detener combis y autobuses, y un corredor afectado puede dejar a cientos de pasajeros esperando sin una alternativa inmediata.
Eso ocurrió en Cuautitlán Izcalli, donde la acumulación de agua provocó complicaciones en la autopista México-Querétaro y el Circuito Exterior Mexiquense. También se reportaron cierres en la Chamapa-Lechería y vehículos que necesitaron auxilio para salir de las zonas afectadas.
En Tlalnepantla, la afectación alcanzó una de las principales vías de conexión de la zona metropolitana. Algunos conductores tuvieron que descender de sus vehículos para intentar moverlos, mientras las autoridades desplegaron equipos para retirar el agua y liberar las zonas afectadas.
Pero el riesgo no termina cuando una unidad queda detenida. Los pasajeros que deben descender pueden encontrarse con calles cubiertas de agua, poca visibilidad y obstáculos ocultos bajo el líquido. Un trayecto cotidiano puede convertirse en cuestión de minutos en una situación de peligro.

Tultitlán: una tragedia en medio de la inundación
En medio de estas afectaciones, una familia quedó atrapada en una de las zonas inundadas de Tultitlán. Seis integrantes murieron después de que la combi en la que viajaban quedara varada sobre la avenida Recursos Hidráulicos, cerca de la estación Cueyamil del Tren Suburbano.
Las víctimas fueron identificadas como Antonia López, de 25 años; Fernando López, de 27; Leticia Reyes, de 56; José Luis Márquez, de 62; Jaime Mejía, de 56, y Marisa Reyes, de 57 años.
De acuerdo con los primeros reportes, la familia había salido de Naucalpan y regresaba de una reunión. Para trasladarse juntos habría contratado la camioneta de la Ruta 30 como servicio especial. Dentro de la unidad, identificada con el número económico 97, fue localizado un pastel y, según los reportes, el vehículo no realizaba en ese momento su recorrido habitual.

La camioneta quedó inmovilizada cuando el agua cubrió la vialidad y alcanzó más de 60 centímetros. Una de las líneas de investigación apunta a que pudo haber golpeado un bache o desnivel oculto por el agua y sufrido una avería. La unidad funcionaba con gas LP y una posible fuga habría provocado la intoxicación de los pasajeros.
Tres personas fueron encontradas sin vida dentro del vehículo. Las otras tres lograron salir, pero se desvanecieron a unos metros de la unidad y también murieron. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México investiga cómo ocurrió la fuga y qué provocó finalmente la muerte de los pasajeros.
El caso no significa que las seis personas hayan muerto directamente por la lluvia. Sin embargo, la inundación formó parte de la cadena de acontecimientos: el agua dejó inmovilizada la unidad y convirtió un traslado familiar en una emergencia. El episodio muestra cómo una vialidad anegada puede multiplicar los riesgos para quienes se desplazan en transporte público.

¿Por qué las lluvias inundan los mismos municipios?
Lo ocurrido en Tultitlán no puede entenderse únicamente como consecuencia de una lluvia intensa. Las inundaciones que se repiten cada temporada están relacionadas con varios factores que se han acumulado durante años: el crecimiento de las ciudades, la pérdida de suelo que permite absorber agua, el deterioro de la infraestructura y una red de drenaje que en algunos puntos ya no tiene capacidad suficiente.
El Valle de México enfrenta además una condición particular: buena parte de su territorio se desarrolló sobre una antigua cuenca lacustre. Con el crecimiento urbano, cada vez hay más calles, casas y superficies pavimentadas que impiden que el agua se filtre al suelo. A esto se suma el hundimiento de algunas zonas provocado por la extracción de agua subterránea, que puede modificar las pendientes y dificultar el desalojo del líquido.
La UNAM ha señalado que el hundimiento del suelo, el deterioro de la infraestructura y el hecho de que algunos conductos sean rebasados por el volumen de agua agravan las inundaciones. La acumulación de basura en coladeras y drenajes también puede impedir que el agua salga con rapidez.

Ecatepec y Tultitlán, los más afectados por las inundaciones
El Atlas de Inundaciones XXXII, edición 2026, elaborado por la Comisión del Agua del Estado de México, documentó 382 eventos durante la temporada de lluvias de 2025: 285 encharcamientos, 92 inundaciones urbanas y cinco rurales. Los registros se distribuyeron en 94 sitios de 96 colonias de 41 municipios.
Entre los municipios con mayor número de eventos registrados aparecen Ecatepec, con 118; Tultitlán, con 29; Nezahualcóyotl, con 22; Tlalnepantla, con 11, y Cuautitlán Izcalli, con nueve. El Atlas señala que la mayor concentración de estos problemas se encuentra en las zonas metropolitanas, donde la densidad urbana, las condiciones del drenaje y la acumulación de residuos pueden aumentar el riesgo.
Los puntos afectados durante los últimos días coinciden en buena medida con este mapa de riesgo. Las lluvias provocaron inundaciones en Tultitlán, Tlalnepantla, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Tultepec, Coacalco, Ecatepec, Atizapán de Zaragoza, Chalco, Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz, Valle de Chalco, Chimalhuacán y Chicoloapan, con distintos niveles de afectación en vialidades y zonas habitacionales.

¿Qué hicieron las autoridades y qué falta por hacer?
La respuesta inmediata, bombas, camiones Vactor, desazolve, retiro de basura y cierre de vialidades, permite reducir los efectos de una inundación, pero no resuelve por sí sola el problema. Durante las lluvias del 6 y 7 de septiembre, autoridades municipales y estatales activaron protocolos de emergencia y desplegaron equipos para retirar agua y auxiliar a automovilistas.
La prevención requiere actuar antes de que llegue la lluvia: mantener en condiciones adecuadas las redes de drenaje, ampliar o sustituir infraestructura que ya fue rebasada, vigilar los puntos donde el agua se acumula con mayor frecuencia y proteger las zonas que todavía permiten la absorción del líquido.
En el caso del transporte público, también es necesario contar con protocolos que permitan cerrar o desviar rutas cuando una vialidad alcance niveles peligrosos. El Atlas puede ayudar a identificar los puntos donde estas medidas deben reforzarse y anticipar qué vialidades podrían quedar afectadas durante una tormenta.

¿Cómo prevenir riesgos y qué hacer durante una inundación?
Para los usuarios, una de las medidas más importantes es no intentar atravesar una zona inundada, aunque el vehículo parezca capaz de hacerlo. La profundidad real puede estar oculta por el agua y debajo pueden existir baches, coladeras abiertas, desniveles o corrientes que no son visibles.
Antes de salir, conviene revisar los avisos de Protección Civil y del transporte público y tener identificada una ruta alternativa. Si una unidad queda atrapada y el agua comienza a subir, la prioridad debe ser buscar una salida segura, siempre que hacerlo no implique entrar en una corriente o exponerse a otro peligro.
La tragedia de Tultitlán muestra que una inundación puede transformar un trayecto cotidiano en una emergencia en cuestión de minutos. Para reducir estos riesgos, conocer los puntos donde el agua suele acumularse, atender los cierres viales y evitar atravesar zonas anegadas son medidas que pueden ayudar a proteger a quienes todos los días dependen del transporte público.
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