- 21 de enero de 2026
El caso de El Mogli sacude a Milpa Alta: un joven de 18 años fue detenido por homicidio tras degollar a un hombre, grabar el crimen y enviarlo por error a su madre.

Lo que inició como una discusión doméstica aparentemente común terminó por convertirse en uno de los casos más perturbadores y mediáticos de los últimos meses en la Ciudad de México. En Milpa Alta, un joven de 18 años fue detenido y vinculado a proceso por homicidio calificado tras asesinar a un hombre en un deportivo público, grabar el crimen y enviarlo por error a su propia madre, quien decidió denunciarlo.
El caso de Ulises Enrique Castañeda, conocido en redes y chats como “El Mogli”, no solo expuso una violencia extrema, sino también una compleja cadena de decisiones familiares, fallas sociales y una brutal normalización del crimen en entornos digitales.

La noche del crimen en el Deportivo San Agustín Ohtenco
Los hechos ocurrieron la noche del sábado 17 de enero en el Deportivo San Agustín Ohtenco, una zona que vecinos identifican como poco transitada y aislada dentro del complejo. De acuerdo con las investigaciones, Ulises llevó a la víctima hasta ese punto y ahí la atacó con un arma punzocortante, causándole la muerte tras degollarla y provocarle múltiples heridas.
Posteriormente, el propio agresor regresó al lugar para documentar lo ocurrido. Con su teléfono celular grabó videos y tomó fotografías junto al cuerpo sin vida, en una actitud de aparente orgullo y sin mostrar señales de arrepentimiento.
En uno de los videos difundidos, el joven se expresa frente al cadáver con la frase: "Mira, muerto el hijo de su puta madre."
En otro fragmento, patea la cabeza de la víctima para demostrar que ya no tenía vida, mientras muestra el cuchillo utilizado y sus manos manchadas de sangre.

“¿Degollaron?”: el mensaje que lo delató
Las imágenes no fueron enviadas inicialmente con la intención de confesar el crimen a su familia. Según las indagatorias, Ulises pretendía compartir el material con presuntos conocidos ligados al entorno delictivo para probar que, como él mismo afirmaba, era sicario y había cometido ejecuciones.
Sin embargo, el error fue enviar los videos y fotografías al chat equivocado: el de su madre.
Entre los mensajes enviados, el agresor presumía el asesinato con expresiones como: "¿Degollaron? Este güey sí está muerto, para que no hablen mamada."
Al recibir el contenido, la mujer se enfrentó a una decisión límite. Lejos de encubrir a su hijo, acudió a las autoridades y presentó una denuncia formal, entregando los archivos que se convirtieron en prueba clave para la Fiscalía de Homicidios.
La madre que rompió el silencio y activó la justicia
La declaración de la madre de Ulises Enrique fue incorporada por el Ministerio Público como uno de los principales datos de prueba. De acuerdo con la carpeta de investigación CI-FIEDH/2/UI-1 C/D/00022/01-2026, la mujer acudió voluntariamente a denunciar a su hijo tras recibir los videos la noche del viernes 16 de enero.
Este acto fue determinante para que agentes de la Policía de Investigación, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, desplegaran un operativo que permitió ubicar y detener al joven pocas horas después del homicidio.
Ulises fue localizado aún con la misma ropa que vestía en los videos del crimen.
La versión del agresor y las dudas sobre la víctima
En los videos, Ulises aseguró que la persona asesinada era un asaltante y formaba parte de un grupo delictivo rival. No obstante, información que ha trascendido de manera extraoficial apunta a que la víctima podría haber sido una persona en situación de calle, lo que contradice por completo la narrativa del agresor.
Incluso ha circulado otro video en el que se observa a Ulises abrazando a la víctima y obligándola a caminar hasta el deportivo, lo que refuerza la hipótesis de un ataque premeditado y no de un acto de “justicia” como él intentó justificar.
Las autoridades capitalinas no han confirmado oficialmente la identidad ni el contexto de vida de la víctima, por lo que este punto continúa bajo investigación.

Vinculación a proceso y prisión preventiva
Durante la audiencia de control de detención celebrada en el Reclusorio Oriente, un juez de control vinculó a proceso a Ulises Enrique por el delito de homicidio calificado. Entre las pruebas presentadas por la Fiscalía se incluyeron los videos enviados a su madre y su testimonio.
El juez determinó un plazo de dos meses para el cierre de la investigación complementaria y ordenó prisión preventiva como medida cautelar, por lo que el imputado permanecerá recluido en el Reclusorio Oriente.
Ulises se reservó su derecho a declarar.
Un crimen viral y una comunidad marcada
El caso rápidamente se volvió viral en redes sociales y plataformas de mensajería, generando una oleada de indignación, debate y cuestionamientos sobre la violencia juvenil, el papel de las familias y la influencia del crimen organizado en jóvenes recién llegados a la mayoría de edad.
Días después del homicidio, el Globódromo de San Agustín Ohtenco continúa abierto al público. En el sitio donde fue abandonado el cuerpo aún se observan rastros en el pasto y el concreto, sin acordonamientos visibles, una imagen que para muchos vecinos simboliza la rapidez con la que la violencia se normaliza y se borra del espacio público.
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