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DE VIVA VOZ

"¿Por qué mi mamá me odiaba tanto?": Juana Barraza Samperio la "Mataviejitas" relata su infernal infancia

La mamá de Juana Barraza la vendió a los 11 años por unas cervezas a un sujeto que la abusó, embarazó y privó de su libertad... el maltrato y la violencia era su día a día

ALZA LA VOZ

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Juana Barraza Samperio la "Mataviejitas" habla de su infancia.Créditos: YouTube, Canal 14

“¿Por qué mi mamá, mi mamá, me odiaba tanto?”

Juana Barraza Samperio tiene una cicatriz muy particular en la mano derecha, a simple vista no es demasiado grande, pero en su alma dejó una herida irreparable. Recuerda que la lleva desde los 11 años, cuando su madre le arrojó un cuchillo al rostro y ella logró esquivarlo de un manotazo.

La infame “Mataviejitas” tiene un lugar destacado en el negro historial de asesinos seriales en México. Durante décadas han corrido ríos de tinta acerca de sus crímenes, incluso Netflix produjo un documental muy exitoso en 2023, donde quedaron retratados los 17 homicidios de personas de la tercera edad y 12 robos a casa habitación por los que purga una condena de 759 años en el penal de Santa Martha Acatitla. Sin embargo poco se sabe de sus primeros años de vida. de Juana Barraza Samperio, la niña.

Nacida un 27 de diciembre de 1957 en Pachuca, Hidalgo, Barraza Samperio vivió desde niña y en carne propia la crudeza de la violencia intrafamiliar, tanto de sus parejas como de su propia madre, quien le daba golpizas y la vendió “por unas cervezas”. Así lo cuenta de viva voz la asesina confesa y ex luchadora profesional a “Cartas para la Libertad” de Canal 14.

“Si yo comía era cuando estaba mi padrastro, porque él veía que teníamos que comer, pero si no estaba, a mí, mi mamá me daba de comer puro chayote picado con sal. Y si le decía a mi papá porque yo siempre le dije papá (a su padrastro)”, recuerda enfundada en su uniforme color caqui en el centro penitenciario donde lleva recluida 18 años.

Juana Barraza Samperio asesinó a 17 adultas mayores. (YouTube, Canal 14)

En los albores de la década de los 2000 los asesinatos de adultas mayores en la Ciudad de México derivaron en una crisis de seguridad que originó histeria y preocupación. En un inicio, los testimonios responsabilizaron de los crímenes a un hombre corpulento vestido de enfermera, sin embargo se trataba de una luchadora profesional conocida como la “Dama del Silencio”, cuyos resentimientos contra su madre la llevaron al pancracio.

“Ella me pegaba muy feo”, recuerda con la voz entrecortada sobre los maltratos de su madre. “La prueba está aquí (señala su mano), así que aquí me aventó un cuchillo y yo paré la mano así y aquí me la clavó. Y desde entonces traigo esta cicatriz y cada que la veo yo me acuerdo entonces de mi mamá”.

Justa Samperio, madre de la “Mataviejitas” ha sido descrita como una mujer alcohólica y violenta, que separada de su esposo, Trinidad Barraza, dejó Hidalgo para mudarse a la Ciudad de México.

“Siempre recibí maltratos y eso es lo que no alcanzo a comprender, ¿por qué mi mamá, mi mamá, me odiaba tanto?”, se preguntó. “Ella me vendió y puedo decir que me vendió por unas cervezas”.

Barraza Samperio tuvo cuatro hijos. El mayor murió a los 24 años en una riña callejera, su vida estuvo marcada por la violencia por doquier, incluso desde su concepción. “12 años tenía cuando mi mamá , no, 11 (corrige), cuando mi mamá me regaló. A los 12 tuve al niño que es el que me mataron. Al principio yo no lo quería porque pues yo no sabía cómo cuidarlo. Yo no sabía lo que era tener un bebé. Cuando nació la doctora me lo acerca y le digo no, ese no es mío, quítalo pa’ allá”.

Y es que la niña de 11 años fue abusada por un hombre mayor que la embarazó, la violentó y luego la privó de su libertad, según recuerda Barraza sobre esos años. “‘Es tu hijo, dale de comer, ¿no?’”, le preguntó la doctora que atendió su parto. “Y no, hasta cuando ya la doctora dijo: ‘Entonces, ¿qué vamos a hacer con tu bebé? ¿Regalarlo?’... Me mandaron a traer al señor este y le dijo es mi hijo”.

La “Mataviejitas” aseguró que su padrastro la buscó una vez que su madre la había regalado al sujeto. “Entonces mi papá, que en paz descanse, me andaba buscando pero no sabía dónde. Mi mamá le dijo que yo me había ido con un chamaco, pero él le dijo: ‘¿cómo se va a ir?, si no la dejaban ni salir, seguro le estabas pegando”.

Los gritos de la niña de 11 años y entonces madre de un niño, fue lo que “ayudó” a su tío a encontrarla. Los vecinos le indicaron que de noche se escuchaba cómo le pegaba el señor con el que vivía.

“Me anduvieron buscando mucho tiempo. El que me encontró fue mi tío, el hermano de mi mamá. Él fue el que me encontró y ya el sobre de la calle. De este lado había una carpintería y el señor le dijo: ‘Ahí al estar esa muchacha que ustedes buscan’, dice porque en la noche se oye cómo le pegan y cómo grita y ella pide a su papá, entonces en un cuartito de este lado, ahí yo vivía con él, bueno, ahí me tenía porque yo no estaba por las buenas, siempre andaba con mis ojos así (tapados) porque no me dejaba que me agarrara”, narró.

Una vez fuera del yugo del señor que la embarazó, Barraza fue a vivir con sus tíos momentáneamente. Todo era preferible a volver al lado de su madre, la mujer que la regaló.

“Yo le tenía pavor a mi mamá. Mi mamá llegaba, ya tomaba mucho, pero es como me dice el psicólogo: ‘Juanita, ¿entiende? ¿No? (sic) ’ Porque ni un perro se deja que le quiten sus crías. Un perro hasta se abalanza para quitarle sus crías. Ay, mi mamá. ¿Por qué me vendió por unas cervezas? ¿Por qué? Eso es lo que siempre me he preguntado. ¿Por qué tanto odio de mi mamá? ¿Por qué me odiaba? Y nunca lo alcancé a comprender”.

El recuerdo de su padrastro conforta a Barraza Samperio, como una de las pocas figuras de su infancia que no la violentó. Por el contrario, la ayudó a salir adelante en esos años infantiles arrebatados por la violencia y el abuso. El resto es historia, la lucha libre fue para la “Mataviejitas” un catalizador de todo el rencor acumulado desde que tuvo conciencia y terminó con una de las asesinas seriales más sanguinarias y frías de la historia reciente.

“Mi papá me dijo: ‘Te vas a poner a vender’. Y entonces yo le dije: ‘A vender. ¿Qué voy a vender, papá?’ ‘Si vas a vender gelatinas, te voy a comprar todo. Te pongo tu mesita y afuera para que tengas para tus pañales, tu leche’. 

"Sí, papá".

Mira el video completo de la entrevista con Juana Barraza

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