- 11 de enero de 2026
Catequista, madre ejemplar y exmiss: el perfil de Claudia Mijangos, la mujer que estremeció al país tras matar a sus tres hijos

Durante años fue recordada como una mujer amable, profundamente religiosa y de una belleza que destacaba en cualquier lugar. Nadie imaginaba que su nombre quedaría grabado en la historia criminal de México. Claudia Mijangos Arzac, conocida como "la Hiena de Querétaro", protagonizó uno de los casos más impactantes del país, un crimen que abrió un debate sobre la salud mental.
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Claudia nació en 1956 en Mazatlán, Sinaloa, dentro de una familia acomodada. En su juventud participó en certámenes de belleza locales, donde fue coronada reina, ganándose reconocimiento por su porte y atractivo físico. Con el paso de los años se mudó a Querétaro, donde formó una familia y se integró activamente a la vida religiosa de su comunidad, desempeñándose como catequista y siendo vista como una madre dedicada.
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El crimen que estremeció a Querétaro
La madrugada de abril de 1989 marcó un antes y un después. Tras una fuerte discusión con su esposo, Alfredo Castaño, Claudia Mijangos sufrió una crisis nerviosa que derivó en una tragedia inimaginable. De acuerdo con investigaciones retomadas por BBC News Mundo, la mujer afirmó haber escuchado voces que le ordenaron atacar a sus hijos.
Esa noche, Claudia asesinó con un arma blanca a los tres menores de edad: niños de once, nueve y seis años. Las indagatorias posteriores señalaron que las víctimas murieron a causa de graves hemorragias provocadas por múltiples heridas. El caso conmocionó no solo a Querétaro, sino a todo el país, al tratarse de una madre que, hasta entonces, tenía una imagen intachable ante su comunidad.

Durante el proceso legal se determinó que Mijangos padecía severos trastornos mentales. Peritajes médicos confirmaron la presencia de esquizofrenia, así como lesiones cerebrales y epilepsia en el lóbulo temporal. El psiquiatra Armando Fonseca explicó años después que la paciente presentaba episodios de desconexión con la realidad, lo que influyó directamente en sus actos.
Ante este panorama, las autoridades judiciales concluyeron que Mijangos era inimputable, es decir, que no podía ser juzgada bajo los mismos parámetros penales que una persona plenamente consciente de sus actos. En lugar de una condena convencional de prisión, se le impuso una medida de seguridad y fue trasladada al área psiquiátrica del penal de Tepepan, en la Ciudad de México.
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Tres décadas internada y una liberación polémica
Claudia Mijangos permaneció internada durante 30 años en Tepepan. Durante ese tiempo, su caso siguió generando controversia, tanto por la gravedad del crimen como por el debate sobre la atención psiquiátrica dentro del sistema penitenciario mexicano.
Finalmente, tras cumplir la medida impuesta por la justicia, recuperó su libertad, hecho que fue confirmado por la Secretaría de Gobernación. Posteriormente, un familiar se hizo cargo de ella y, según reportes de medios locales, fue internada en una clínica psiquiátrica para continuar con su tratamiento.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado de Querétaro dio por cerrado el caso, poniendo fin a uno de los episodios más oscuros y complejos de la historia criminal del país.
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