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La Tamalera de la Portales: descuartizó a su esposo y ocultó la cabeza en una olla

María Trinidad Ramírez Poblano era una vendedora de tamales en la colonia Portales Norte, quien se cansó de los malos tratos que recibía por parte de su esposo, un peluquero llamado Pablo Díaz, por lo que un día decidió asesinarlo y descuartizar su cuerpo. De acuerdo con la leyenda urbana, hizo tamales con la carne de su esposo. 

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Este 2021 se cumplen 40 años del hórrido crimen que cometió María Trinidad Ramírez Poblano, una vendedora de tamales de la colonia Portales, en la Ciudad de México, quien harta de los malos tratos, asesinó y descuartizó a su esposo. 

Todo ocurrió el 20 de julio de 1971, cuando la prensa de nota roja anunció la detención de María Trinidad, por ser la homicida confesa de su marido, Pablo Díaz, un peluquero y cuyos restos fueron encontrados en diferentes puntos de la colonia Portales. 

 

En su declaración, María Trinidad confesó los motivos de su crimen: Pablo Díaz solía golpearla a ella y los cinco hijos que tenían. Un día antes del asesinato, el hombre dio de cinturonazos a tres de los pequeños, por lo que ella decidió tomar represalias. 

Pablo Díaz tenía antecedentes de robo
Pablo Díaz tenía antecedentes de robo (Especial)

Mientras Pablo Díaz dormía, la mujer tomó un bat y le asestó tres golpes en la cabeza. Cuando se percató de que ya no tenía pulso, empezó a descuartizar el cuerpo, iniciando por las piernas y los brazos, mismos que metió en costales. 

En el caso de la cabeza, María Trinidad tomó una de las vaporeras que usaba para cocer los tamales y la sumergió en agua fría, para que se conservara y no desprendiera un mal olor. Es posible de que de ahí surgiera la leyenda urbana de que lo cocinó. 

La mujer y sus cinco hijos eran maltratados
La mujer y sus cinco hijos eran maltratados (Especial)

Parte de los restos de Pablo Díaz fueron localizados en una casa marcada con el número 50 y ubicada sobre la calle 71-A, en la colonia Justo Sierra, también localizada en la alcaldía Benito Juárez. De acuerdo con las autoridades, el marido tenía antecedentes por robo. 

Tan sólo se dio a conocer el asesinato, empezó a correr una leyenda urbana, la cual dice que María Trinidad usó los restos de su esposo para hacer tamales, los cuales vendió en la ya mencionada colonia. Según la prensa de la época, la gente se rehusó a comer los antojitos durante varios días. 

María Trinidad recibió una sentencia de 40 años
María Trinidad recibió una sentencia de 40 años (Especial)

Al ser la homicida confesa de su esposo, María Trinidad fue sentenciada a 40 años de prisión en el Reclusorio Femenil de Tepexpan, sin embargo, fue liberada en el año de 1991. Tras esto, regresó a su natal Tequixquiac, Estado de México, donde finalmente falleció en el año 1995.