- 14 de junio de 2026
Claudia Sheinbaum endureció la postura frente a las presiones de Donald Trump y defendió que el T-MEC “es ley”.

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en una semana decisiva. En medio del endurecimiento del discurso comercial del presidente Donald Trump y de nuevas tensiones por los aranceles, el gobierno de Claudia Sheinbaum intenta abrir una ruta de negociación que permita reducir las cargas al acero, aluminio y sector automotriz sin modificar el acuerdo comercial vigente.
Desde Palacio Nacional, la presidenta mexicana dejó claro que la estrategia no pasa por renegociar el tratado ni por aceptar cambios fuera del marco ya establecido, sino por defender un instrumento que —subrayó— ya tiene fuerza jurídica en los tres países.
“El Tratado es ley”.
La frase marcó el tono de una postura que busca enviar dos mensajes simultáneos: hacia Washington, que México no está dispuesto a reabrir un acuerdo ya ratificado; y hacia los mercados, que el gobierno mexicano apuesta por mantener estabilidad comercial en Norteamérica.

La apuesta mexicana: menos aranceles, mismo tratado
La prioridad inmediata de México está concentrada en un objetivo concreto: disminuir —o incluso eliminar— los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre acero, aluminio y vehículos.
Estas medidas afectan industrias estratégicas para la economía mexicana y forman parte de la política comercial más proteccionista impulsada desde Washington.
Sheinbaum explicó que las conversaciones actuales no buscan rehacer el T-MEC, sino revisar las condiciones bajo las reglas ya previstas dentro del propio acuerdo.
“No es que estemos renegociando el Tratado”.
La presidenta insistió en que el acuerdo ya define mecanismos de revisión y que el contexto actual responde más a nuevas exigencias estadounidenses que a una reapertura formal del documento.
La diferencia no es menor: una renegociación implicaría volver a discutir cláusulas estructurales; una revisión permite ajustes dentro del marco legal vigente.
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Washington quiere más producción en Estados Unidos; México responde con integración regional
Uno de los principales puntos de fricción aparece en las reglas de origen.
Estados Unidos busca que una mayor proporción de componentes y procesos industriales —especialmente en la industria automotriz— se realicen dentro de territorio estadounidense.
México sostiene una posición distinta: fortalecer la manufactura regional sin concentrar el beneficio únicamente en Estados Unidos.
“Nosotros decimos que no solo si es en Estados Unidos, sino que sea la región, justamente por eso es un tratado de libre comercio”.
La discusión refleja dos modelos distintos de entender el futuro económico de Norteamérica: uno más orientado al regreso de producción a Estados Unidos y otro que mantiene la lógica de cadenas regionales integradas.

Ebrard encabeza la negociación y descarta señales de ruptura
Para esta etapa de conversaciones, México desplegó una delegación de alto nivel encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, acompañado por su equipo y por Altagracia Gómez, integrante del consejo asesor presidencial.
También participa Roberto Lajous, quien ya fue aceptado como embajador en Washington y en esta fase actúa como representante y asesor del gobierno mexicano.
Ebrard envió un mensaje de calma frente a las declaraciones recientes de Trump, quien la semana pasada afirmó que Estados Unidos “no necesita nada” de México ni Canadá y dejó abierta la posibilidad de no renovar el acuerdo.
El funcionario mexicano respondió que si realmente existiera una decisión política de abandonar el tratado, México ya habría sido informado.
“Si la decisión política fuera que no se prolongue o no siga vigente el tratado, pues ya lo sabríamos, ya nos lo habrían comunicado, ya no estaríamos en conversaciones formales”.
El secretario sostuvo que las negociaciones avanzan “en tiempo” y “en forma” y recordó que continúan las mesas técnicas entre ambos gobiernos.
Trump cuestiona el acuerdo que él mismo impulsó
Uno de los elementos más llamativos del momento político es que el tratado que hoy enfrenta cuestionamientos desde Washington fue impulsado durante el primer mandato del propio Trump.
El actual T-MEC sustituyó al TLCAN y fue presentado originalmente como una victoria comercial para Estados Unidos.
Ahora, el republicano sostiene que su país obtiene menos beneficios de los esperados.
“No sé si lo voy a renovar porque, para ser sincero con ustedes, a Estados Unidos le va mucho mejor. Miren, no necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que nosotros tenemos”.
Trump también argumentó que Estados Unidos mantiene déficits comerciales con ambos socios y cuestionó el equilibrio actual del intercambio regional.

El calendario que definirá el futuro inmediato del T-MEC
Esta semana continúan las reuniones entre negociadores mexicanos y estadounidenses en Washington como parte de una segunda ronda de conversaciones; la primera ocurrió en Ciudad de México.
Además, el 1 de julio está prevista la reunión de la comisión del T-MEC, coincidiendo con el sexto aniversario de entrada en vigor del acuerdo.
También existe una nueva ronda proyectada para el 20 de julio, aunque el gobierno mexicano reconoce que aún quedan temas sensibles sobre la mesa: agricultura, trabajo, medioambiente, reglas de origen, industria automotriz, acero, aluminio y el rechazo mexicano a los aranceles vigentes.
Por ahora, México busca defender el tratado, evitar una escalada comercial y entrar al pulso con Trump sin abrir la puerta a reescribir el acuerdo.
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