- 02 de abril de 2026
La Operación "Desconexión" reveló cómo redes criminales utilizaban call centers para cometer extorsión indirecta, suplantar instituciones financieras y ofrecer préstamos ilegales.

No eran llamadas aisladas, sino una red organizada: así quedó al descubierto la nueva cara de la extorsión en México. Ahora operan desde oficinas equipadas con computadoras, guiones, bases de datos y operadores capacitados. Este modelo criminal salió a la luz tras la Operación "Desconexión", un despliegue de seguridad que permitió desmantelar una de las redes más amplias de fraudes en el Estado de México.
Durante 46 días, autoridades federales y estatales intervinieron 192 inmuebles, entre ellos 67 call centers que funcionaban como centros de operaciones delictivas dedicados a engañar, manipular y presionar a miles de víctimas. El saldo: 102 personas detenidas, decomisos masivos de equipo tecnológico y la confirmación de que la extorsión indirecta se ha convertido en una de las principales amenazas de seguridad en el país.
Un operativo contra una industria del delito
La operación fue resultado de la coordinación entre instancias como la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, así como la Fiscalía del Estado de México.
Además de los centros de llamadas, se aseguraron:
5 centrales de préstamo ilegales
14 puntos de venta de droga
106 "giros negros", utilizados como fachada o complemento de las actividades ilícitas
Las autoridades ejecutaron decenas de cateos con orden judicial, logrando no solo detener a los operadores, sino también intervenir la infraestructura que sostenía estas operaciones. El volumen de lo asegurado refleja la magnitud del esquema:
Más de 2 mil 800 equipos de cómputo
Más de 400 teléfonos celulares
Más de 3 mil chips telefónicos
Servidores, discos duros y terminales bancarias
Documentación con datos personales y financieros
Todo esto confirma que no se trataba de células aisladas, sino de una industria del delito altamente organizada.

El corazón del fraude: call centers criminales
Las investigaciones revelaron que los call centers funcionaban como auténticos centros de operación masiva para cometer delitos. Ahí, decenas de operadores trabajaban con guiones previamente diseñados para manipular a las víctimas.
El esquema era sistemático:
Contacto inicial
A través de llamadas, mensajes o plataformas digitales, los delincuentes se hacían pasar por bancos, empresas o instituciones.
Generación de alarma
Informaban sobre cargos no reconocidos, premios inexistentes o envíos pendientes, generando urgencia en la víctima.
Obtención de datos
Convencían a las personas de proporcionar información confidencial o realizar transferencias.
Dispersión del dinero
Una vez obtenido, el dinero era transferido rápidamente a múltiples cuentas para evitar su rastreo.
Este modelo permitió escalar el delito: un solo centro podía contactar a cientos de personas al día, aumentando exponencialmente las posibilidades de éxito.

Extorsión indirecta: el delito que crece
Las autoridades identificaron que la mayoría de estos casos corresponden a extorsión indirecta, es decir, aquella que se realiza sin contacto físico. Entre julio de 2025 y marzo de 2026:
62% de las denuncias por extorsión en el Estado de México fueron de este tipo
A nivel nacional, el problema es aún más preocupante. La extorsión ha aumentado más de 23% en los últimos años, además de mantener una alta cifra negra, ya que muchas víctimas no denuncian.
Este tipo de delito resulta difícil de combatir porque:
Se ejecuta desde ubicaciones cerradas y discretas
Utiliza tecnología para ocultar identidades
Puede operar incluso desde otros países

"Gota a gota": préstamos que terminan en violencia
Otro componente clave de esta red eran las llamadas centrales de préstamo, donde se ofrecían créditos rápidos sin requisitos formales. El esquema, conocido como "gota a gota", seguía un patrón claro:
Entrega inmediata de dinero o bienes
Contratos poco claros o inexistentes
Intereses extremadamente altos
Pagos diarios o semanales
Lo que parecía una solución urgente terminaba en una trampa financiera. Las víctimas quedaban atrapadas en deudas imposibles de pagar. Cuando no podían cumplir, entraba la fase más agresiva:
Amenazas constantes
Intimidación en domicilios o trabajos
Agresiones físicas por parte de cobradores
Este modelo no solo generaba ganancias, sino también control y sometimiento de las víctimas.

Redes criminales interconectadas
Las investigaciones revelaron que estas operaciones no eran independientes. Por el contrario, estaban conectadas con otros delitos como:
Lavado de dinero
Narcomenudeo
Trata de personas
Secuestro exprés
Suplantación de identidad
Los llamados "giros negros" y puntos de venta de droga funcionaban como mecanismos para:
Diversificar ingresos
Blanquear dinero
Obtener información de potenciales víctimas
Esto evidencia una estructura criminal compleja, con múltiples fuentes de financiamiento y operación.
El reto del Estado: combatir un delito en evolución
La Operación "Desconexión" representa un golpe importante, pero también deja claro el desafío: la extorsión se adapta rápidamente. El Gobierno federal ha impulsado cambios legales para enfrentar este fenómeno, como:
Clasificar la extorsión como delito de oficio
Permitir su investigación a nivel federal
Establecer penas de hasta 42 años de prisión
Sin embargo, el propio reconocimiento oficial es claro: este delito sigue siendo uno de los más difíciles de reducir.

Denuncia y prevención: claves para frenar el delito
Las autoridades reiteraron que la denuncia es fundamental para combatir estas redes. En el Estado de México, los ciudadanos pueden reportar casos a través de:
Teléfono: 800 7028770
Correo electrónico: [email protected]
Aplicación oficial de la Fiscalía
Además, recomiendan:
No compartir datos personales o bancarios por teléfono
Verificar cualquier comunicación sospechosa
Desconfiar de ofertas de préstamos fáciles o premios inesperados
Un modelo que podría repetirse
El uso de call centers como fachada para delitos marca una tendencia preocupante: estructuras aparentemente legales que operan en la clandestinidad. La magnitud del operativo en el Estado de México sugiere que este modelo podría estar replicándose en otras entidades del país.
La "desconexión" de esta red representa un avance, pero también una advertencia: la extorsión ya no es solo una llamada amenazante, sino un sistema organizado que combina tecnología, engaño y violencia para sostenerse.
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