- 03 de febrero de 2026
El gobierno federal apuesta por obra pública y esquemas mixtos con la iniciativa privada para impulsar la economía, generar empleos y fortalecer el bienestar social

El gobierno federal anunció una inversión sin precedentes para los próximos años. La presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, una estrategia que contempla 5.6 billones de pesos destinados a obras clave en energía, transporte, carreteras y otros sectores estratégicos, con el objetivo de acelerar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de millones de personas.
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Durante la conferencia matutina de este martes 3 de febrero de 2026, Sheinbaum, acompañada por el secretario de Hacienda, Edgar Amador, explicó que el plan parte de una premisa central: la infraestructura pública no solo impulsa la economía, sino que también genera empleos, reduce desigualdades y fortalece el bienestar social. Por ello, se trata de una política de largo plazo que abarcará todo el sexenio.
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Una inversión sin precedentes
De acuerdo con las autoridades, el monto total de 5.6 billones de pesos se ejercerá de manera gradual entre 2026 y 2030. Para el año en curso, el objetivo es movilizar 722 mil millones de pesos adicionales a los 900 mil millones ya contemplados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026. Esta combinación permitirá acelerar proyectos estratégicos sin comprometer la estabilidad de las finanzas públicas.
El plan fue diseñado tras analizar un portafolio de 1,500 proyectos provenientes de distintas dependencias federales, lo que permitió priorizar aquellas obras con mayor impacto económico y social.

Los cuatro pilares del plan
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, detalló que la estrategia se sostendrá sobre cuatro ejes fundamentales. El primero es la creación de un Consejo de Planeación, encabezado por la propia presidenta, que coordinará a todas las secretarías con proyectos de infraestructura. El segundo pilar contempla nuevos vehículos de inversión, con reglas claras y transparencia para atraer capital.
El tercer eje es la actualización del marco normativo, con el fin de agilizar contratos de asociación público-privada (APP) y esquemas mixtos. Finalmente, se creará una base de datos nacional de infraestructura, con información estandarizada y accesible para inversionistas nacionales e internacionales.
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Uno de los elementos centrales del plan es el uso de esquemas de inversión mixta, en los que el Estado y la iniciativa privada comparten riesgos y beneficios. El director de Banobras, Jorge Mendoza, explicó que el gobierno mantendrá el control estratégico de los proyectos, pero permitirá la participación privada para acelerar su ejecución y reducir la presión sobre el presupuesto público.
A su vez, la subsecretaria de Hacienda, María del Carmen Bonilla, destacó que instituciones como Fonadin, CFE, Pemex y la SICT jugarán un papel clave para estructurar y financiar las obras.
La mayor parte de la inversión se concentrará en el sector energético, que absorberá el 54% del total, incluyendo electricidad, petróleo, gas y energías renovables. El desarrollo ferroviario recibirá el 16%, seguido por carreteras y autopistas con 14%. El resto se destinará a infraestructura hidráulica, telecomunicaciones, salud, educación y desarrollo urbano.
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