- 23 de septiembre de 2024
En México se consumen 18,4 kilos de chile per cápita por año. Es base de la cocina tradicional mexicana, considerada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO. El efecto picante del chile hace que sintamos una sensación quemante en la lengua. ¿Por qué nos gusta tanto el chile entonces?

Un mexicano siente que no comió si no le puso salsa a su comida. El chile forma parte de nuestra la dieta mexicana desde hace miles de años y se considera una parte fundamental de la cultura.
Serranos, poblanos, cuaresmeños, anchos, moritas y una larga lista de otros chiles más forman parte de la cocina tradicional mexicana, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
El chile contiene la sustancia capsaicina. Este ácido es culpable de la sensación picante en nuestra lengua porque reacciona con receptores nerviosos. Cuando comemos chile, estos receptores reproducen esta interacción en el cerebro como una sensación de dolor y quemazón, algo similar a la respuesta del cuerpo ante un agente externo de alta temperatura.
Si nos duele comer chile, ¿por qué entonces nos gusta tanto?, ¿por qué tenemos esta relación masoquista con este fruto?
La respuesta reside en las sustancias que se liberan en el cerebro para aminorar el efecto de dolor en nuestra boca.
Cuando comemos chile, se liberan opioides y endorfinas que ayudan a amortiguar el dolor. Este efecto secundario es el que al final nos provoca esa "adicción" por el picante.
La afición por el chile sin duda es responsable de su consumo masivo en México. Al año se consumen 18,4 kilos de este fruto per cápita en el país y su producción constituye 20 por ciento de todas las hortalizas del territorio.