- 25 de septiembre de 2024
Los edulcorantes o endulzantes artificiales pueden ayudar a tener una dieta baja en azúcares añadidos, pero el consumo a la larga puede llevar a su dependencia junto con otros riesgos. En el año 2020, el mercado global de endulzantes artificiales rebasó los 20 mil millones de dólares.

Acesulfame, aspartame, sucralosa, sacarina. Estas sustancias de nombre raro tienen una cosa en común: son usados como endulzantes artificiales de bajas calorías en la industria de los alimentos.
Los endulzantes o edulcorantes artificiales son cientos de veces más dulces que los azúcares obtenidos de fuentes naturales. El aspartame, por ejemplo, es 200 veces más dulce que azúcar de mesa obtenida de la caña o de la remolacha. Es por esto que solo se necesitan unos cuantos miligramos para endulzar un café o un refresco.
Instituciones médicas de gran reconocimiento en los Estados Unidos, como la Asociación Estadounidense del Corazón y la Asociación Americana de la Diabetes han dado el visto bueno al consumo de endulzantes artificiales para el tratamiento de padecimientos metabólicos como la obesidad y la diabetes.
Si bien la FDA no ha encontrado indicios de que el consumo de edulcorantes pueda afectar al organismo de manera directa, se han encontrado patrones de conducta en las personas que los ingieren que podrían considerarse como factores de riesgo a la salud.
Una preocupación de los científicos es que las personas que usan edulcorantes artificiales podrían reemplazar las calorías perdidas a través de otras fuentes, compensando la pérdida de peso o los beneficios para la salud. "Me comeré estos tacos con una coca light" es un chiste común en México que ejemplifica a la perfección la práctica de darse ciertos lujos en la dieta cuando se consumen refrescos sin calorías.
También es posible que los edulcorantes cambien la forma en que probamos los alimentos. La estimulación intensa de los receptores de azúcar por el uso frecuente de estos edulcorantes de alta dulzura puede limitar la tolerancia a sabores más complejos. Esto significa que las personas que usan habitualmente edulcorantes artificiales pueden empezar a percibir en menor medida los sabores presentes en alimentos que no los contienen.
Además, se cree que el sabor dulce intenso podría hacer que el organismo deseé en mayor medida comer alimentos azucarados.
En el 2020 el mercado global de endulzantes artificiales rebasó los 20 mil 400 millones de dólares y se estima que para el 2025 llegará a los 23 mil 200 millones de dólares.
Si tienes cualquier pregunta relacionada con tu nutrición, no dudes en consultar a un profesional de la salud.