Ya sea la versión griega que dice que fue Cíclope quien enseñó a Aristeu el arte de hacer queso o la leyenda árabe que dice que fue un pastor nómada quien, a falta de un contenedor para guardar la leche, utilizó el estómago de un cabrito para transportarla y a consecuencia del calor la leche se solidificó dando lugar al primer queso de la historia.

Los antiguos romanos eran grandes consumidores de queso de cabra y borrega aderezados con especias traídas de los confines de su vasto imperio.

Durante la Edad Media la fabricación de queso estaba a cargo exclusivamente de los monjes católicos, quienes se encargaron de crear nuevas recetas y mejorar los procesos para su elaboración.

En la actualidad se tienen catalogados más de 100 tipos diferentes de quesos que cuentan con denominación de origen, aunque países como Francia, con una tradición centenaria en su elaboración, se jacta de tener un tipo de queso diferente para cada día del año.

Ya sea solo o como parte de un sándwich, en una pasta o bañando una deliciosa pizza, el queso es una parte fundamental de la gastronomía mundial. Desde los más baratos producidos en casa por unos cuantos pesos, hasta aquél que alcanza los 245 mil pesos por kilo.

Tan solo en México existen entre 30 y 40 variedades de quesos, la razón de que no haya un dato exacto, es la diferencia de nombres que puede recibir un mismo producto en diferentes zonas del país.
