- 19 de julio de 2026
Dafne Zapata y Erick Torbellín tenían 13 años cuando murieron en campamentos de academias militarizadas. Sus casos, ocurridos con meses de diferencia, abrieron investigaciones y reavivaron el debate sobre la protección de menores en estos espacios.

Lo que comenzó como un curso de verano terminó en una tragedia para la familia de Dafne Zapata Quintos Martínez. La adolescente, de 13 años, salió de Ciudad Mante, Tamaulipas, para participar en un campamento organizado por la Academia Militarizada Doenitz, en Ciudad Madero. Cuatro días después, sus padres recibieron la noticia que cambió sus vidas: su hija había muerto.
Dafne ingresó al campamento el pasado 13 de julio. El curso estaba dirigido a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, con actividades enfocadas en disciplina y formación militar. Su conclusión estaba prevista para el 31 de julio; sin embargo, la estancia de la adolescente terminó de manera inesperada y ahora la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas busca esclarecer qué ocurrió dentro de las instalaciones.
La muerte de Dafne generó indignación entre familiares, habitantes de Tamaulipas y usuarios de redes sociales, además de abrir nuevamente la discusión sobre los protocolos de seguridad que aplican algunas academias militarizadas privadas cuando tienen bajo su cuidado a menores de edad.
¿Qué se sabe sobre la muerte de Dafne?
De acuerdo con el testimonio de su madre, Alejandra Quintos, un día después del inicio del campamento recibió un video enviado por la encargada del área femenil de la academia. En la grabación, Dafne aparecía con un moretón en el rostro.
El personal del plantel explicó que la adolescente se había desvanecido durante una actividad física debido a una baja de presión. También señalaron que fue revisada por un médico y que permanecería en reposo, por lo que no realizaría ejercicios de esfuerzo al día siguiente.
Sin embargo, la noche del jueves la familia recibió una nueva llamada. Esta vez les informaron que Dafne tenía tos, aunque no les indicaron que su estado de salud fuera grave.

Una hora después llegó otro aviso. La versión cambió: personal de la academia informó que la adolescente se había desvanecido mientras se bañaba y que ya no presentaba signos vitales. Alejandra Quintos pidió que su hija fuera trasladada a un hospital, pero al llegar a las instalaciones le comunicaron que Dafne ya había fallecido.
Mientras el Servicio Médico Forense realizaba el levantamiento del cuerpo, la madre transmitió en vivo desde el exterior de la academia para denunciar lo ocurrido y exigir una investigación que permitiera conocer las circunstancias de la muerte de su hija.

¿Qué reveló la necropsia de Dafne?
Horas después del fallecimiento, la madre de Dafne informó que la Fiscalía de Tamaulipas le dio a conocer los resultados preliminares de la necropsia. Según el dictamen forense, la adolescente murió por asfixia y se encontró una cantidad importante de agua en sus pulmones.
Para la familia, estos resultados generaron nuevas dudas sobre lo ocurrido dentro del campamento, por lo que Alejandra Quintos solicitó una segunda necropsia realizada por especialistas particulares para contar con una valoración independiente.
La madre también señaló que durante la revisión del cuerpo le mencionaron la existencia de otras lesiones, aunque decidió reservar detalles mientras continúan las diligencias para no afectar el desarrollo de la investigación.
Desde que se confirmó la muerte, la familia ha exigido justicia y ha señalado que buscará conocer qué ocurrió durante los cuatro días que Dafne permaneció en la academia.
Como parte de las indagatorias, la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes y Mujeres por Razones de Género (FENAMM) tomó declaración al director de la Academia Militarizada Doenitz, a la responsable del área femenil y a algunos participantes del curso.
El campamento fue suspendido y padres de familia acudieron a recoger a sus hijos. Hasta ahora, las autoridades no han informado sobre personas detenidas o imputadas por estos hechos.
Erick Torbellín: el antecedente que encendió las alertas
La muerte de Dafne ocurrió meses después de otro caso que también generó cuestionamientos sobre las actividades realizadas en academias militarizadas privadas.
El 25 de abril de 2025, Erick Leonardo Terán Torbellín, un adolescente de 13 años, murió durante un campamento de la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc, institución privada con sede en la Ciudad de México que realizó actividades en Cuautla, Morelos.
Al igual que Dafne, Erick llegó al campamento para participar en un programa de formación. Su familia aseguró que se encontraba en buenas condiciones de salud antes de ingresar.
Dos días después, su madre, Erika Torbellín, recibió una llamada del personal de la academia. Le informaron que su hijo tenía "un poquito mal sus signos vitales" y le pidieron acudir al lugar. Cuando llegó, el adolescente ya había fallecido.

Después de su muerte comenzaron a surgir testimonios de alumnos que participaron en el mismo campamento y que señalaron presuntas irregularidades durante las actividades.
Algunos estudiantes aseguraron que Erick presentó malestares físicos y pidió agua debido al cansancio, pero que no le permitieron beber. Otros señalaron que, cuando ya no pudo continuar con el entrenamiento, fue arrastrado por un camino de tierra y piedras y que presuntamente recibió golpes pese a que manifestaba dolor.
Los relatos también indicaron que otros jóvenes no pudieron acercarse para ayudarlo y que fueron advertidos para no observar lo ocurrido. La madre de Erick declaró que al ver el cuerpo de su hijo encontró múltiples lesiones. "Lo vi con moretones, golpes en las costillas, piernas, abdomen, pecho, nariz y un ojo. Mi hijo tenía señas de violencia", afirmó días después del fallecimiento.
De acuerdo con la familia, el acta de defunción señaló que el adolescente murió por un estallamiento de vísceras. Las autoridades continuaron con las investigaciones para determinar cómo ocurrieron los hechos.

Denuncias, señalamientos y la respuesta de la academia
Tras la muerte de Erick, otros estudiantes y padres de familia comenzaron a denunciar presuntos abusos dentro de la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc. Erika Torbellín aseguró que contactó a cerca de 30 alumnos que compartieron experiencias relacionadas con posibles castigos físicos, entrenamientos excesivos, humillaciones y presuntas agresiones por parte de algunos instructores.
Algunos padres también afirmaron que sus hijos regresaron lesionados después de participar en actividades organizadas por la institución. La academia negó que Erick hubiera sido víctima de agresiones físicas.

En un comunicado, aseguró que colaboraría con las investigaciones y sostuvo que el adolescente presentó complicaciones de salud durante el campamento. El director del plantel también rechazó los señalamientos de golpes o maltrato y afirmó que la institución brindó apoyo a la familia.
Sin embargo, la Secretaría de Educación Pública informó que la academia no contaba con la autorización correspondiente para realizar el campamento en Morelos, mientras que las fiscalías de Morelos y Ciudad de México iniciaron investigaciones para determinar posibles responsabilidades.
Dafne y Erick: dos casos que exigen respuestas
Las investigaciones sobre las muertes de Dafne Zapata y Erick Leonardo Terán Torbellín siguen en curso y serán las autoridades las que determinen si existieron responsabilidades penales o administrativas. Sin embargo, ambos casos ya dejaron una consecuencia que trasciende los expedientes judiciales: colocaron bajo escrutinio a las academias militarizadas privadas y a los campamentos dirigidos a menores de edad.
Las dos tragedias ocurrieron con apenas unos meses de diferencia y en instituciones distintas, pero revelaron una preocupación común: la confianza que depositan las familias en estos espacios puede romperse cuando surgen dudas sobre la atención, la supervisión o la respuesta ante una emergencia. En ambos casos, fueron los padres quienes comenzaron a cuestionar las versiones iniciales y quienes hoy mantienen viva la exigencia de conocer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de sus hijos.

Mientras las fiscalías avanzan en las investigaciones, el debate ya no se limita a esclarecer dos muertes. También pone sobre la mesa la necesidad de revisar cómo operan las academias militarizadas privadas, qué controles existen sobre sus campamentos y si los protocolos para proteger a niñas, niños y adolescentes son suficientes.
Para las familias de Dafne y Erick, la respuesta no cambiará la ausencia. Pero conocer la verdad y, en su caso, fincar responsabilidades podría evitar que otras familias enfrenten una tragedia similar al confiar el cuidado de sus hijos a instituciones que prometen disciplina, formación y seguridad.
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