- 15 de abril de 2026
El secuestro del alcalde de Taxco y su padre expone la capacidad operativa de La Familia Michoacana, un grupo criminal que, tras dos décadas, mantiene control territorial, diversifica sus negocios ilícitos y sigue evadiendo a las autoridades.

La reciente desaparición del alcalde de Taxco, Juan Andrés Vega Carranza, y de su padre, Juan Vega Arredondo, volvió a colocar a La Familia Michoacana en el centro de la agenda de seguridad nacional. Autoridades federales señalaron que este grupo criminal estaría detrás de los hechos ocurridos el fin de semana en Guerrero.
De acuerdo con el secretario de Seguridad y protección ciudadana, Omar García Harfuch, ambos fueron localizados con vida en el Estado de México tras un operativo coordinado entre fuerzas federales y estatales. "Estas operaciones continúan para identificar y detener a los responsables de estos hechos", señaló el funcionario, quien agregó que "todo indica" que La Familia Michoacana estuvo detrás de lo ocurrido.
El caso no solo evidenció la capacidad operativa del grupo, sino también su disposición para intervenir directamente en figuras políticas locales, elevando el nivel de riesgo en regiones bajo su influencia.

Así ocurrió la privación de la libertad
El secuestro comenzó con la interceptación del padre del alcalde mientras circulaba en la carretera Taxco-Cuernavaca. A pesar de no exigir rescate, los captores lo retuvieron, lo que llevó al edil a intentar negociar su liberación.
En ese contexto, el propio alcalde fue citado en el barrio de Casahuate, un punto estratégico por su conexión con diversas localidades del norte de Guerrero. Ahí fue privado de la libertad y trasladado a un sitio desconocido.
La respuesta institucional incluyó un despliegue de más de 500 elementos, con participación de Ejército, Marina, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República y corporaciones estatales. Mediante labores de inteligencia, análisis técnico y apoyo aéreo, se identificaron rutas hacia el Estado de México, donde finalmente fueron localizados y resguardados antes de ser trasladados vía aérea a Guerrero.

Un grupo que sobrevivió a su fragmentación
La Familia Michoacana surgió en 2006 con el objetivo inicial de disputar territorios a otros cárteles, pero su historia ha estado marcada por fracturas internas. Tras la muerte de Nazario Moreno, "El Chayo", en 2014, el grupo se dividió en múltiples facciones.
Sin embargo, lejos de desaparecer, una de sus principales escisiones —la llamada Nueva Familia Michoacana— logró consolidarse bajo el liderazgo de los hermanos Jhonny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, conocidos como "El Pez" y "El Fresa".
Estos líderes reconfiguraron la estructura criminal tras la captura de figuras históricas como José de Jesús Méndez Vargas, "El Chango Méndez". Aunque en algún momento el grupo fue considerado debilitado, hoy mantiene presencia activa en regiones clave del Estado de México, Guerrero, Michoacán y Morelos.

Liderazgos intocables y recompensas internacionales
A pesar de ser objetivos prioritarios para las autoridades mexicanas y estadounidenses, "El Pez" y "El Fresa" han logrado evadir su captura durante más de dos décadas. Su permanencia se explica por una combinación de control territorial, redes logísticas y capacidad para replegarse ante operativos.
El gobierno de Estados Unidos ha ofrecido recompensas millonarias por información que conduzca a su detención: hasta 5 millones de dólares por Jhonny Hurtado Olascoaga y hasta 3 millones por su hermano.
Ambos enfrentan acusaciones en cortes estadounidenses por delitos relacionados con el narcotráfico, además de órdenes de aprehensión en México por homicidio.
Te puede interesar: Harfuch: La Familia Michoacana secuestró al alcalde de Taxco; así fue el rescate
De las drogas a la minería ilegal: el negocio diversificado
Las actividades de La Familia Michoacana han evolucionado más allá del narcotráfico. Aunque continúan traficando metanfetamina, cocaína, heroína y fentanilo —incluido el llamado "fentanilo arcoíris"—, han diversificado sus fuentes de ingreso.
Entre sus principales negocios ilícitos destacan:
- Minería ilegal de mercurio y uranio
- Lavado de dinero mediante mercados negros de divisas
- Tráfico de armas a través de la frontera sur
- Robo de combustible, especialmente en ductos estratégicos
- Extorsión sistemática a comerciantes y transportistas
Este modelo diversificado les ha permitido sostener su estructura financiera y ampliar su influencia en distintas regiones del país.

Control económico: extorsión y manipulación de precios
Uno de los mecanismos más lucrativos del grupo es la extorsión. Investigaciones recientes revelan que la organización ha impuesto esquemas de control comercial en al menos 14 municipios del Estado de México.
A través de amenazas y secuestros exprés, obligan a comerciantes a comprar y vender productos únicamente a proveedores autorizados por el grupo. Este control ha provocado incrementos desproporcionados en precios de alimentos y materiales básicos, afectando directamente a la población.
En algunos casos documentados, productos como pollo, carne o materiales de construcción han alcanzado costos hasta el doble o más que en otras regiones, evidenciando el impacto económico de estas prácticas.
Presencia territorial y expansión estratégica
La Familia Michoacana mantiene presencia en al menos 35 municipios distribuidos entre Guerrero, Michoacán, Morelos y el Estado de México, con reportes recientes que también apuntan a actividad en la Ciudad de México.
Su expansión ha sido posible mediante alianzas con otras organizaciones criminales, especialmente para acceder a rutas hacia Estados Unidos. Además, el control de puntos estratégicos como el puerto de Lázaro Cárdenas facilita la importación de precursores químicos para la producción de drogas sintéticas.
Para más noticias, no dudes en seguirnos en Google News y en nuestro canal de WhatsApp para recibir la mejor información. Te invitamos a suscribirte gratis a nuestro Newsletter.
Notas Relacionadas
3






