- 19 de febrero de 2026
El joven originario de Chimalhuacán, fue levantado en una zona de alto riesgo sobre la carretera Monterrey–Nuevo Laredo. Hasta ahora, su paradero sigue siendo desconocido.

La mañana del 30 de marzo de 2024, Javier Osiris Hernández Corona, originario de Chimalhuacán, Estado de México, llegó a la caseta federal de Sabinas Hidalgo, en Nuevo León, para realizar actividades administrativas relacionadas con el pago de nómina de los empleados.
El joven, que se desempeñaba como coordinador de vigilancia para la empresa de seguridad privada Sepibex, ingresó a la caseta y, nueve minutos después, una camioneta negra sin placas recibió autorización para entrar sin pagar ni detenerse. Desde ese momento, Javier desapareció y su familia desconoce su paradero.
Una desaparición rodeada de dudas
La familia sostiene que el personal de la misma empresa permitió el acceso del vehículo y no hubo oposición cuando éste se dirigió al lugar donde se encontraba Javier. Desde entonces, Aurora Corona, madre del joven, ha recorrido diversas instancias para exigir la búsqueda y avances en la investigación.
“Anónimamente me mandan muchos mensajes, que ahí tienen sus campamentos el cartel y que llevan a gente. Los tienen abriendo brechas, haciendo hoyos; los ocupan para todo. Mi hijo debe de estar por ahí”, asegura Aurora. Además, denunció la falta de apoyo de la Fiscalía de Nuevo León y un presunto encubrimiento de los responsables por parte de la empresa para la que trabajaba su hijo.

La familia también señala que Grupo Coconal, empresa que administra la caseta, no entregó de inmediato las cámaras de seguridad que podrían mostrar cómo se llevó a Javier. La fiscalía estatal tardó seis meses en emitir un boletín de búsqueda, aun cuando no era el único empleado desaparecido en la zona: en 2022, Carlos Ricardo García Rivera, también coordinador de vigilancia, desapareció en circunstancias similares.
La versión de la empresa y autoridades
Luis Rodolfo Espinoza, abogado de Sepibex, asegura que no hubo encubrimiento: “Realmente nadie quiere cooperar con información. Todos dicen no haber visto nada, no saber nada. También se les hizo saber a la fiscalía y solicitamos que fueran ellos a declararlos”.
Sin embargo, según la familia, la fiscalía no detuvo a los vigilantes implicados, y con el tiempo, algunos empleados dejaron la empresa o cambiaron de domicilio, dificultando la investigación.

Una zona marcada por el crimen
La caseta de Sabinas Hidalgo se encuentra sobre la carretera Monterrey–Nuevo Laredo, una de las zonas más peligrosas de Nuevo León, con antecedentes de desapariciones, secuestros y enfrentamientos contra fuerzas armadas. A solo unos metros se encuentra el municipio de Vallecillo, con la mayor incidencia delictiva del estado: mientras Monterrey registró mil 559 delitos por cada 100 mil habitantes, Vallecillo contabilizó 2 mil 942.
En 2024, Javier se convirtió en una de las 784 fichas de desaparición registradas en Nuevo León, mientras que en los últimos tres años se han contabilizado 2 mil 446 casos en la entidad.

La exigencia de la familia
“Es un recorrido doloroso tocar puertas para exigir derechos, el derecho de buscar a mi hijo. No quiero ningún culpable, ni saber quién, ni cuándo, ni dónde. Solo permítanle que regrese con su familia. Y no se tarden tanto, no sean malos, porque esto es bien difícil”, expresa Aurora Corona.
A casi un año de los hechos, Javier Osiris Hernández sigue desaparecido, mientras su familia mantiene viva la exigencia de justicia y respuestas por parte de la empresa Sepibex y las autoridades de Nuevo León.
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