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Sofia Bassi, crimen en Acapulco: asesina, aristócrata y artista

En 1968, en Acapulco, una pintora surrealista asesinó a un conde europeo, la noticia conmocionó al mundo, pues el crimen estuvo envuelto en el misterio, te contamos por qué

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Sofía Bassi fue una pintora surrealista y en 1968 estuvo involucrada en un misterioso asesinato que la llevó a la cárcelCréditos: Especial

Poco antes de que México se convirtiera en noticia a nivel mundial por los Juegos Olímpicos y el Movimiento Estudiantil que culminó en la masacre del 2 de octubre, se produjo un impactante asesinato que afectó la prestigiosa imagen de Acapulco en esa década. Sofía Bassi, reconocida artista plástica, admitió ser culpable del asesinato de su yerno, el conde Cesare d'Acquarone. La noticia sorprendió a la alta sociedad tanto en México como en el extranjero, llegando a ser considerada como uno de los sucesos más relevantes del año, junto con el nuevo matrimonio de Jacqueline Kennedy, la ex primera dama que enviudó tras el asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963.

Sofía Bassi nació el 13 de julio de 1913 en la ciudad de Mendoza, Veracruz, nombrada así en honor a su tío, el general Camerino Z. Mendoza. Sus padres fueron José Celorio Ruiz, un español, y Adela Mendoza, una mexicana. Tenía un hermano llamado Fausto Celorio Mendoza, reconocido inventor mexicano por haber creado la máquina de tortillas. Sofía contrajo matrimonio con el doctor Gian Franco Bassi, adoptando su apellido como su nombre artístico. Juntos tuvieron tres hijos: Hadelin, Claire y Franco.

El 3 de enero de 1968, en medio de la época dorada de Acapulco como destino de lujo, se produjo el asesinato de su yerno, el conde Cesare D'Acquarone, en el corazón de Quinta Babaji, una exclusiva área residencial en el fraccionamiento "Las Brisas", conocido por su glamour y belleza. Sorprendentemente, Sofía asumió la responsabilidad de este crimen, alegando que fue un accidente.

Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que el asesinato no fue accidental, ya que el cuerpo presentaba cinco disparos en diferentes partes. Algunas versiones señalaban que Claire, la hija de Sofía, había sido quien mató a su esposo, y que Sofía decidió asumir toda la responsabilidad al enterarse de los hechos. Como resultado, fue condenada a 11 años de prisión.

Pronto, la prensa internacional este suceso en grandes titulares, lo que generó movilización por parte de las élites intelectuales de México y del mundo, quienes intervinieron en el caso exigiendo la libertad de Sofía Bassi. Gracias a esta presión, logró reducir su condena de 11 años a tan solo cinco, pasando ese tiempo en prisión. Sin embargo, sigue siendo un misterio si Sofía Bassi fue realmente la autora de este crimen.

La verdad sobre lo sucedido permanece desconocida y ambas mujeres se llevaron ese secreto a la tumba. Pocos años después, Claire intentó quitarse la vida ingiriendo una gran cantidad de somníferos. Se dice que dejó una nota confesando su crimen, pero esa carta desapareció de manera misteriosa y nadie pudo comprobar su existencia. Aunque Claire fue rescatada a tiempo, lamentablemente quedó ciega de por vida. Sofía falleció el 11 de septiembre de 1998 a los 85 años, mientras que Claire murió a los 67 años en diciembre de 2005. Ninguna de ellas reveló la verdadera historia de lo ocurrido.

Durante estas cinco décadas, la hipótesis predominante sugiere que el hombre de 53 años había abusado sexualmente del hermano menor de Claire, lo que llevó a que ella lo asesinara. Cuando Sofía, la madre de Claire, descubrió el crimen, decidió asumir la responsabilidad. Sofía Bassi fue asignada a la enfermería de la prisión y nunca estuvo en los pabellones comunes. Allí se dedicó por completo a la pintura, siempre vestida de blanco y con una sonrisa en el rostro.

Sus obras se subastaban para recaudar fondos para obras de caridad y recibía numerosas visitas de artistas. Con el tiempo, comenzaron a llegar cartas de diferentes partes del mundo pidiendo su liberación, lo que finalmente ocurrió después de cuatro años de encierro. A pesar de que el crimen que puso el nombre de México en el escenario mundial y tuvo un impacto negativo en la imagen de Acapulco, su cobertura mediática fue breve. Los ojos del mundo se centraron en la capital del país, donde se estaban llevando a cabo los Juegos Olímpicos, pero las protestas estudiantiles, como las que sucedían en todo el mundo, amenazaban con perturbar su desarrollo pacífico.

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