- 13 de septiembre de 2024
El INAH reportó el hallazgo de un barco de una época virreibal durante las obras para la creacióon del Trolebús Chalco-Santa Martha
En el marco de un proyecto de salvamento arqueológico realizado por la Secretaría de Cultura en las obras del trolebús Chalco-Santa Martha, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han descubierto siete bloques de madera que podrían haber formado parte de una embarcación que navegó en el lago de Chalco, en el Estado de México central, hace más de 400 años.
El hallazgo tuvo lugar en un terreno destinado a albergar la terminal del trolebús, donde se encontraron evidencias arqueológicas a una profundidad de 2.5 metros. Según los expertos, estas evidencias señalan la existencia de una aldea ubicada en la orilla noreste del antiguo cuerpo de agua lacustre. Los arqueólogos Hervé Monterrosa y Ricardo Arredondo, líderes del proyecto, han determinado, a través del material cerámico recuperado, que el asentamiento estuvo habitado durante el periodo Posclásico tardío (1325-1521 d.C) y los primeros años de la época novohispana.
El responsable de la unidad de excavación, el arqueólogo Guillermo Hernández García, ha observado que los restos de madera encontrados en el sitio presentan una curvatura en su parte exterior, tienden a converger y también exhiben otra curva, aunque menos pronunciada, en su parte interna.
"Los extremos se observan casi rectos a modo de muesca, al parecer con la finalidad de funcionar como límite de algún objeto de similares dimensiones", explicó.
A partir de esta evidencia, los expertos plantean la hipótesis de que estos fragmentos pertenecen a la estructura de un bergantín, un tipo de embarcación que navegó en el lago después de la caída de Tenochtitlan en 1521. "De igual modo, se ha planteado que los elementos corresponden a bloques de madera colocados en un dique o encalladero –un acalco, en náhuatl– para canoas de la citada aldea ribereña", apuntó la dependencia.
Además de estos restos, las autoridades también descubrieron la parte final de una canoa tallada en un solo tronco, que tiene aproximadamente un metro de longitud, así como fragmentos circulares que podrían ser el extremo inicial de un remo de madera. Todos estos hallazgos, según el INAH, han sido trasladados a un laboratorio del proyecto en Chalco, donde se llevará a cabo su conservación preventiva y un estudio tridimensional de los mismos.
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