- 16 de octubre de 2026
Las negociaciones comerciales entre Sheinbaum y Trump perdieron impulso ante la oposición del secretario de Comercio estadounidense a reducir los gravámenes.

México y Estados Unidos parecían acercarse a un entendimiento para reducir los aranceles que afectan a sectores clave de la economía mexicana, pero las diferencias dentro del gobierno de Donald Trump complicaron el camino hacia un acuerdo.
El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, se opuso a recortar significativamente los impuestos aplicados a los automóviles, el acero y el aluminio, una postura que amenaza con prolongar la incertidumbre para las empresas exportadoras mexicanas.
La información fue publicada el 15 de octubre por The Wall Street Journal, que citó a personas familiarizadas con las conversaciones. Según el reporte, los equipos negociadores habían avanzado durante meses en la búsqueda de un arreglo que contemplaba concesiones comerciales de México a cambio de mejores condiciones para determinadas exportaciones.
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Sin embargo, la resistencia de Lutnick dificultó que esos avances se tradujeran en compromisos concretos. Pese a las diferencias, funcionarios de ambos países señalaron que el diálogo continúa, por lo que no se trata de una ruptura formal de las negociaciones.
El desacuerdo ocurre en un momento clave para la relación económica bilateral, debido a que Estados Unidos es el principal socio comercial de México y las exportaciones manufactureras mexicanas dependen en buena medida del acceso al mercado estadounidense.
¿Por qué Howard Lutnick rechaza reducir los aranceles a México?
De acuerdo con el diario estadounidense, las principales diferencias se concentran en tres sectores sujetos a gravámenes impuestos por la administración Trump bajo argumentos de seguridad nacional.
En el sector automotriz, Washington aplica un arancel del 25% a determinados vehículos importados, mientras que el acero y el aluminio están sujetos a tarifas del 50%, conforme a las medidas comerciales correspondientes.
Lutnick se ha opuesto a reducir estos impuestos, pese a los avances que, según el reporte, había conseguido el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante las conversaciones con funcionarios mexicanos.
Las diferencias también abarcan determinados productos derivados del acero y el aluminio, cuyos gravámenes dependen de su clasificación y de las disposiciones aplicables.
La postura del secretario de Comercio representa un obstáculo para las expectativas mexicanas de conseguir una reducción arancelaria, ya que su dependencia participa en la aplicación de las medidas comerciales adoptadas por Washington.
Para México, un acuerdo permitiría aliviar parte de la presión sobre industrias integradas en las cadenas de producción de América del Norte, en particular las relacionadas con la fabricación de automóviles, autopartes y productos metálicos.

¿Qué ofreció México para negociar una reducción de impuestos?
Las conversaciones entre ambos gobiernos contemplan posibles concesiones comerciales mexicanas a cambio de disminuir los aranceles estadounidenses sobre ciertos productos. Entre los objetivos de Washington está reducir el déficit comercial que mantiene con México y promover mayores compras de mercancías fabricadas en Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum había explicado que su gobierno analizaba incrementar las adquisiciones de productos estadounidenses y reducir algunas compras provenientes de otros países, siempre que las condiciones fueran favorables para México.
Durante una conferencia del 25 de septiembre, la mandataria señaló que uno de los objetivos prioritarios era conseguir mejores condiciones para las exportaciones mexicanas de acero y automóviles, además de evitar la imposición de nuevos gravámenes.
No obstante, Sheinbaum también estableció límites para las conversaciones: México no aceptaría compromisos que vulneraran su soberanía o contravinieran el marco legal nacional.

Sheinbaum reconoce avances, pero sigue sin acuerdo definitivo
El 13 de octubre, la presidenta reconoció que todavía no existía un entendimiento definitivo con Washington, aunque destacó los avances logrados durante los meses de diálogo.
Sheinbaum explicó que Estados Unidos había presentado inicialmente 54 barreras no arancelarias que consideraba necesario atender. Estas incluyen regulaciones, procedimientos y otras disposiciones que pueden dificultar el comercio sin representar directamente un impuesto a las importaciones.
Conforme avanzaron las conversaciones, también se incorporaron nuevos asuntos a la agenda. En septiembre, la mandataria indicó que los temas analizados se acercaban a 90.
Aunque los equipos negociadores han trabajado para resolver las diferencias, no se ha anunciado un documento que establezca una reducción definitiva de los aranceles a los automóviles y los metales.
¿Se suspendieron las negociaciones entre México y Estados Unidos?
Pese a las dificultades reportadas, las conversaciones comerciales no se han cancelado. Funcionarios de ambos países han señalado que mantienen comunicación para intentar resolver los desacuerdos.
El subsecretario de Comercio Exterior de México, Luis Rosendo Gutiérrez, afirmó que existen avances y que la relación con el Departamento de Comercio estadounidense continúa siendo constructiva.
Por su parte, Ben Kass, portavoz de esa dependencia, indicó que mantienen contacto con las autoridades mexicanas sobre los asuntos comerciales y que trabajan para impulsar la agenda económica del presidente Trump.
La diferencia central radica en que, mientras los equipos negociadores han logrado avances en distintos puntos, persisten desacuerdos sobre el alcance de una eventual reducción arancelaria.
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¿Cómo afecta a México el freno al acuerdo arancelario?
La falta de un entendimiento mantiene la incertidumbre para las empresas mexicanas que exportan automóviles, acero y aluminio al mercado estadounidense. Los gravámenes pueden elevar los costos de comercialización y complicar las decisiones de inversión y producción.
Además, resolver estas diferencias ayudaría a preparar el terreno para otras discusiones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Por ahora, el principal desafío para el gobierno de Sheinbaum será convertir los avances diplomáticos en condiciones comerciales concretas, mientras la administración Trump mantiene su política de protección a la industria estadounidense.
Aunque la oposición de Howard Lutnick ha complicado las perspectivas de un acuerdo, el diálogo bilateral permanece abierto. La fecha para alcanzar un posible entendimiento y los términos de una eventual reducción de impuestos continúan sin confirmarse.
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