- 17 de febrero de 2026
El exdirector de Materiales Educativos firmó el documento de despido dentro del inmueble y salió entre consignas de apoyo, cargando sus pertenencias y un retrato de Karl Marx.

Después de más de 100 horas atrincherado en su oficina, y de esperar el documento oficial como si fuera el capítulo final de un libro burocrático, Marx Arriaga Navarro finalmente abandonó las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) este martes 17 de febrero, luego de recibir y firmar el oficio que formalizó su destitución como director general de Materiales Educativos.
El episodio, que mantuvo en tensión a la dependencia durante varios días, concluyó pasadas las 15:00 horas, cuando el ahora exfuncionario salió del inmueble acompañado por su equipo cercano, con mochila en mano y cargando un retrato de Karl Marx, tras insistir durante días en que no podía retirarse sin una notificación oficial.
Remueven a Marx Arriaga de la SEP
La SEP confirmó que Arriaga fue removido del cargo en medio de polémicas relacionadas con los contenidos de los libros de texto gratuitos, especialmente por cuestionamientos sobre la inclusión de perspectiva de género y representación femenina en materiales educativos.

Desde el viernes, el exdirector denunció en redes sociales un supuesto intento de desalojo irregular, argumentando que el procedimiento legal no había sido notificado formalmente, razón por la que decidió permanecer en su oficina realizando transmisiones y defendiendo el modelo pedagógico de la Nueva Escuela Mexicana.
Mientras tanto, la dependencia ya había nombrado oficialmente a Nadia López García, pedagoga, poeta indígena y especialista en materiales educativos, como la nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos, con funciones a partir del 16 de febrero.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Quién es Nadia López García? La poeta indígena que dirigirá los libros de texto de la SEP
El oficio que puso fin al "plantón administrativo"
El documento de despido fue entregado por autoridades administrativas de la SEP y firmado por el propio Arriaga dentro del inmueble, lo que formalizó su separación del cargo y dio inicio al proceso de entrega-recepción.
Hasta ese momento, uno de sus principales argumentos para no abandonar la oficina era que no existía una notificación oficial, pese a que desde el día anterior la SEP ya consideraba concluido su encargo.
Incluso, el exfuncionario reconoció que el 17 de febrero firmó 105 plazas de personal honorario, asegurando que se trataba de un proceso que llevaba meses en curso. No obstante, especialistas advirtieron que dichas acciones podrían generar implicaciones legales si se realizaron después de su destitución formal.
"No nos aferramos al cargo, sino a los libros"
Durante su salida, Arriaga negó haberse aferrado al puesto y sostuvo que su permanencia respondía a la defensa del proyecto educativo.
"No nos aferramos a una plaza, nos aferramos a unos libros que representan un modelo pedagógico", declaró previamente, al insistir que esperaba el documento oficial para concluir su encargo.
También aseguró que no aceptó otros cargos ofrecidos, incluso fuera del país, y que regresará al magisterio, afirmando que no vive de la administración pública pese a que percibía una remuneración mensual superior a los 100 mil pesos.
Salida entre consignas... y rumbo al Metro
Tras firmar el oficio y leerlo ante medios, Arriaga caminó por los pasillos de la SEP entre gritos de apoyo de algunos colaboradores que coreaban "¡No estás solo!" y "¡La lucha continúa!", en una escena que, para muchos, pareció más una despedida política que un simple trámite administrativo.
Al salir del edificio ubicado en Avenida Universidad, en el sur de la Ciudad de México, el exdirectivo se dirigió a la estación del Metro Coyoacán para trasladarse a su casa en Texcoco y posteriormente viajar a Ciudad Juárez, donde retomará su plaza como docente.
Pese a su salida, el exfuncionario reiteró su respaldo al movimiento de la llamada Cuarta Transformación y a la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque adelantó que mantendrá distancia con la SEP.
Con ello, concluye un episodio inusual dentro de la burocracia educativa: un despido que no se consumó hasta que llegó el oficio... y que convirtió una oficina pública en una especie de trinchera administrativa durante cinco días.
Para más noticias, síguenos en Google News. Suscríbete gratis a nuestro Newsletter para recibir la mejor información.






