El primer ministro de Canadá habló en Davos sobre la ruptura global. Sheinbaum elogió su discurso y Donald Trump reaccionó con críticas.

El discurso del primer ministro de Canadá causó polémica.
El discurso del primer ministro de Canadá causó polémica. Créditos: Especial.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, participó en el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos, Suiza, donde abordó el contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, rivalidad entre potencias y el debilitamiento del orden global basado en reglas. Su mensaje se centró en el papel de las potencias medias frente a la presión de los grandes actores.

El discurso generó reacciones inmediatas a nivel internacional. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó públicamente el contenido y el tono del mensaje del primer ministro canadiense. En contraste, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó las palabras de Carney durante su participación en el mismo foro, en un contexto de declaraciones sobre Groenlandia y la relación bilateral con Canadá.

Foro Económico Mundial.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney. Créditos: Foro Económico Mundial.

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¿Qué dijo el primer ministro de Canadá en Davos?

A continuación, el discurso íntegro del primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunciado en el Foro Económico Mundial en Davos:

"Muchas gracias, Larry. Voy a comenzar en francés y luego cambiaré al inglés. Gracias, Larry. Es un placer y un deber estar con ustedes esta noche. Este momento es importante para Canadá y para el mundo.

Hoy hablaré de la ruptura global. Del fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad en la que la geopolítica de las grandes potencias ya no está sujeta a reglas claras. Pero también sostengo que otros países, en particular las potencias medias como Canadá, no están indefensos.

Tienen la capacidad de construir un nuevo orden basado en principios como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Existe un poder en quienes no son los más poderosos, y ese poder es la honestidad.

Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en reglas se desvanece y que los fuertes hacen lo que pueden mientras los débiles sufren lo que deben. Esta frase de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales.

Frente a esta lógica, muchos países optan por acomodarse, evitar conflictos y esperar que la obediencia les garantice seguridad. No lo hará. Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones

En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió El poder de los sin poder. En ese ensayo se preguntó cómo se sostenía el sistema comunista. Su respuesta comenzaba con un verdulero que cada mañana colocaba un cartel en su tienda: "Proletarios del mundo, uníos". No creía en él, pero lo exhibía para evitar problemas. Así, el sistema persistía no solo por la violencia, sino por la participación cotidiana en rituales que todos sabían falsos. Havel llamó a esto "vivir dentro de la mentira".

El poder del sistema no provenía de su verdad, sino de la disposición de todos a fingir que era verdadero. Y su fragilidad también provenía de ahí. Cuando alguien dejaba de fingir, la ilusión comenzaba a romperse. Ha llegado el momento de retirar esos carteles.

Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo el llamado orden internacional basado en reglas. Participamos en sus instituciones, defendimos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Sabíamos que los más fuertes se eximían de las reglas cuando les convenía y que el derecho internacional se aplicaba de forma desigual. Aun así, esa ficción resultaba útil.

La hegemonía estadounidense proporcionó bienes públicos, rutas marítimas abiertas, estabilidad financiera y seguridad colectiva. Por ello, aceptamos el ritual. Pero ese acuerdo ya no funciona.

No estamos en una transición, sino en una ruptura. En los últimos años, las grandes potencias han convertido la integración económica en un arma: aranceles como presión, infraestructura financiera como coerción y cadenas de suministro como vulnerabilidades.

Las instituciones multilaterales en las que confiaban las potencias medias ya no protegen como antes. Muchos países buscan ahora mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Esta reacción es comprensible, pero un mundo de fortalezas será más pobre y frágil.

Si las grandes potencias abandonan incluso la apariencia de reglas y valores, el unilateralismo será cada vez más costoso. Los aliados diversificarán y buscarán reducir riesgos. La soberanía ya no se basará solo en normas, sino en la capacidad de resistir presiones.

Canadá entendió este cambio temprano. Nuestro enfoque se basa en lo que llamamos "realismo basado en valores": ser principistas y pragmáticos. Defendemos la soberanía, la integridad territorial, los derechos humanos y el uso limitado de la fuerza conforme a la Carta de la ONU, reconociendo que los intereses no siempre coinciden.

Estamos fortaleciendo nuestra capacidad interna: reducción de impuestos, eliminación de barreras al comercio interprovincial, inversiones aceleradas en energía, inteligencia artificial, minerales críticos y nuevas rutas comerciales. Duplicaremos el gasto en defensa antes de que termine la década.

Hemos firmado asociaciones estratégicas con la Unión Europea, China y Qatar, además de múltiples acuerdos comerciales y de seguridad. Impulsamos coaliciones flexibles según cada problema: Ucrania, el Ártico, comercio, minerales críticos e inteligencia artificial.

Las potencias medias deben actuar juntas. Negociar solas frente a una potencia hegemónica no es soberanía, es aceptar subordinación. Si no estamos en la mesa, estamos en el menú.

Vivir en la verdad implica nombrar la realidad, aplicar estándares coherentes, construir instituciones funcionales y reducir las vulnerabilidades que permiten la coerción. Canadá tiene energía, minerales críticos, capital humano, capacidad fiscal y valores democráticos sólidos.

Sabemos que el viejo orden no regresará. La nostalgia no es una estrategia. Pero creemos que de esta ruptura puede surgir algo mejor si actuamos con honestidad, fortaleza interna y cooperación entre potencias medias. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abiertamente y con confianza, y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo. Muchas gracias", dijo. 

El discurso de Mark Carney, primer ministro de Canadá y que más tarde sería elogiado por la presidente de México, CLaudia Sheinbaum y criticado por Donald Trump, se basa en los siguientes 10 puntos: 

  • El orden internacional basado en reglas ya no funciona como se proclamaba.
  • El mundo enfrenta una ruptura estructural, no una transición gradual.
  • La integración económica se usa como herramienta de coerción.
  • Las potencias medias pueden construir nuevos esquemas de cooperación.
  • Nombrar la realidad fortalece a los Estados frente a presiones externas.
  • La soberanía depende de la capacidad de resistencia.
  • Canadá adopta un "realismo basado en valores".
  • El fortalecimiento económico y militar es prioritario.
  • Las coaliciones flexibles sustituyen al multilateralismo rígido.
  • Actuar en bloque evita la subordinación a potencias hegemónicas.

Reacciones: Sheinbaum elogia y Trump responde

Un día después del discurso, la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió públicamente a la intervención del primer ministro canadiense y destacó su contenido en relación con el contexto internacional actual y los cambios en el equilibrio global. "Por cierto, muy buen discurso de Carney, del primer ministro Carney, no sé si lo oyeron, muy a tono con los momentos actuales", comentó la mandataria.

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En Davos, Donald Trump criticó las declaraciones del primer ministro canadiense mientras reiteraba su postura sobre Groenlandia y la relación con Canadá. "Vamos a construir una cúpula dorada que, por su propia naturaleza, va a estar defendiendo a Canadá... Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones", dijo Trump.

La 56.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial se realiza en Davos-Klosters, Suiza, del 19 al 23 de enero de 2026. Para más noticias, no dudes en seguirnos en Google News y en nuestro canal de WhatsApp para recibir la mejor información. Te invitamos a suscribirte gratis a nuestro Newsletter.

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