- 13 de octubre de 2026
La crisis del agua en Guadalajara y las fallas en el abasto de medicamentos del IMSS desataron protestas y reclamos que ponen a prueba la respuesta del Gobierno federal.

La crisis del agua en Guadalajara y los problemas de atención en el sistema público de salud pusieron al Gobierno de Claudia Sheinbaum frente a dos conflictos durante el mismo fin de semana.
En Jalisco, una protesta para exigir agua limpia terminó en enfrentamientos con la policía y detenciones. En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la falta de medicamentos y las inconformidades de los trabajadores dieron lugar a nuevas protestas.
Ante ambos problemas, la presidenta fijó su postura. Cuestionó al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, por la actuación policial y rechazó que las obras para mejorar el servicio de agua impliquen privatizarlo, es decir, dejar su manejo en manos de empresas privadas.
En el caso del IMSS, reconoció que todavía hay dificultades para hacer llegar los medicamentos a las clínicas y hospitales, y pidió acelerar las medidas para resolverlas. Aunque los conflictos tienen causas distintas, ambos plantean una misma pregunta: ¿cómo lograr que las promesas de las autoridades se conviertan en soluciones para la población?
Guadalajara: la protesta por el agua deriva en enfrentamientos
El domingo 11 de octubre, miles de personas se manifestaron en Guadalajara para exigir una solución a los problemas del agua que llega a sus casas. Vecinos de distintas zonas denunciaron cambios en el color, el olor y la apariencia del suministro. La marcha llegó hasta Casa Jalisco, la residencia oficial del gobernador.
La protesta terminó en enfrentamientos entre manifestantes y policías antimotines. Los agentes utilizaron gases lacrimógenos y chorros de agua a presión para dispersar a los participantes. El Gobierno estatal reportó 39 personas detenidas y 28 policías lesionados, dos de ellos de gravedad. También informó que 31 civiles recibieron atención médica.
Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones a Lemus por la actuación policial. Durante su conferencia matutina, cuestionó el uso de la fuerza y afirmó: "Una cosa es contener y otra cosa es reprimir".

Lemus defendió la actuación de su gobierno y aseguró que la manifestación se volvió violenta por la presencia de un grupo de choque, al que responsabilizó de los enfrentamientos. También anunció que se revisarían los videos para investigar el comportamiento de los policías y sancionar posibles abusos.
Las versiones sobre lo ocurrido son distintas. Mientras el gobernador atribuyó los enfrentamientos a grupos violentos, organizaciones civiles denunciaron detenciones que consideran injustificadas. La Fiscalía estatal informó que había liberado a parte de las personas detenidas.
La protesta abrió así una discusión entre los gobiernos federal y estatal sobre el uso de la fuerza policial. Sin embargo, el problema que llevó a los vecinos a las calles sigue sin resolverse: necesitan saber si el agua que llega a sus hogares es segura para usarla.
La privatización del agua, otro punto de fricción entre gobiernos
Además de cuestionar la actuación de la policía, Sheinbaum expresó su desacuerdo con algunas de las opciones planteadas para pagar las obras necesarias para mejorar el servicio de agua. La presidenta advirtió que ciertas propuestas podrían permitir que empresas privadas participen en el manejo del sistema.
Por ello, propuso crear una mesa de trabajo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Gobierno de Jalisco. El objetivo es revisar cómo conseguir los recursos para las obras sin entregar a empresas privadas el control del servicio.
Lemus, por su parte, anunció varias medidas para mejorar la calidad del agua. Entre ellas están suspender temporalmente el suministro proveniente de la presa Las Pintas y modernizar la Planta Potabilizadora número 1, ubicada en Miravalle. También propuso construir un nuevo acueducto, una estructura que permite transportar agua, para sustituir el actual sistema Chapala-Guadalajara.

El gobernador aseguró que el servicio no se privatizará y que las tarifas no aumentarán. Por ahora, el desacuerdo entre ambos gobiernos se centra en cómo pagar las obras y cómo garantizar que el servicio siga siendo público.
Las obras también plantean un problema inmediato: si se suspende temporalmente una fuente de agua, algunas familias podrían recibir menos suministro. Por eso, las autoridades tendrán que explicar cómo evitarán los cortes, si será necesario repartir agua mediante pipas y cuánto tiempo podrían durar las afectaciones.
Mientras avanzan las propuestas, los habitantes necesitan saber qué obras se realizarán, cuándo comenzarán a mejorar el servicio y cómo se garantizará el suministro durante los trabajos.
IMSS: Sheinbaum reconoce fallas en el abasto de medicamentos
Mientras en Guadalajara el conflicto gira en torno al agua y la actuación policial, en el sistema de salud las quejas se centran en la falta de medicamentos y las dificultades para atender a los pacientes.
Sheinbaum reconoció que el IMSS todavía tiene problemas para abastecer de medicamentos a sus clínicas y hospitales. Por eso, pidió acelerar las acciones para corregir las fallas.
La presidenta contó que vio videos de las protestas y que médicos del IMSS en Ecatepec, Estado de México, le informaron que faltaban medicamentos e insumos, es decir, materiales necesarios para atender a los pacientes. También dijo que habló con Zoé Robledo, director general del instituto, para revisar las quejas y los problemas pendientes.

Sheinbaum explicó que no basta con comprar los medicamentos: también es necesario distribuirlos correctamente. Aunque haya medicinas almacenadas, los pacientes pueden seguir sin recibirlas si no llegan a tiempo a las clínicas y hospitales.
La presidenta también habló de los médicos, enfermeras y otros trabajadores contratados durante la pandemia de covid-19 que todavía no cuentan con todas las prestaciones laborales que les corresponden. Consideró válidas sus demandas y pidió atender los casos pendientes.
El reconocimiento de estos problemas pone sobre la mesa dos necesidades: garantizar que los medicamentos lleguen a las unidades médicas y atender las demandas del personal. Para saber si hay avances, será necesario conocer qué medidas tomará el IMSS y cuándo comenzarán a dar resultados.
Salarios y prestaciones amplían el conflicto laboral en el IMSS
Las protestas de los trabajadores del IMSS no se deben únicamente a la falta de medicamentos. También exigen mejores salarios, prestaciones laborales, cambios en las reglas de jubilación y pensiones, más materiales médicos y mejores condiciones para atender a los pacientes.
Uno de los principales desacuerdos es el aumento salarial. El Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social aprobó un incremento de 6.8%. De ese porcentaje, el 2.9% corresponde al salario base y el 3.9% a las prestaciones. Sin embargo, un grupo de trabajadores considera insuficiente el aumento y pide uno mayor.
El 14 de octubre está prevista una consulta para que el personal decida si acepta la propuesta. Mientras tanto, se convocó a una movilización nacional para el martes 13 de octubre y a otra protesta en Ciudad de México para el día siguiente.

Por su parte, Zoé Robledo ha señalado que los servicios médicos continúan funcionando y que el instituto mantiene su disposición al diálogo. Las autoridades también han pedido que se mantengan libres las entradas a hospitales y clínicas para permitir el paso de ambulancias y pacientes.
Sheinbaum anunció recorridos por hospitales y centros de salud del IMSS-Bienestar para conocer sus condiciones y escuchar al personal. Estas visitas permitirán recoger quejas y detectar necesidades, pero su efecto dependerá de las medidas que se tomen después.
El conflicto plantea dos tareas distintas. Por un lado, el instituto necesita atender las demandas de los trabajadores sobre salarios y prestaciones. Por otro, debe garantizar que los pacientes encuentren los medicamentos y materiales necesarios para recibir atención. Resolver uno de estos problemas no significa que el otro quede solucionado.
Dos crisis de servicios públicos, una exigencia de resultados
La calidad del agua en Guadalajara y la falta de medicamentos en el IMSS muestran dos problemas que afectan directamente la vida de la población. Aunque las causas son distintas, en ambos casos las autoridades enfrentan el mismo reto: responder a las demandas de la gente con soluciones concretas.
En Guadalajara, el Gobierno estatal debe mejorar la calidad del agua, garantizar el suministro durante las obras e investigar los enfrentamientos y las detenciones. El Gobierno federal, por su parte, ha propuesto trabajar con Jalisco para buscar recursos sin privatizar el servicio.
En el IMSS, la prioridad es conseguir que los medicamentos lleguen a las clínicas y hospitales, además de atender las demandas de los trabajadores sobre salarios y prestaciones.
Para saber si las medidas funcionan, las autoridades tendrán que informar qué avances han logrado, qué problemas siguen pendientes y cuándo esperan resolverlos. Las respuestas se verán en la vida cotidiana: cuando las familias de Guadalajara puedan confiar en el agua que llega a sus casas y cuando los pacientes encuentren los medicamentos que necesitan para su tratamiento.
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