- 13 de septiembre de 2026
La movilización ocurre a dos años de la guerra entre Los Chapitos y Los Mayos.

Vestidos de blanco, con globos, carteles y fotografías de personas asesinadas o desaparecidas, ciudadanos de distintas edades participaron este domingo en la Marcha por la Paz en Culiacán.
La movilización comenzó después de una misa celebrada sobre la avenida Álvaro Obregón y avanzó hacia La Lomita. A lo largo del recorrido, los participantes lanzaron consignas como "Culiacán está de pie" y "Culiacán no se rinde", mientras exigían seguridad y un alto a la violencia.
A la marcha se sumaron familias de víctimas, empresarios, comerciantes, médicos, agricultores, ganaderos, jóvenes, ciudadanos y políticos. Para muchos, la protesta fue una forma de expresar el cansancio acumulado durante dos años de asesinatos, desapariciones y temor.
Entre los asistentes estuvieron familiares de Alejandro, un niño de un año y cuatro meses asesinado recientemente en Culiacán, así como personas cercanas a Misael, de 16 años, quien fue asesinado en febrero cuando había salido a conseguir leche para unos gatitos que había rescatado.
"Estamos marchando por la vida", señaló Martha Reyes, presidenta de Coparmex, antes de iniciar el recorrido. La empresaria pidió no perder la esperanza y advirtió sobre el riesgo de que la sociedad termine acostumbrándose a la violencia. "Algo que me dolería es que nos terminemos acostumbrando a lo que está pasando", expresó.
La protesta también reflejó cómo la inseguridad ha modificado actividades cotidianas. Algunos asistentes señalaron que ahora salir a trabajar, abrir un negocio, circular por la ciudad o incluso esperar a que un familiar regrese a casa genera preocupación.
Marchan por la paz en plena jornada de violencia
La movilización ocurrió apenas unas horas después de una de las jornadas más violentas del fin de semana. El sábado 12 de septiembre fueron asesinadas 10 personas en Culiacán, Mazatlán y Escuinapa.
En Culiacán se registraron cuatro homicidios en distintos hechos. Entre las víctimas estuvo una mujer que recibió varios disparos mientras conducía una camioneta sobre el bulevar José Limón, cerca del Infonavit Humaya.
Ese mismo día fueron localizados otros cuerpos en diferentes puntos de la capital sinaloense. Uno de ellos fue encontrado envuelto en plástico en la colonia Lázaro Cárdenas, mientras que otro apareció parcialmente cubierto con plástico negro y acompañado de un mensaje amenazante en la colonia Tierra Blanca. Otro hombre fue encontrado sin vida y con las manos esposadas sobre la carretera Culiacán-Eldorado, en el entronque con El Quemadito.

Mazatlán registró cinco de los 10 homicidios reportados durante la jornada. Los hechos ocurrieron en diferentes colonias y dejaron víctimas de distintas edades. Durante la madrugada fueron encontrados los cuerpos de un hombre y una mujer con huellas de violencia en el fraccionamiento Pradera Dorada III.
Horas después, un joven de 19 años fue asesinado dentro de un domicilio en el fraccionamiento Santa Fe. Más tarde, un ataque armado en la colonia Estero dejó a un joven de 25 años muerto y a otras dos personas heridas. El último homicidio registrado en Mazatlán ocurrió en la colonia Shumizu, donde un hombre de entre 45 y 50 años fue asesinado dentro de su vivienda.
Los hechos se registraron pese al despliegue de fuerzas de seguridad en el puerto, donde autoridades municipales anunciaron la operación de una Fuerza de Reacción Interinstitucional para atender hechos de alto impacto. En Escuinapa también fue localizada una mujer sin vida a un costado de la carretera México 15, después de que automovilistas alertaran a las autoridades.

Dos años de violencia tras la disputa del Cártel de Sinaloa
La Marcha por la Paz se realizó cuando Sinaloa está por cumplir dos años de la crisis de violencia que comenzó en septiembre de 2024, a raíz de la disputa entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa.
Desde entonces, los enfrentamientos y ataques han dejado miles de homicidios y desapariciones, además de afectar la actividad económica y la vida cotidiana de miles de familias.
La violencia también ha provocado cierres de negocios, reducción de horarios, robo de vehículos, suspensión de actividades, desplazamientos y una mayor preocupación entre quienes deben salir diariamente a trabajar o estudiar.

Para los habitantes, el impacto no se limita a las cifras de asesinatos. También está en el miedo de salir de casa, en las familias que esperan a sus seres queridos y en los negocios que han tenido que modificar sus actividades.
Por eso, quienes participaron en la marcha no solo pidieron que terminen los asesinatos. También reclamaron el derecho a recuperar una vida cotidiana sin miedo.
La imagen de cientos de personas vestidas de blanco recorriendo las calles de Culiacán dejó un mensaje claro: después de dos años de violencia, la ciudadanía exige volver a vivir con tranquilidad.
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