- 03 de abril de 2026
Un video exhibe la brutalidad de Eduardo "N", alias ´El Crusty´, quien golpea a su pareja, una mujer con discapacidad.

La difusión de un video que muestra una agresión brutal en calles de la alcaldía Iztapalapa ha vuelto a encender las alertas sobre la combinación de violencia de género y narcomenudeo en la capital. El protagonista es Eduardo "N", alias "El Crusty", señalado no solo por su actividad criminal, sino por ejercer un patrón sistemático de abuso contra personas en situación de vulnerabilidad, incluida su propia pareja.

Un esquema de violencia y control
De acuerdo con los materiales difundidos por el periodista Carlos Jiménez, el sujeto fue captado mientras golpea a una mujer en plena vía pública. En las imágenes, la víctima es pateada, arrastrada y agredida verbalmente.
La mujer fue identificada como Cecilia Guadalupe, quien padece una discapacidad mental. Esta condición, lejos de representar un límite para el agresor, habría sido utilizada como herramienta de control. Según los testimonios recabados, Eduardo "N" la obliga a participar en la distribución de droga bajo amenazas y castigos físicos.
Obligada a delinquir: la explotación detrás del narcomenudeo
Las labores que Cecilia desempeña dentro de esta red delictiva incluyen vigilar la llegada de clientes, alertar sobre la presencia de autoridades y entregar directamente dosis de droga. La dinámica revela un esquema de explotación en el que la violencia funciona como mecanismo de presión para cumplir cuotas de venta.
Fuentes cercanas al caso señalan que las agresiones suelen detonarse cuando, a juicio del agresor, "las cuentas no salen". Es decir, cuando la víctima no alcanza los objetivos de venta impuestos o comete errores en la operación.
El video difundido muestra precisamente uno de estos episodios: mientras Cecilia intenta recoger sus pertenencias y pide clemencia, el agresor continúa golpeándola sin mostrar intención de detenerse.

Una "narco-tiendita" como centro de operaciones
El presunto centro de operaciones de "El Crusty" se ubica en la colonia Estrella del Sur, específicamente en un inmueble de la avenida Estrella. Vecinos han denunciado que el lugar funciona como punto de venta de droga y espacio de intercambio ilícito.
En ese sitio, aseguran, no solo se comercializan sustancias como cocaína y "piedra", sino que también se intercambian objetos robados por dosis. Además, el inmueble serviría como refugio para personas en situación de calle y consumidores, quienes posteriormente serían explotados dentro de la misma red.
Esta dinámica ha convertido la zona en un foco constante de inseguridad, con afectaciones directas a la vida cotidiana de los habitantes.
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Violencia que se extiende a otras víctimas
Las agresiones documentadas no se limitan a Cecilia. Existen registros en los que Eduardo "N", acompañado por cómplices, golpea a otros hombres que presuntamente trabajan para él. En uno de los videos, un joven aparece atado de manos mientras recibe puñetazos y patadas, aparentemente como castigo por no entregar el dinero de las ventas.
Este patrón sugiere la existencia de una estructura de control violenta, en la que el castigo físico es utilizado para mantener la operación delictiva.
Denuncias sin respuesta
A pesar de que vecinos de la zona afirman haber presentado denuncias formales ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, el presunto agresor continúa en libertad.
La falta de acción ha generado indignación entre habitantes, quienes advierten que la situación no solo representa un caso de violencia de género, sino un problema estructural que involucra crimen organizado a pequeña escala, explotación de personas vulnerables y una posible omisión de las autoridades.
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