- 04 de febrero de 2026
Los agresores interceptaron a una mujer cuando ingresaba a su domicilio en San Juan de Aragón y, tras someterla, consumaron el robo.

La inseguridad volvió a golpear a la zona norte de la Ciudad de México tras un asalto domiciliario registrado en la colonia San Juan de Aragón Cuarta Sección, en la alcaldía Gustavo A. Madero.
El caso llamó la atención no solo por la violencia empleada, sino por la estrategia utilizada por los responsables: los delincuentes se disfrazaron de trabajadores de limpia de la CDMX para pasar inadvertidos y ejecutar el robo.
El hecho ocurrió cuando una mujer regresaba a su domicilio y se disponía a ingresar a la vivienda, sin imaginar que sería interceptada en uno de los espacios que debería representar mayor seguridad: la entrada de su propio hogar.

Engaño a plena luz del día: así operaron los asaltantes
De acuerdo con los primeros reportes, varios hombres vestidos con uniformes similares a los que utilizan los barrenderos se encontraban en las inmediaciones del domicilio. Su apariencia permitió que se integraran al entorno urbano sin despertar sospechas entre vecinos o peatones, aprovechando que la presencia de personal de limpieza es habitual en la zona.
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Fue en el momento en que la víctima abría la puerta cuando los sujetos se aproximaron de forma repentina. La caracterización como trabajadores de servicios públicos resultó clave para reducir cualquier alerta previa y facilitar el acercamiento directo a la propietaria.

La agresión y el ingreso forzado al domicilio
Una vez que lograron colocarse cerca de la mujer, los individuos abandonaron el engaño y recurrieron a la fuerza. La víctima fue sometida de manera violenta, impidiéndole pedir ayuda o resistirse. La superioridad numérica de los agresores permitió que tomaran el control de la situación en cuestión de segundos.
Los asaltantes forzaron el acceso al inmueble y entraron a la vivienda, donde comenzaron a sustraer diversos objetos de valor. El tiempo que permanecieron dentro fue suficiente para concretar el robo sin que se registrara una intervención inmediata de vecinos o autoridades.
El uso de vestimenta similar a la de trabajadores de limpia no solo facilitó el acercamiento inicial, sino que también otorgó a los delincuentes un margen de operación más amplio. La escena no resultaba extraña para quienes transitaban por la calle, lo que retrasó la detección de la agresión y permitió que el asalto se consumara.
Este detalle refuerza la hipótesis de que se trató de un robo planeado, en el que la suplantación de identidad fue un elemento central. No se trató de un hecho fortuito, sino de una acción calculada que explotó la confianza ciudadana en servicios cotidianos.
Impacto emocional y preocupación vecinal
Más allá de las pérdidas materiales, el impacto psicológico para la víctima es uno de los aspectos más delicados del caso. Ser atacada en el umbral de su casa, en un momento de vulnerabilidad, deja una huella que va más allá del daño económico.
El suceso ha generado alarma entre los habitantes de San Juan de Aragón Cuarta Sección, quienes ahora observan con mayor desconfianza actividades que antes formaban parte de la rutina diaria. La posibilidad de que delincuentes utilicen disfraces de trabajadores urbanos para cometer delitos ha encendido una señal de alerta en la comunidad.
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