- 24 de enero de 2026
Familiares de Fernando Alan aseguran que fue confundido con un agresor, por lo que el Ejército le disparó, tenía 22 años.

Fernando Alan Arce construyó su vida alrededor de la disciplina. Desde la adolescencia, el entrenamiento diario marcaba sus días, sin pausas ni concesiones. El gimnasio no era una afición, sino una forma de entender la constancia y el esfuerzo.
Esa misma disciplina la trasladó a otros ámbitos: cumplía con sus responsabilidades académicas y estaba por concluir su servicio social en un tribunal, donde era reconocido por su trato respetuoso y su compromiso.
En casa, la rutina también tenía gestos que se repetían. Cada noche, antes de dormir, bajaba a la cocina, preparaba su comida y se despedía de su padre con una frase que hoy resuena con fuerza:
"Pa, te quiero".
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La última despedida
Antes de morir, padre e hijo se dijeron "te quiero" por última vez. No hubo presagios ni señales de alarma. La noche previa a los hechos cenaron juntos y conversaron sobre asuntos cotidianos: el gimnasio, el café con amigos, la rutina de siempre. Al día siguiente, Fernando salió de casa minutos antes de que su padre regresara. No se encontraron.
Horas más tarde, en medio de una situación armada registrada en Culiacán, Fernando Alan perdió la vida. Tenía 22 años.
Un operativo y demasiadas preguntas
El episodio ocurrió el martes 13 de enero, en la colonia Tierra Blanca, al norte de la ciudad. De acuerdo con los primeros reportes, se desarrollaba un operativo en el que participaban fuerzas federales. En ese contexto, Fernando quedó atrapado en el fuego cruzado mientras viajaba en su vehículo acompañado de su novia, quien resultó lesionada.
La familia no recibió información oficial inmediata. Lo que supieron en las primeras horas fue a través de videos difundidos en redes sociales y de testimonios de personas que estuvieron en el lugar.
"Lo que sabemos es por los videos que circularon en redes sociales y por la gente que estuvo ahí. Es lo único que sabemos", dijo a La silla Rota, Bryan Humberto Chaidez Osuna.

Investigaciones abiertas, respuestas pendientes
El caso comenzó a investigarse en la Fiscalía estatal y posteriormente fue turnado a la Fiscalía General de la República. De forma paralela, instancias militares informaron a la familia que también se abrió una carpeta de investigación interna y que los padres fueron reconocidos como víctimas.
Sin embargo, hasta ahora, la familia no ha tenido acceso pleno al expediente ni a una versión oficial consolidada de los hechos. La reconstrucción se apoya en material audiovisual ciudadano y en las gestiones constantes que los padres han realizado ante autoridades estatales, federales y militares.
Dolor, dignidad y exigencia de justicia
La madre de Fernando enfrenta un proceso emocional complejo tras lo ocurrido. Su padre insiste en que el objetivo no es la confrontación, sino la verdad. Agradece la difusión del caso y el acompañamiento social, convencido de que sin esa visibilidad el expediente no habría avanzado.
"Es momento de que todo el mundo se una para que Culiacán salga de este bache donde está. Que vivamos en paz y que sea el Culiacán de antes o mejor".
La familia ha sido clara: ningún error justifica la muerte de un civil. Fernando Alan, subrayan, debe ser recordado como lo que fue: un joven con proyectos, disciplina y afectos, cuya vida terminó de manera injusta. La exigencia permanece encendida: verdad, justicia y memoria.

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