- 09 de octubre de 2026
El Owen, presunto integrante de Los Chapitos, fue señalado como posible objetivo de la riña en el penal El Castillo de Mazatlán; esto se sabe sobre los enfrentamientos que exhibieron la crisis penitenciaria en Sinaloa.

El Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, Sinaloa, vivió dos días de violencia que dejaron 12 personas muertas y 16 heridas. Los enfrentamientos ocurrieron el 8 y 9 de octubre; el primero se registró durante el horario de visita familiar. Los hechos volvieron a poner en el centro de la discusión las condiciones de seguridad del reclusorio y la capacidad de las autoridades para prevenir agresiones dentro de sus instalaciones.
La primera riña ocurrió el jueves 8 de octubre y dejó 10 personas fallecidas, entre ellas un niño de dos años que había acudido al penal para visitar a su padre. Además, 16 internos resultaron heridos. Al día siguiente, un segundo enfrentamiento provocó la muerte de otros dos reclusos, con lo que el saldo ascendió a 12 personas fallecidas en menos de 48 horas.
La violencia también alcanzó a las familias de las personas privadas de la libertad. Tras los enfrentamientos, familiares acudieron al exterior del penal en busca de información sobre sus seres queridos, preocupados por conocer la identidad de las víctimas y el estado de salud de los lesionados. La tragedia puso de manifiesto que las consecuencias de la violencia penitenciaria no se limitan a quienes se encuentran recluidos, sino que también afectan a sus familiares.

"El Owen" y las versiones sobre el móvil del ataque
Tras los enfrentamientos, uno de los nombres que cobró relevancia fue el de Eduardo Jonathan Martínez Larios, alias "El Owen", identificado como presunto integrante de Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa. También ha sido relacionado con el grupo de los hermanos Martínez Larios, al que se atribuyen actividades criminales en el sur de Sinaloa.
Entre las versiones sobre el origen de la violencia está la posibilidad de que el ataque estuviera dirigido contra "El Owen". Esta versión lo colocó en el centro de la atención sobre lo ocurrido en el penal. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado que fuera el objetivo del ataque ni han establecido el motivo de los enfrentamientos.
Después de la primera riña, las autoridades reportaron el hallazgo de dos pistolas calibre 9 milímetros dentro del penal. El secretario de Seguridad Pública de Sinaloa informó que la Fiscalía estatal investigaría cómo ingresaron las armas y quiénes participaron en los hechos. El hallazgo también puso en duda los controles de acceso y la vigilancia del reclusorio, pues la investigación deberá aclarar cómo llegaron las pistolas al interior.

El Castillo, un penal marcado por antecedentes violentos
El Centro Penitenciario El Castillo tiene antecedentes de fugas y episodios de violencia que se remontan décadas atrás. El 14 de noviembre de 1989, una fuga masiva permitió escapar a 96 internos, aunque algunos recuentos posteriores elevaron la cifra a 97. Los reclusos huyeron por un túnel de aproximadamente 36 metros, en uno de los episodios más recordados en la historia del centro penitenciario.
El 14 de junio de 2010, otro episodio violento dejó 28 internos muertos. Durante el ataque, los agresores sometieron al personal de custodia y atacaron a reclusos en distintos módulos. Más recientemente, el 24 de septiembre de 2026, una riña en el área de talleres dejó dos internos muertos, de acuerdo con información atribuida a la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.
Los enfrentamientos del 8 y 9 de octubre se suman a estos antecedentes y reabren el debate sobre las condiciones de seguridad del penal. Aunque cada episodio debe analizarse según sus propias circunstancias, la recurrencia de hechos violentos plantea interrogantes sobre la prevención de agresiones, la vigilancia y la respuesta de las autoridades. Conocer las causas de los enfrentamientos más recientes y las medidas adoptadas para evitar otros será fundamental para evaluar la seguridad dentro del reclusorio.

La sombra de la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos
Los enfrentamientos en El Castillo ocurrieron en un contexto de violencia en Sinaloa marcado por la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos, facciones del Cártel de Sinaloa. La confrontación se intensificó en septiembre de 2024, después de la detención de Ismael "El Mayo" Zambada en Estados Unidos, en julio de ese año. Desde entonces, la disputa ha estado relacionada con diversos episodios violentos en la entidad.
El conflicto también genera interrogantes sobre las tensiones que pueden surgir dentro de los centros penitenciarios, donde hay personas vinculadas con distintas organizaciones o facciones criminales. Sin embargo, la existencia de una disputa fuera de las cárceles no significa que todos los enfrentamientos ocurridos en su interior tengan el mismo origen. Para establecer una conexión con los hechos de El Castillo, es necesario conocer quiénes participaron y cuáles fueron las circunstancias de las agresiones.
En este caso, la presunta relación de "El Owen" con Los Chapitos alimentó las versiones sobre un posible vínculo entre los enfrentamientos y la disputa criminal. No obstante, esa relación atribuida no demuestra por sí sola que el conflicto entre Los Chapitos y Los Mayos haya provocado las muertes del 8 y 9 de octubre. La identificación de los participantes y el establecimiento del móvil permitirán determinar si existió una conexión directa con esa confrontación.

Un nuevo penal ante una crisis que exige respuestas
Tras los enfrentamientos, el Gobierno de Sinaloa informó sobre la construcción de un nuevo centro penitenciario con apoyo federal. El proyecto se anunció en medio de la preocupación por las condiciones del sistema carcelario estatal. Para evaluar su alcance, será importante conocer sus características, presupuesto, avances y plazos de ejecución, así como las medidas previstas para mejorar la seguridad de las personas privadas de la libertad.
La construcción de nuevas instalaciones, por sí sola, no garantiza que desaparezcan los problemas de seguridad. También se requieren controles eficaces para impedir el ingreso de armas y objetos prohibidos, vigilancia adecuada y capacidad de respuesta ante situaciones de riesgo. En El Castillo, esclarecer cómo comenzaron las agresiones, quiénes participaron y cómo llegaron las armas al penal ayudará a determinar qué falló y qué medidas deben reforzarse.
Las consecuencias de la crisis también alcanzan a los familiares de los internos y al personal penitenciario, cuya seguridad forma parte de las responsabilidades del sistema de reclusión. Por ello, la respuesta de las autoridades debe incluir investigaciones claras, información sobre sus resultados y acciones concretas para reducir el riesgo de nuevas agresiones. Después de 12 muertes en menos de 48 horas, la pregunta de fondo es qué cambios se implementarán para evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir en El Castillo.
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