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Seguridad

Las fugas más sorprendentes que han ocurrido en cárceles mexicanas

Por: QuintoPoder
Feb. 06

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Túneles, vallas, disfraces, sobornos y hasta helicópteros se han utilizado para escapar de las prisiones en México.  Te presentamos los impresionantes casos de fugas en nuestro país en las últimas décadas.

El 29 de enero  de este año escaparon tres reos del Reclusorio Sur de la Ciudad de México. Para lograrlo cortaron un barrote, bajaron varios metros y cortaron la malla ciclónica. Lograron llegar hasta un vehículo oficial con orden de salida, donde escaparon conducidos por custodios.

Todo indica que hubo complicidad de varios funcionarios del penal. Uno de los prófugos es el Víctor Felix Beltrán, conocido en el Cártel de Sinaloa como “El Vic”. Él era un operador de “El Chapo” Guzmán, quien es conocido por sus hazañas para escapar de prisión.

La primera fuga de ‘El Chapo’ fue el 19 de enero del 2001, cuando logró escapar del Penal de Puente Grande. El capo se escondió en un carrito de lavandería y salió en él con la ayuda de un trabajador llamado ‘Chito’, de acuerdo con la declaración de Vicente Zambada Niebla.

En el 2014,  fue aprehendido por segunda ocasión. Después de año y medio, ‘El Chapo’ Guzmán sorprendió al mundo al escapar del penal del Altiplano por un túnel a 10 metros de profundidad. El conducto fue una compleja obra de ingeniería, pues  tenía que sortear varios obstáculos, como el terreno de la zona que es muy acuoso.

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El 11 de julio de 2014, Joaquín Guzmán se acercó a la regadera de su celda y no lo vieron más. Un boquete en ese punto ciego conectaba con un túnel sorprendente, recubierto de tepetate, hecho de manera artesanal. Tenía trampas, caminos falsos y sistemas para meter oxígeno.

Las evidencias apuntan a que una motocicleta esperó a Joaquín Guzmán 10 metros bajo tierra para que recorriera el túnel rápidamente. El camino desembocaba en una casa construida en los terrenos aledaños al penal. ‘El Chapo’ Guzmán ha sido el único en escaparse del Altiplano. Sin embargo, hay casos más sorprendentes.

Foto: El periódico.

David Kaplan, traficante de armas, protagonizó la llamada “fuga del siglo”.  Su escape fue poco osado pero muy espectacular. El 19 de de agosto de 1971 un helicóptero aterrizó en el patio del tercer sector de Santa Martha Acatitla, en 10 segundos, David Kaplan y su compañero de celda alcanzaron la libertad.

El cronista mexicano Amado Jiménez en su libro “Lugares de gozo y retozo”, cuenta que por seis meses se planeó la fuga. Para ello, contrataron un piloto de combate que de la guerra de Vietnam, él voló el helicóptero del penal hasta la frontera con Estados Unidos.

En 1971 el narcotraficante cubano Alberto Sicilia Falcón huyó de Lecumberri por un túnel de 80 centímetros de diámetro. El ducto conectaba el corredor de la cárcel con una casa que compró su gente meses antes. En el túnel se encontraron soportes metálicos, mapas y hasta una instalación eléctrica.

Como si hubiera sucedido en una película, en  1987, durante una audiencia en el juzgado 33, un comando armado entró por Alfredo Ríos Galeana, el asaltabancos más famoso de los años ochenta.

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Siete hombres y tres mujeres fuertemente armados estallaron una granada en el juzgado. El comando lanzó una granada a la pared para hacer un boquete por donde escapó. Sería una de sus tantas fugas.

No fue la última vez que un comando armado entró por reos. El cinco de enero del 2004, un comando armado con 40 personas  ingresó al penal de Apatzingán disfrazados de militares.

Los sujetos llegaron indicando que tenían órdenes de revisar el penal. Al pedirles los documentos necesarios, inició el intercambio de disparos. Lograron llegar hasta la dirección del penal y liberaron a 25 reos, entre ellos varios operadores del Cártel del Golfo.

El 22 de enero de 1976, seis  jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre escaparon de la penitenciaría de Oblatos en Guadalajara. Por semanas, Antonio Orozco hizo un boquete en su celda que comunicaba con una torre de vigilancia.

Los presos políticos lograron penetrar en el torreón y salieron por una de sus orificios superiores. Volvieron a bajar con cuerdas el alto muro de piedra. Ahí los esperaban miembros de su organización, quienes se enfrentaron a tiros con los custodios. Todos lograron escapar de ahí.

Hay criminales que se han vuelto unos verdaderos expertos en escapes. Roberto Sánchez Ramírez tiene el récord de fugas en México, lo ha hecho en cuatro ocasiones de distintos reclusorios de forma discreta. En dos ocasiones vestido de mujer, una más se disfrazó de intendente.

La última ocasión escapó junto con Agustín Miranda Orozco por los  juzgados del reclusorio, los abogados coordinaron sus audiencias. Sólo tuvieron que romper un reja y una puerta para ser libres. Tras su quinta recaptura, le confesó a la diputada Rebeca Peralta, que pretendía escribir un libro sobre técnicas de fuga.

Octavio Cortés Velázquez, conocido como ‘El Chino Fugas’, es la máxima leyenda de los escapes de prisión. Lo hizo en cinco ocasiones, tres de cárceles en México y dos de penales federales de Estados Unidos.

En 1990 trepó por un muro con un cuerda hecha de costales. Para la última fuga, en el año 2002, se disfrazó de custodio y consiguió papeles falsos.

Los grupos poderosos del crimen organizado han sido ligados a las fugas multitudinarias. El 17 de diciembre del 2010, 151 presos escaparon del penal de Nuevo Laredo, supuestamente por una zona exclusiva del personal de seguridad.

El el 2012 escaparon 132 internos del penal de Piedras Negras, Coahuila. Los reos hicieron un túnel de 6 metros desde el taller de carpintería. Pasaron por abajo de un torre de control.  Caminaron 20 metros y cortaron la valla perimetral.

El Siglo de Torreón


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