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¿Recuerdas a Fátima Altamirano Coca?

Por: QuintoPoder
Oct. 02

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Doy gracias a Dios por tener a mis hijos , Gracias Faty por la gran hija que eres, ya que para mí siempre vivirás, gracias por tu tenacidad y por tu valentía, por qué sé que esa misma valentía fue la que te hizo más fuerte en el momento en que te arrebataron la vida, ya que estoy segura que tú luchaste y te defendiste, lo sé mi flaca hermosa, como yo te decía; gracias por ser mi hija, gracias por ser mi compañera y gracias porque aún a tu corta edad, eras mucho más madura que yo , y también quiero agradecerte por ser una guerrera siempre, te amo Flaquita, te amo desde siempre y para siempre.

Susi

 

El viernes 8 de septiembre de 2017, Fátima salió de su casa en la delegación Gustavo A. Madero, junto a su padre, con destino a su escuela. Vestía el uniforme de la institución a la que acudía.

Eran las 5:33 horas de la mañana cuando varios hombres con pasamontañas y armas aparecieron entre la fría mañana y se llevaron a la pequeña. Inmediatamente, la familia Altamirano denunció ante las autoridades el plagio de la pequeña y al poco tiempo se activó la Alerta Amber.

Muchos medios de comunicación y las autoridades de la Ciudad de México señalaron irresponsablemente que “una expareja de Susi, madre de Fátima, había orquestado el secuestro por “venganza”.

El daño cometido en contra de la familia de Fati, de tan solo quince años, fue abrumador. Enfrentaron el dolor de haber perdido a su pequeña, a su beba, y además, el escarnio de una sociedad informada por medios que sólo buscan el escándalo sin meditar en el daño ocasionado a las familias. Durante todos estos años, los padres de Fátima, han luchado por darle justicia a su pequeña, amedrentados por el temor de ser lastimados por alguien más, sin embargo, no hace mucho mientras pegábamos volantes de nuestra #BebaDeAragón, Susi me hizo saber:

“Frida, ya es tiempo de hablar de cómo fueron las cosas”, y aquí la verdad.

Fátima Altamirano Coca nació el 21 de febrero del año 2002, fue la primera hija del matrimonio e incluso primera nieta por parte de la familia paterna. Una pequeña muy esperada, y emocionados con su llegada. Desde pequeña siempre fue muy buena hermana e hija, siempre escuchando y rodeada de mucho cariño, en muchas situaciones demostraba su solidaridad con la gente e incluso defendiendo cuando veía alguna situación de injusticia ya sea con sus amigos o con su hermano menor, ella siempre luchó por defender sus ideas, eso lo hacía desde pequeña.

Gracias a Dios, ella inicio su formación académica en una escuela donde la base son los valores, la familia, el compañerismo; incluso apoyó a diferentes sectores de la población muy vulnerables (casas hogar, asilos de ancianos y filantropías al sector de la niñez). Este compañerismo y gran cariño lo demostraron el día que le arrebataron la vida, ya que compañeros, incluso maestros que la guiaron desde kínder no faltaron, todos asistieron a darle una gran despedida.

“No cabe duda de la gran mujer en la que se estaba convirtiendo, lo demostró y nosotros lo vimos y sentimos ya que también logro en tan poco tiempo en la preparatoria buenas amistades”.

Siempre sonriente y tenaz para lograr muchos sueños, terminando con gran ilusión su secundaria, feliz de poder lograr terminar un nivel más de estudios y dar el gran paso a nivel medio superior, para poder empezar su preparatoria con gran alegría.

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Faty, como le llamaban sus amigas, dejó la secundaria junto con ellas y empezaron la preparatoria con mucha emoción. Apenas empezando a cursar el primer mes de la preparatoria, hizo una pregunta a sus padres: “‘ma’, ‘pa’ (como les decía), ¿qué debo estudiar para poder algún día trabajar en la ONU o bien la UNICEF?, quisiera ser doctora”. Ella tenía bien definido que quería apoyar a los pequeños o a las personas muy vulnerables a nivel mundial.

Desafortunadamente fueron truncados todos esos sueños e ilusiones, el día 8 de septiembre, siendo las 5:33 am, al intentar iniciar el trayecto hacía un día más de su preparación, unos sujetos que no tenían ni idea de su gran proyecto de vida, se la arrebataron a su papá, llevándose con ellos a Faty, y más grave aún, pusieron precio a tantos sueños e ilusiones, a una gran hija, hermana, amiga.

Se la llevaron luego de golpear a su padre, le exigieron las llaves del auto, lo obligaron a que se colocará debajo del auto, le sentenciaron para que reuniera una cantidad fuerte de dinero. Los miserables aprovecharon que su papá estaba tirado y golpeado para llevársela . “Su papá toco la puerta y al entrar me comentó lo que había pasado ‘me quitaron a la niña, me quitaron a Fátima’”.

De inmediato pulsaron el botón de la alarma vecinal, no obtuvieron respuesta, después llamaron al 911, cuando llegó la patrulla les informaron del suceso y por la forma en cómo sucedieron los hechos, les comentaron que se trataba de un secuestro. Por ello, la familia se comunicó a la Fiscalía Antisecuestros (FAS) en la Ciudad de México, dónde les indicaron debían acudir a poner la denuncia.

Trataron de rastrear su ubicación a través de su teléfono, pero debido a los hechos, el padre de Faty se encontraba en shock, “no recordaba bien la contraseña, esta información la resguardaba en mi trabajo, por lo que esperé a que se pudiera acudir a recoger dicha información”.

Más tarde, marcaron al celular de la niña y logró entrar la llamada, a la que contestó una persona masculina adulta, quien solo dijo “que no se escuchaba nada” y colgó.

Una vez que se tuvo la información requerida para la ubicación de su equipo telefónico, acudieron a la (FAS). En el momento que los padres se encontraban declarando los hechos, marcan a el número telefónico del padre de Faty, exigiéndole nuevamente una fuerte cantidad de dinero. Las llamadas fueron constantes, fue donde les dieron información personal, de vida y de trabajo que los sujetos conocían muy bien. Durante todo el día le llamaron de otros dos números, dos personas más les pedían diferentes cantidades de dinero.

Los padres ya estaban siendo asesorados por la FAS, quienes les indicaron que pidiera hablar con Faty, pero les negaron esa posibilidad y solo les hicieron saber que ella estaba bien y que la cuidaban un par de mujeres. Las llamadas se tornaron agresivas, “ellos me preguntaron que en cuánto tiempo les daba respuesta para entregarles la cantidad que solicitaban, y yo les pido tiempo y les insisto en que me comuniquen con ella, pero no me la pasan”.

Pasado el mediodía de ese negro 8 de septiembre, les informan que debían trasladarse a la calle 7 esquina con Avenida Bordo de Xochiaca en el municipio de Nezahualcóyotl, en donde tenían información al respecto. Durante el trayecto, siguieron recibiendo llamadas, al llegar a la agencia del ministerio público del Bordo y calle 7, les notifican que habían localizado el cuerpo de una persona con las características de Fátima, les mostraron imágenes del hallazgo del cuerpo y desafortunadamente esas imágenes eran de Fátima. Les hicieron saber que debían acudir al Servicio Médico Forense (SEMEFO) a reconocer el cuerpo.

Mientras se encontraban en el SEMEFO de Nezahualcóyotl, volvieron a llamarles solo para decirles que ahí terminaba todo y que fueran a recoger el cuerpo de su hija a Chimalhuacán. Los padres de Faty estaban desechos, asesinados junto a ella, ambos tenían muchos problemas para poder verla, no podían realizar la identificación plena del cuerpo.

“Antes de que nos entregaran el cuerpo, se procedió por parte de las autoridades correspondientes de la jurisdicción ante la que nos encontrábamos a realizar las diligencias correspondientes del proceso”.

Ese 8 de septiembre “fue el día más largo de nuestras vidas, primero por quererla encontrar y enseguida para poderla ver, como padres jamás nos imaginamos poder ver a nuestra hija asesinada”.

Sus sueños fueron truncados, “es el golpe más fuerte, porque nunca nos resignaremos a haberla perdido y menos de esa manera, como padres no podemos aceptar que nuestros hijos tengan que sufrir y hasta perder la vida por sujetos dedicados a delinquir, lo menos que podemos pedir para ellos y en especial para Fátima es justicia, que quienes actuaron de esa manera paguen por sus actos y que no vuelvan a causar más daños a otras familias; por todo lo que hemos padecido”.

Luego de tanto dolor queremos agradecerles a las personas que han estado al pendiente y al frente del proceso de investigación, así como al gran apoyo de Voces de la Ausencia y en particular a FRIDA por el gran apoyo para luchar y darle la continuidad en dicho proceso y cuando nos atoramos y queremos desistir, nos empuja a darle continuidad al proceso, mismo que ha dado frutos para hacerle justicia a Fátima. Aunque nada nos regresara a tener a nuestra hija, es lo menos que nosotros y todos los que la conocimos le podemos dar, justicia, y que nunca más sufran más familias por la decisión de personas sin escrúpulos y con la idea de vivir a costa de los demás a el precio que sea, donde para ellos la vida, que es lo más importante, no vale. Es increíble cómo por las irresponsabilidades de ciertas personas, son capaces de cambiar vidas completas, por la ambición, por la falta de valores para dedicarse a tener una vida responsable”.

Padres de Fátima

A veces compartimos información sin detenernos a pensar en la familia, pensando que hacemos un bien “al indignarnos”, sin ni siquiera meditar en el dolor.

La imagen del hallazgo del cuerpo de Faty dio la vuelta en medios y redes sociales. Hasta el momento, sus padres no logran superar el dolor de haberla perdido, ni buscar su nombre sin encontrar esa atroz imagen.

Hoy les compartimos este texto escrito mayoritariamente por sus padres, para que así como mintieron, compartan la verdad.

El último presunto responsable del secuestro y feminicidio de Faty, fue detenido el pasado mes de julio de 2020, Esteban Ernesto “N”, de 28 años de edad, le fue ejecutada una orden de aprehensión, que concretaron agentes de la Fiscalía Antisecuestros (FAS).

La investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, estableció que Esteban Ernesto “N”, formaba parte de una banda de secuestradores; cinco integrantes más ya fueron detenidos, entre ellos David Funes, quien en noviembre de 2019 fue sentenciado a 80 años de cárcel por el secuestro de Fátima.

septiembre 2020


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