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#OPINIÓN: La realidad digitalmente construida

Por: QuintoPoder
Oct. 24

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#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

Noviembre de 2015. Una mujer publicó en un foro de cocina una llamada de alerta, denunciaba que su familia estaba en el hospital gravemente intoxicada. Decía ser una mujer llamada Alice Norton, residente de Nueva York y que la intoxicación se debía a un pavo que había cocinado luego de comprarlo en una tienda Walmart cerca de su casa. Aparecieron otros supuestos 200 casos similares publicados en más sitios sociales, incluyendo Reddit, Facebook y Twitter. Incluso se publicaron artículos en Wikipedia acerca del tema.

En unas cuantas horas había gente fuera de algunas tiendas Walmart exigiendo explicaciones.

En octubre de 2016, la pizzería Comet Ping Pong, en Washington DC, empezó a recibir correos electrónicos y llamadas amenazantes. Muy amenazantes. Todos los medios de contacto con la pizzería se vieron invadidos por mensajes donde los acusaban de las cosas más estrafalarias, aunque lo más grave eran las acusaciones de encubridores de pedófilos. Las redes sociales se llenaron de supuestas fotos del lugar donde se mostraba cómo en el sótano del establecimiento había niños atrapados.

Todo inició por la vulneración a los correos electrónicos de John Podesta y Hillary Clinton, y su posterior difusión en Wikileaks. En ellos, se dijo, había referencias en código acerca de la relación de un círculo político de muy alta jerarquía que administraba una cadena de tráfico de niños con fines de comercio de órganos y pedofilia, para lo que usaban restaurantes como fachada, entre otros, el Comet Ping Pong.

En el entorno social digital, la conspiración del Pizzagate surgió en foros como 4Chan y 8chan, de donde se llevó a Twitter y Facebook. Fue retomada por medios alternativos como InfoWars y Grudge Report. El engaño fue tan efectivo que políticos como Brittany Pettibone y Jack Posobiec exigían una investigación a fondo. Mientras periodistas como David Seaman y Ben Swann llevaron el tema a los medios masivos tradicionales.

Hoy se sabe que ambos bulos fueron generados y difundidos por los troles rusos de la “Granja de Troles de Olgino”, la Internet Research Agency (IRA). Los mismos que participaron sistemáticamente en intoxicar y manipular el entorno informativo y el ecosistema digital en la campaña del referéndum del Brexit y la elección presidencial de Estados Unidos, en 2016.

En abril de 2017, Oobah Butler abrió un restaurante, pero no cualquier restaurante; el mejor restaurante de Londres, según TripAdvisor. Butler se dedicaba a escribir reseñas positivas de restaurantes a cambio de un pago. Restaurantes que él ni siquiera sabía si existían, mucho menos si eran tan buenos como sus clientes le pedían que él afirmara en sus reseñas. Sin embargo, para los usuarios de TripAdvisor la reseña servía como suficiente referencia y recomendación para dar por válidas las afirmaciones acerca de la calidad y experiencia de visitar el lugar. Así que Butler sólo tuvo que comprar un nombre de dominio, un teléfono celular y dedicarse a escribir reseñas que narraban lo maravilloso que era ir a cenar al “The Shed at Dulwich” (El cobertizo de Dulwich), aunque no existía.

Pero su inexistencia no era impedimento para que en TripAdvisor las recomendaciones fueran tan buenas que pronto empezó a recibir llamadas pidiendo mesa, para lo que la gente estaba dispuesta a esperar los supuestos tres meses para conseguir reservación.

En sólo seis meses un lugar que no existía, mediante la combinación de referencias y la expectativa que causaba, era ya el restaurante mejor valorado y famoso de Londres.

En Myanmar, vía Whatsapp, se difunden mensajes de emergencia, convocando a la población a tener cuidado porque hay una amenaza. Los mensajes alertan que, supuestamente, gente de la etnia Rohingya entrará en los pueblos a secuestrar mujeres y niños para usarlos en sus rituales. En respuesta el pánico que se generó fue suficiente para movilizarse y tomar la iniciativa atacando las aldeas Rohingya. El hecho, calificado de limpieza étnica, fue provocado por el ejército de Myanmar aprovechando no sólo Whatsapp, sino también Facebook, y llevó a la compañía a emitir diversos pronunciamientos sobre el tema.

¿Parecen casos distantes? En México, se han registrado linchamientos impulsados por rumores de secuestro de niños fuera de las escuelas. Rumores siempre vestidos de llamados de alerta difundidos usando Whatsapp o Facebook, porque alguien dice haberlos visto, ser testigos, y que más vale prevenir. Aunque la realidad sea que esos rumores, que causan linchamientos, dejan muertos que no tenían absolutamente nada que ver, más allá de estar frente a una turba enardecida.

Los ejemplos anteriores muestran un fenómeno social potenciado por el entorno digital. La capacidad de modelar la realidad primero desde el ecosistema digital antes que en el mundo de ladrillo.

Para el ser humano percepción es realidad, basta mostrar elementos suficientes que lo convenzan que algo es real para que lo acepte como tal. Internet tiene el poder de hacer verdad algo aunque no exista. La época donde la narrativa generada por el ecosistema digital es suficiente para construir la realidad. Se llama hiperrealidad.

Por cierto, muchos seguidores de Donald Trump están convencidos que el pizzagate es real y lo incorporan como parte de una narrativa aún más bizarra: la teoría de conspiración QAnon.

Hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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