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#OPINIÓN: El negocio del mensaje político

Por: QuintoPoder
Oct. 31

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#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

Mark Elliot Zuckerberg y Jack Patrick Dorsey son los creadores de los dos medios sociales digitales más influyentes en el mundo hoy día: Facebook y Twitter; respectivamente. Aunque en proporción el alcance y base de usuarios de Facebook es considerablemente mayor, Twitter se ha convertido en el medio preferido por los líderes mundiales y otras autoridades para mantener un contacto prácticamente uno a uno con los usuarios.

Ambas creaciones nacen como espacios lúdicos, juguetes, pero son serendipias que han llegado a este punto rebasando cualquier expectativa que se podía tener acerca de ellas. Hoy ambos medios son los ecosistemas digitales más grandes que han existido, donde la conversación en línea alcanza una escala global.

Ya en este espacio se comentó el dilema que se le presenta a estas empresas manejar límites sobre la libertad de expresión, el discurso de odio, las campañas de desinformación y otras tantas prácticas cotidianas en un espacio abierto y con semejante diversidad de audiencia, la paradoja de la tolerancia.

En días pasados, Mark Zuckerberg ha tenido que justificar sus decisiones respecto a que Facebook permita campañas políticas basadas en desinformación, siendo que además va contra sus reglas y los estándares que busca imponer para proteger la integridad de la comunidad con rumbo a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2020.

La explicación de Zuckeberg gira en torno a la libertad de expresión. No es un dilema menor, el CEO de Facebook sostiene que esta es una forma en que los electores pueden conocer de primera mano no solo los mensajes de los políticos que buscan su voto, sino también conocerlos en su calidad como personas. Al defender la libertad que una campaña corra aún sobre ese tipo de mensajes, dice, está anteponiendo el interés público y el derecho a mantenerse informados por la relevancia que tienen los políticos en la conversación.

Facebook acarrea el estigma de la operación que realizó Cambridge Analytica al explotar los datos extraídos desde su plataforma, para la posterior apertura de páginas, uso de cuentas falsas y la compra de publicidad altamente segmentada para amplificar el alcance de su campaña.

Si algo temen las plataformas sociales digitales es ser acusadas de censura, pero a la vez, padecen al tener que marcar límites claros y sustentados que justifiquen su acción, u omisión, al momento de moderar contenido. No han sido pocas las acusaciones que se han hecho a las plataformas de regular el contenido y a los usuarios con sesgos de simpatías políticas.

Sin embargo, los empleados de Facebook han dado una perspectiva por demás interesante a este aparente dilema. Han salido a presentar una carta abierta dirigida a Zuckerberg donde le invitan a distinguir entre la libertad de expresión y hacer negocio con el mensaje político. Muy considerable diferencia. “La libertad de expresión y discurso pagado no son lo mismo”, le escriben.

Permitir la compra de publicidad política ha llegado a ser un problema grave, que permite que estas plataformas sean aprovechadas para difundir mensajes que tienden a polarizar, a difundir consignas tendientes al discurso de odio, a desinformar con abiertas y expresas mentiras, sólo por mencionar algunos.

Permitir que los políticos, sólo por serlo, compren publicidad y difundan este tipo de mensajes es un contrasentido en plataformas que están buscando la manera de ofrecer un espacio seguro para sus usuarios en el que sepan que lo que se les presenta es confiable.

Apenas dos días después de conocerse la carta enviada a Zuckerberg, Jack Dorsey ha anunciado la próxima cancelación de venta de publicidad política en Twitter. Entre sus justificaciones, Dorsey pone una frase que resulta clave: “la confianza no se vende, se gana”. 

Y continúa: “No se trata de libertad de expresión. Es acerca de pagar por el alcance. Y pagar para aumentar el alcance del discurso político tiene ramificaciones significativas que la estructura democrática de hoy puede no estar preparada para manejarlo. Vale la pena retroceder para atender”.

No es la panacea, los problemas propios a las dinámicas con las que se sostiene la interacción dentro de una y otra plataforma prevalecen. Las estrategias de manipulación se han sofisticado, sin embargo, es un gran avance aprender de los errores pasados e ir acotando los riesgos que se pueden presentar.

Las redes sociales son el nuevo espacio, que de hecho será legado a las próximas generaciones, como un medio más donde se construye la identidad y se hace ciudadanía.

Por eso, hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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