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OPINIÓN: Dayana, una historia de amor de madre

Por: QuintoPoder
Mar. 27

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No permitas nunca por “amor” a un hombre, aunque sea el padre de tus hijos, que los lastimen.

Dayana.

LA COLUMNA ROTA/ FRIDAGUERRERA VILLALVAZO

Una de las prioridades de este espacio es evitar que sigan ocurriendo los feminicidios contra niñas y mujeres. Está historia está llena de mucha valentía, de amor, de, por qué no decirlo, vergüenza, de dolor, de impotencia; pero al mismo tiempo, de mucho respeto por el coraje de esta madre, quien logró salir de ese círculo de violencia en el que se encontraba, y salvó a su pequeña de seis años.

Una historia diferente a la mostrada en el dibujo que acompaña está columna, realizado por una mujer víctima de violación a la que nadie le creyó que, cuando fue niña, era violada constantemente por un familiar muy cercano.

Tenemos la costumbre de juzgar a quienes padecen de violencia y logran salvarse y alzar la voz, o condenar a las mujeres por no salvar a tiempo a sus pequeñas. Le invito a que, sin juzgar, lea la siguiente historia, escrita por una mujer viva, que hoy tiene en la cárcel al padre de sus hijos, y salvó su vida, y la de sus pequeños.

Por seguridad, los nombres reales fueron cambiados para evitar revictimizar a esta mujer y su pequeña hija.

Te contaré una pequeña historia…

En noviembre de 2009 conocí al que pensaba, sería el amor de mi vida. Esta persona, de nombre David, lo conocí cuando estaba estudiando la preparatoria. Duramos un año de un hermoso noviazgo, y después decidimos tener a nuestro primer hijo, llamado Roberto.

Todo estaba de maravilla, él entró a trabajar para empezar a formar nuestra pequeña familia y yo en casa. Durante mi embarazo todo iba de muy bien, un mes antes de que nuestro pequeño naciera, fuimos a comprar su ropita, cobijas, la cuna; ya estaba todo listo para recibir a nuestro pequeño con mucho amor.

Después de un par de meses que mi bebé nació, David cambió mucho, había ocasiones que llegaba a dormir a casa y otras no, otras llegaba ahogado de borracho. Un día llegó muy tomado y me dijo que ya estaba harto de mi, que yo no hacía nada en la casa más que estar con Roberto, nuestro bebé, y que ya no me podía mantener. En ese momento mi corazón se rompió en mil pedazos, mi vida, que era hermosa a su lado, dio un giro inesperado, pero yo no lo podía dejar, lo amaba demasiado.

Así pasó el tiempo, él en su relajo y yo en casa con mi pequeño. Después de año y medio, quedé embarazada de mi segunda hija, una princesita llamada Mica, por cierto que ha estado conmigo cuando más la necesito.

Los fines de semana David se iba a ensayar con su banda de Rock y no llegaba a la casa, después dejó de trabajar y los que nos mantenían eran sus papás, cuando yo casi estaba a punto de aliviarme. Yo no quería que naciera mi pequeña, y no por mala madre, sino porque nunca compramos nada para ella como en mi primer embarazo.

Cuando mi pequeña nació, yo tuve que dejarla a los dos meses al cuidado de David, también a mi pequeño, al ver que las necesidades crecían, yo decidí irme a trabajar. Así pasaron los años, siempre que yo regresaba a casa, él estaba tomando. Hubo muchos problemas por su vicio, a mí ya me tenía harta su alcoholismo, yo ya no podía seguir ahí con él, intenté salirme de la casa, pero yo no tenía a donde ir, ya que desde que me salí de casa de mis papás, ellos me cerraron las puertas de la casa.

Y así pasó el tiempo, yo me acostumbré a trabajar para mantener la casa, todos se daban cuenta de nuestra situación: los vecinos, su familia, mi familia, todos, a mí no me daba pena mantener a mi familia, yo luchaba por que estuviéramos muy bien (cosa que a él no le importó).

Después fueron las infidelidades, mi corazón se rompía cada que él me decía que ya estaba harto de mí, yo me aferré a él para que mi familia nunca se separara, es la decisión más estúpida que pude haber hecho en mi vida.

Para él no había nada más importante que su alcoholismo, sus amigos en la pulquería a la que últimamente iba. Cada día todo iba empeorando, el ya mezclaba la cerveza con la famosa bebida llamada “cañita”, ya estaba muy grave esta situación todos los días tomaba, ya no lo soportaba.

A principios de este año 2020 todo cambió en mí cuando lo vi haciendo la peor inmundicia que me pudiera imaginar, David estaba tocando a nuestra pequeña hija, me dio mucho coraje, impotencia que cuando lo vi mi reacción fue quitarle a mi hija y decirle muchas cosas la verdad no recuerdo que tanto dije, pero él se enfadó mucho y corrió por un trinche que tenía en la cocina y me amenazó con picarme.

Sólo recuerdo que él me jalo de los cabellos, levantó su mano hacia arriba con mucho impulso y me dio mucho miedo, cuando vi su cara transformándose, sus ojos casi se le salían fue horrible, yo sólo logré darle una patada para que no me hiciera nada, no asimilaba lo que pasaba.

Al día siguiente les comenté a sus primos y fuimos a hablar con su mamá y su mamá sólo dijo que lo iba a anexar. Dejé pasar los días pero nunca vi un solo movimiento por parte de ella hasta que el 12 de enero de 2020 me di cuenta que no era la primera vez que lastimaba a mi niña, viendo unos vídeos que él mismo había grabado en donde mi hija salía, mi furia y asco creció aún más, no lo podía creer mi corazón se rompió, sentía que me moría.

Sólo recuerdo que esa noche la marqué a su prima y le comenté lo que había visto, me dijo que me calmara, que no hiciera una locura, me puse a fumar como loca, no podía creer lo que está persona le había hecho a mi hija, me quería morir, sólo recuerdo que me desmayé como tres veces, no podía reaccionar.

Dios, no sabía cómo manejar esta situación. A mis 27 años no sabía qué hacer, así que al día siguiente me puse a investigar qué era lo que tenía que hacer, me puse en contacto con un abogado, el que no me dio muchas esperanzas para empezar a generar una denuncia, después me puse en contacto con mis primas y ellas me ayudaron a hablar con mis papás, ya que a mí me daba demasiado miedo de como mis padres iban a actuar.

Ese día que hablé con mis papás ya no me dejaron volver a esa casa, me dijeron que me iban a apoyar en lo que yo hiciera y fue cuando me decidí a realizar una denuncia legal contra el hombre que se atrevió a herir a mi pequeña. Una noche antes de actuar, él me habló y me dijo que regresará a casa, que él me extrañaba mucho, que le dijera por qué no había llegado a casa y que quería verme.

Decidí proceder legalmente para proteger a mi hija y le hicieran justicia. Hace dos meses exactamente que no lo veo. Él está preso en un penal en alguna parte de este país, enfrentado un proceso legal por violación. Y no me voy a detenerme hasta lograr que lo sentencien, sigo peleando la custodia y patria potestad de mis hijos para que ese malnacido jamás vuelva a acercarse a mis pequeños.

Como madres estemos atentas a todo lo que sucede a nuestras pequeñas, a nuestros niños, hablemos con ellos, de lo que hacen durante el día y sí una pequeña les dice que algo está pasando, crean siempre en ella, a mí nunca me dijo nada mi nena, porque el malnacido manipuló muy bien a mi niña, pero si lo hubiera hecho jamás habría dudado de ella.

Dejo este testimonio no para que me juzgues, sino para que no te sientas sola, no permitas nunca por “amor” a un hombre aunque sea el padre de tus hijos que los lastimen.

Dayana

Desde FridaGuerrera y Voces de la Ausencia, nos mantenemos pendientes al proceso legal y cerca de está valiente madre que hizo lo que todas las madres deben hacer, anteponer a su hija, antes que a cualquier hombre.

*FridaGuerrera (@Fridaguerrera | @VocesDLAusencia | fridaguerrera@gmail.com) es activista por los derechos de las mujeres.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.


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