Por Verónica Ayala

Sandra tenía 37 semanas de embarazo cuando se enteró de que había dado positivo a Covid-19.

Pese a que no presentó síntomas graves, y algunas molestias podrían incluso considerarse como parte del embarazo, la noticia del contagio casi al término del mismo le generó preocupación e incertidumbre por la situación que se vive actualmente en los hospitales a causa de la pandemia.

Aunque no había presentado ningún problema de salud, a principios de julio, al llegar a la semana 39, comenzó con dolores y al acudir junto con su esposo al hospital, donde pasó una serie de filtros, revisiones y llenado de formatos, le informaron que debían realizarle una cesárea y que permanecería aislada hasta que se recuperara de la misma y del Covid-19.

“Al entrar con el ginecólogo y al revisarme, aquí fue dónde la frase que más me daba pendiente apareció: ‘tendremos que hacerte una cesárea por urgencia para no arriesgar al bebé ni a ti y como sabes una vez ingresada no podrás salir hasta que te recuperes tanto de la cirugía como de Covid-19′”, recordó, “por lo que al decirme eso, me pidieron que me despojara de todas mis pertenencias y las dejara dentro de una bolsa de plástico, la cual se la entregarían a mis familiares”.

Ahí empezó la pesadilla para esta joven de 24 años de edad, quien tuvo que dar a luz aislada, totalmente separada de sus familiares y en medio de pacientes infectados de Covid-19 que saturaban una clínica del IMSS en Guadalajara, Jalisco.

“Entré un miércoles por la noche, todo iba bien hasta que la pesadilla que muchos creen que es un juego apareció”, narró. “Me subieron a uno de los pisos Covid donde está completamente lleno de pacientes tanto con síntomas graves como leves, y en la camilla me pusieron un tipo de vitrina que me quitaron hasta acceder a la zona Covid.

“Tanto los doctores como enfermeras traían todo su equipo parecían como los personajes con trajes amarillos que salen en Monster Inc. o en películas nucleares”, añadió, “escuchaba sus comentarios, que eran más como quejas, porque no soportaban el calor y sudor que les ocasionaba todo el equipo puesto, y que debían usarlo la mayor parte de su jornada, por lo que a la mayoría les causaba algún nivel de deshidratación”.

Tras la cesárea, y mientras esperaba el resultado de su tercera prueba, Sandra fue trasladada al piso de ginecología Covid y separada de su bebé recién nacido, mientras permanecía incomunicada de su familia.

“Yo estaba totalmente incomunicada, no sabía nada de mi familia y muy poco de mi bebé, ya que, al momento de que a mí me subieron a piso nos separaron, por lo que fue más difícil y frustrante no saber ni ver a nadie”, contó, “estaba totalmente incomunicada y la única conversación que tenía era cuando iban a revisarme los doctores o los enfermeros”.

Aunque dos días después de su ingreso fue dada de alta, debido a que todo iba bien con su herida de la cesárea y su prueba había resultado negativa, se enfrentó a otro obstáculo más: su bebé debía permanecer alrededor de una semana más hospitalizado en observación y para realizarle también la prueba de Covid-19.

Sandra enfrentó dificultades tras dar a luz en medio de la pandemia de Covid-19

“Mi bebé tenía que estar en observación, aunque aún no hay estudios que comprueben que los bebés pueden contraer el virus a través del vientre, tenían que vigilarlo y realizarle la prueba, la cual tardaba entre cinco a ocho días el resultado, y hasta no tenerlo no podrían darlo de alta”, explicó.

“No tengo las palabras exactas para describir todo lo que llegué a sentir esos días dentro del hospital y fuera de él sin mi bebé, haberlo dejado una semana y un día ahí, donde cada día íbamos a preguntar por él sin poderlo ver era tan impotente que no podíamos ni dormir”.

enfermos covid-19

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Tras la amarga experiencia que vivió, ahora, ya en casa y con su bebé sano en brazos, la jalisciense llama a la población a tomar esta pandemia en serio y a adoptar las medidas necesarias para evitar contagiarse.

“Realmente al contar esta experiencia sigo creyendo en que no existen las palabras para describir lo horrible, impotente y difícil que es vivir con este virus y ver cómo sufren las demás personas”, expresó.

Esto no es un juego, ya que cuando estás 100 por ciento en contacto con el virus quisieras hacer todo por no estar en ese lugar, pero lamentablemente ya fue tarde, aunque te hayas contagiado gracias a otras personas que no siguen los protocolos para evitar la expansión del virus, la cosa es cuidarnos para cuidar a los que queremos”.