Mails intercambiados en 2014 por CFE, Sener y CRE demuestran la insistencia por licitar red y evidencian disputas entre funcionarios y consejeros de organismos autónomos, según documentos obtenidos vía Transparencia

Por Guillermo Cruz e Italia López

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) pudo evitar la construcción de los gasoductos que se construyeron en condiciones desventajosas para dicha empresa de haber atendido las recomendaciones de todas las partes involucradas.

Pero el asunto fue motivo de disputa al interior del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Así lo demuestran los 67 correos electrónicos y 27 archivos adjuntos intercambiados por los funcionarios públicos y de organismos autónomos involucrados en la puesta a punto de las modificaciones que requería la Ley de Hidrocarburos, a los que Quinto Poder tuvo acceso vía transparencia, y que facilitarían la habilitación de los ductos que el gobierno actual tuvo que negociar con empresas privadas.

En las negociaciones participaron, según los documentos en poder de este medio, Enrique Ochoa y Guillermo Turrent, por parte de la CFEFrancisco José Barnés de Castro y Francisco Xavier Salazar Diez de Sollano, de la Comisión Reguladora de Energía (CRE); Lourdes MelgarFernando Zendejas e incluso Pedro Joaquín Coldwell, de la Secretaría de Energía (Sener).

Las diferencias salieron a relucir tras una reunión sostenida el 30 de mayo de 2014. La CFE quería una cosa y la Sener y la CRE otra. La única resistencia en la Sener provenía del mismísimo secretario de la misma, Pedro Joaquín Coldwell.

El domingo 1 de junio de 2014 a las 14:15 horas, Lourdes Melgar, subsecretaria de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía en el sexenio de Enrique Peña Nieto, dijo claramente en un correo electrónico: “el Estado Mexicano, a través de la Secretaría de Energía y con la opinión de la CRE, podrá instruir al Centro Nacional de Control de Gas Natural (CENAGAS), y de forma excepcional a una Empresa Productiva del Estado que desarrolle infraestructura de transporte donde el mercado no pueda generar su propia infraestructura”.

Melgar fue más allá, y señaló que “sugiero que el CENAGAS es quien debe desarrollar los ductos”.

De haber ocurrido eso, entonces, jamás habrían aparecido en la ecuación TransCanada, IEnova, FERMACA, Atco, Elecnor, Carso, Gasoducto del Río o Gas Natural del Noroeste, las empresas que participan en la edificación de los ductos licitados por la CFE de Peña, y quienes según han documentado Quinto Poder y REFORMA, han cobrado de la Hacienda Pública, en conjunto, más de 22 mil millones de pesos tan sólo por concepto de Caso Fortuito o Fuerza Mayor.

Ochoa le reviró de inmediato, a las 16:47 horas, y señaló lo siguiente sobre ese punto: “según recuerdo no quedamos en que el Cenagas fuera quien desarrolle los ductos. Que (sic) quiere decir eso? Entiendo que el acuerdo fue que CFE y Pemex pueden seguir licitando ductos para cumplir con la Estrategia Nacional de Gasoductos 2030, bajo la máxima que no podemos ser transportistas de gas natural”, dijo el entonces director de la CFE.

Francisco Xavier Salazar Diez de Sollano, entonces comisionado presidente de la CRE, explicó a las 20:50 horas, en la misma cadena de mails, por qué consideraba que “una vez constituido, el CENAGAS debería ser el principal vehículo para la expansión de los ductos: en primer lugar, porque a diferencia de las Empresas Productivas del Estado, su función no es la creación de valor, sino la prestación de un servicio de manera regulada. Esto es fundamental cuando el propósito de la expansión es la gasificación de aquellas zonas donde no (sic) el mercado por sí solo no podría desarrollar la infraestructura”, escribió.

Ochoa respondió enseguida, a las 21:21 horas: “el modelo de que todo lo licite CENAGAS me parece que resultará en un posible cuello de botella, con riesgos para CFE innecesarios. Viendo los resultados positivos que han arrojado las licitaciones de la CFE (que incluso han sido puestos como ejemplo para Pemex en varias reuniones encabezadas por Lourdes -Melgar-, con la participación del Rector Barnés y antes de eso coordinadas por mí, con la presencia de Paco -Salazar-), no entiendo la justificación que tendrían para cambiarlo. If it Works, don’t fix it. (Si funciona, no lo arregles)”, escribió el exdirigente del PRI.

Francisco José Barnés de Castro, exrector de la UNAM y excomisionado de la CRE, respondió, a las 22:13 horas, que “en una primera etapa, seguramente convenga que la licitación la convoque la CFE, porque es lo que dará certidumbre a los inversionistas y a las instituciones financieras.

“Eventualmente (y ojalá esto sea bastante pronto) convendrá que la licitación la lleve a cabo el CENAGAS, porque es lo que dará mayor confianza a todos los participantes de los mercados de gas natural y de electricidad y evitará suspicacias de que la CFE lleva mano en la capacidad del ducto o en los términos de acceso a dicha capacidad”, dijo.

Las resistencias, como se puede ver, continuaban.

Francisco Salazar intervino después y dijo que “naturalmente, creo que la decisión puntual sobre la licitación de los nuevos ductos no debe ser materia de redacción en la ley. En este tema, me parece que la iniciativa nos da la suficiente libertad para poder tomar las mejores decisiones y utilizar, en función de las circunstancias, el instrumento que mejor convenga a sus intereses”, escribió.

En privado, Turrent escribió a Barnés de Castro (en un mail que luego reenviaría a Ochoa) para manifestarle que llevar al CENAGAS a ser algo más que el gestor del Sistema Nacional de Gasoductos (SNG) era algo que no debían hacer por el momento. “Sólo mi humilde opinión después de haber peleado 16 años tratar (sic) de entrar a México como comercializador”. Turrent trabajó años antes en Pemex y Shell.

Un día después, Turrent volvió a respaldar la postura de su jefe Ochoa, el lunes 2 de junio a las 20:01 horas, con el siguiente comentario: “lo que acordamos fue que efectivamente CFE no puede ser accionario en la empresa de transporte al finalizar los 25 años del contrato. Por otro lado tal como lo redacta el C. Secretario (Pedro Joaquín Coldwell), ‘El CENAGAS, cuando se trate de la construcción de infraestructura de transporte y almacenamiento por instrucción de la Secretaría de Energía, en ejercicio de sus atribuciones de cobertura social, podrá hacerlo el CENAGAS, preferentemente, y CFE o PEMEX, excepcionalmente. En lo que CENAGAS es creado y fortalecido, seguramente tendrá que ser una Empresa Productiva del Estado’”, dijo.

Los comentarios de Pedro Joaquín Coldwell los hizo llegar Fernando Zendejas, exsubsecretario de Electricidad de la Sener.

Esa empresa fue la CFE, que creó a su filial privada, CFE Energía S.A. de C.V., el 11 de agosto de 2015, en la Notaría 171 del Distrito Federal, con Ochoa como representante legal de CFE, en su calidad de director general, y Turrent, de CFE International LLC, de la cual ya era apoderado.

Además, Turrent era ya el responsable de definir qué hacer para la planeación de gasoductos, los procedimientos de contratación de servicios de transporte de gas natural, las facultades para formalizar contratos y el seguimiento de los mismos en su etapa preoperativa, cuando el antecesor de Ochoa como director en la CFE, Francisco Rojas, emitió el oficio DG005/2014, el 24 de enero de 2014, le instruía “coordine y dirija el desarrollo de los proyectos de transporte que requiera la entidad”.

Pero extrañamente Rojas renunció al cargo 10 días después de otorgarle dichas facultades a Turrent “con motivo de la atención a las directrices presidenciales, así como a la reciente reforma energética en materia de uso de combustibles”.

La CFE, particularmente Turrent, entonces director de Modernización de la Empresa Productiva del Estado, con el aval de Ochoa, veían en CENAGAS una opción de largo plazo y no una solución inmediata, lo que según el presidente López Obrador, puede ser cuantificado en un desastre financiero estimado en 80 mil millones de dólares, según ha señalado en diversas oportunidades.

Ya desde abril de 2014, Turrent, según las mismas conversaciones obtenidas vía transparencia, planteaba a Ochoa las “soluciones” para cualquier inconveniente a sortear, y ajustar conforme a su idea de lo que debía ser la Ley de Hidrocarburos.

Dicha conversación electrónica tuvo registro el 27 de abril de 2014 a las 14:02 horas con el siguiente texto al cuerpo: “Estos son los problemas y la solución propuesta. Más tarde en documento electrónico que me envíes reflejo estos cambios con los menores ajustes posibles, pero que resuelven los problemas”, escribió Turrent a Ochoa, quien dos minutos antes le había escrito a Turrent “Este documento necesita ser más claro. El objetivo es darselo (sic) al Secretario (aparentemente a Pedro Joaquín Coldwell) para que se convenza de que la redacción actual merece una mejora”.

Turrent planteó a Ochoa “que la CRE y/o SENER obligue a que CFE forme una subsidiaria tenedora de acciones que sea regulada y aislada del resto de las divisiones de negocio o filiales de la CFE”, lo que después ocurrió con la creación de CFE Energía, que el mismo Turrent encabezó; “a través de la CRE se obliga al usuario primario a subir al boletín electrónico del permisionario la capacidad no utilizada” para impedir que dicha capacidad fuera transferida al CENAGAS para terceros; “se recomienda explícitamente excluir la contratación de servicio de transporte como una participación directa o indirecta”, como indicaba una fracción del proyecto de Ley, lo que daba por entendido que CENAGAS administraría las capacidades de transporte contratadas por CFE.

Finalmente, Turrent recomendó “excluir explícitamente del término ‘comercialización’, la operación del suministro de gas natural para operaciones propias, incluyendo empresas filiales, subsidiarias y divisiones, con la intención de que la CFE no tuviera la posibilidad de contratar a terceros, para, desde su punto de vista, obtener suministros inmediatos, lo que igualmente, desde su punto de vista, eliminaría intermediarios y altos costos.

Las advertencias de Melgar, Salazar y Barnés, dos meses después, llegaron tarde. Turrent ya había echado a andar la maquinaria con Ochoa.

Además de Pedro Joaquín Coldwell, quien era partidario de las ideas de Ochoa y Turrent, Javier Estrada Estrada, entonces director general de Planeación e Información Energética de la Sener, se plegó a Ochoa, incluso con algo de miedo, según se puede leer en una de sus comunicaciones con el exdirector de la CFE, del 21 de abril de ese mismo 2014:

“En dos llamados me preguntaron el día de hoy si en la reunión de en la mañana entre Sener y la SHCP sobre el Programa Nacional de Infraestructura yo habría dicho algo en contra del plan de gasoductos de la CFE. Al parecer alguien te transmitió algo de ese estilo y tú te molestaste conmigo”, le escribió Estrada.

Estrada, aclara, añadiendo que tiene testigos para confirmarlo, que “ni en esa reunión ni en ningún otro evento o reunión he dicho nada sobre los ductos de la CFE. De hecho, en los documentos que enviamos a la SHCP sobre el Programa Nacional de Infraestructura, integramos todos los proyectos de ductos que nos envió la CFE, sin excluir alguno”.

Ochoa reenvía ese mail a Turrent, con el mensaje: “Ojo. Quien (sic) te dijo que Treviño estaba obstaculizando los ductos?”.

El actuario responde que, según le hicieron saber, el “malentendido” resultó en un llamado de atención para el equipo de Estrada quien señaló a Hacienda de poner límites a los gasoductos.

“Literal lo que le dice Estrada a mi gente hoy: ‘me acaba de llamar Javier Estrada (SENER). A grandes rasgos les pudieron una cajeteada memorable por el tema de su posición de ayer en SHCP. De aquí en adelante nos van a integrar a todo lo q tenga q ver con gasoductos como líderes en CFE. Me comentó que hubo ‘teléfono descompuesto’ en todo este tiempo y q además ellos no sabían nada del Grupo 2030, pero ellos están para apoyar en lo que solicitemos. Dijo q SHCP les restringió a 5 gasoductos para el PNI”, escribió Turrent.

Estrada concluye reiterando su petición de “corregir” la percepción sobre su participación ante Ochoa y el subsecretario de Planeación y Transición Energética de la Sener, Leonardo Beltrán.

El CENAGAS es una empresa creada por el mismo gobierno para operar el sistema de transporte de gas, misma que asumió la red propiedad de Pemex, que contempla unos 15 mil kilómetros desarrollados y construidos por la misma. Depende de la Sener.

La Empresa Productiva del Estado que finalmente llevó a cabo las adjudicaciones de los contratos, fue la CFE, que otorgó a CFE Energía todas las atribuciones para la supervisión de los contratos a través de Turrent, titular de CFE Energía y CFE Internacional. Lo preocupante es que dichas adjudicaciones se realizaron a través de la Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional, y no mediante la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios, o incluso la Ley de Obras Públicas, como hubiera correspondido.

La misma Auditoría Superior de la Federación (ASF), concluyó que dichos contratos carecían de certeza jurídica. Pero dichas observaciones no fueron atendidas por el contralor-auditor interno de la CFE, Gustavo Varela, quien permanece en el cargo.

En ninguna comunicación, mail o minuta obtenidos se habla sobre la relevancia del plan de negocio o las proyecciones financieras de los gasoductos.

A ello sí se refirió el presidente López Obrador, quien cuantificó el costo al erario por toda la red en 80 mil millones de dólares, misma que empezó a renegociar con TransCanada,

IEnova y Carso, anunciaron un ahorro inicial por 4 mil 500 millones de dólares, que no ha explicado a detalle el gobierno federal. FERMACA también ya pactó con el gobierno, lo que permitirá economizar otros 627 millones de dólares, según lo informado, aunque tampoco detallado.

Actualmente, dicha red de ductos funciona a menos de 10% de su capacidad y se desconoce el alcance de su subutilización en lo que corresponde a los ductos en Estados Unidos, que también estaban bajo el mando de Guillermo Turrent, cuya situación patrimonial podría ser indagada por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).