El reto de la Segob en materia de tecnología y gobernabilidad


Entre los retos más importantes que enfrenta el gobierno se encuentran, sin duda, el de la gobernabilidad y el de la seguridad pública. Para enfrentarlos, se ha decidido volver al modelo de gobierno con una Secretaría de Seguridad Pública, lo cual implica que la Secretaría de Gobernación pierda esas funciones.

El primer paso ya se dio, se reformó la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para crear la Secretaría de Seguridad Pública y dotarla de funciones nuevas. pero ese es sólo el comienzo, el diablo está en los detalles.

Decimos que el diablo está en los detalles porque el funcionamiento de cualquier dependencia de gobierno depende, en gran medida, de la habilidad que tengan sus áreas de administración (antes oficialías mayores) para dotar los recursos humanos, financieros, materiales y tecnológicos necesarios. En lo que hace a gobernabilidad y seguridad pública, la tecnología es de especial importancia.

Por una parte, la sofisticada administración de redes y datos; mientras que, por otra parte están los simples, pero esenciales servicios como el correo electrónico y el servicio de internet de las dependencias.

Estos servicios de tecnología seguramente se encuentran provistos en el marco de contratos que representan grandes sumas. No cabe duda de que la nueva administración habrá de revisarlos con detenimiento. Pero en esa revisión no cabe margen para el error.

Una rescisión decidida al vapor puede traer como consecuencia , desde que se caiga la red, hasta que los Centros de Comando, Control, Comunicación, Cómputo y Contacto Ciudadano, conocidos como C4 o C5, se queden sin funcionar. Se trata de contratos que además, llevan implícita la administración de bases de datos con información sensible que debe tratarse con la más alta reserva y confidencialidad.

Las empresas que proporcionan esta clase de servicios, ante un gobierno que reduce el gasto, deben generar propuestas muy atractivas en la relación calidad-precio, con estándares de servicio impecables. No hay espacio para la improvisación, para las empresas fantasma y, mucho menos, para las que buscan llegar con la cartera por delante.

Así que la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Gobernación, de la cual dependen los contratos de tecnología, hace bien en tomar las cosas con calma, y en no tomar decisiones apresuradas que pongan en riesgo el funcionamiento de la dependencia, y por ende, de la gobernabilidad del país.

Vale la pena analizar opciones y comparar costos. Se requiere negociar y apretar a los proveedores para que generen sus mejores propuestas económicas, al tiempo que también se pondere la capacidad técnica, el profesionalismo y la experiencia de quienes se encargan de la tecnología para la gobernabilidad y la seguridad pública. No sólo se trata de comprar barato. Lo barato puede salir caro, muy caro.

Ahora, ni tanto que queme el santo, ni tanto que no lo alumbre. Hay que ser diligentes y hay que ser sensatos, pero también hay que ser asertivos y eficaces. Todo en el marco de contrataciones bien hechas, conforme a la ley.

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