¿Por qué te sientes triste al estar en redes sociales en esta temporada?


*Leo García

El fin de año, independientemente de si se profesa o no algún culto, credo o fe, es una época de celebraciones, una buena oportunidad de disfrutar las reuniones, sobre todo con la familia y es recomendable pasarlas desconectados.

Todo lo que se consume al utilizar internet, pero principalmente lo que se comparte y difunde a través de las redes sociales, produce reacciones emocionales.

Alegría, ira, sorpresa, tristeza, miedo, ansiedad, son las emociones que quizá más fácilmente se identifican, ocurren a nivel neurológico como respuesta a un estímulo y en el cuerpo sirven para guiar la conducta que requiera la situación que causó esa reacción.

Dependiendo de la emoción experimentada, el cerebro se ajusta, alterando la capacidad de comprensión, juicio, memoria y razonamiento, además de aumentar la capacidad de percepción para registrar lo que está sucediendo, que no se olvide, y sirva como experiencia en el futuro. Entre más intensa la emoción, más intensa la reacción en el cuerpo y menos probable que se olvide la experiencia completa. El cuerpo se prepara para actuar según lo que necesite en consecuencia a la emoción experimentada.

Y de manera individual influyen sobre la manera que se asimila racionalmente, como se piensa en consecuencia de lo que se está sintiendo emocionalmente.

No se puede controlar lo que se siente, pero sí cómo se piensa ante ello

El problema es que en las redes sociales las emociones que más se producen en el usuario son ansiedad e ira, y ambas propician el aislamiento.

Los dispositivos electrónicos son básicamente de uso personal y las interacciones se construyen a partir de la idea que el usuario tiene de sí mismo. Nada lo desafía, pero tampoco lo lleva a tomar nuevas oportunidades, retos, estímulos, no se forma un modelo completo que le permita enriquecer la estructura de su personalidad.

El ser humano necesita pertenecer, lo que incluye ejercer los procesos de socialización como respeto, tolerancia, empatía y también la capacidad de escuchar y el lenguaje verbal, entre otros.

Esto solo puede suceder con quienes se integra y experimentarlo en el propio ser, en lo que se conoce como convivencia. Las redes sociales forman un concepto incompleto, donde se confunde interacción con convivencia y uno no puede reemplazar lo otro.

Convivir implica compartir, ceder y recibir, en todos los aspectos de la personalidad. Las redes sociales en su dinámica de ensimismamiento llevan a lo contrario al permitir que el usuario se encierre solo, confirmando y reafirmando aquello que ya es parte de sus códigos existentes.

Y así como se forman dinámicas polarizantes, también se lleva al usuario a una dinámica de aislamiento y ensimismamiento. Para el usuario encontrar ideas que no van acorde a los códigos ya existentes que lo definen causa un estado de incertidumbre que dispara sensaciones de miedo y ansiedad, y las repele.

Si un usuario tiene tendencia a la depresión, en esta dinámica de aislamiento y reforzamiento de códigos preexistentes, entonces los rasgos predisponentes a la depresión también se reforzarán.

Aunque a través de los dispositivos y las plataformas tecnológicas que proveen los recursos para interactuar en las redes sociales se buscan cada vez nuevas formas que el usuario manifieste sus “emociones”, no hay forma que una imagen con una cara feliz, triste, enojada, o cualquiera que sea la expresión que quiera dársele, se compare con una charla de viva voz donde ese sentimiento no sólo se manifieste, sino que además reciba el estímulo del contacto humano real.

Depresión estacional y ansiedad por comparación

En el invierno los días son cortos con noches largas, lo que aumenta el tiempo de oscuridad y disminuye el tiempo de luz natural. La investigación médica ha comprobado que esos cambios, junto con la baja en la temperatura, propician o acentúan en ciertas personas síntomas de depresión.

La depresión es un problema emocional que se siente como tristeza intensa, decaimiento, dolor, derrota e infelicidad que no permite disfrutar de ninguna forma y hace que todo se vea de manera negativa. Esto en parte explica el alza en el índice de suicidios que se dan en esta época precisamente.

Es una situación compleja a la que se suma la ansiedad que causan las redes sociales. Las estadísticas de Facebook indican que en esta época los usuarios con tendencia depresiva suelen pasar más tiempo sólo mirando perfiles, sin publicar contenido propio, o lo hacen a un menor ritmo.

El contenido que más se publica, y en consecuencia es el que más se consume, es de celebración. Las fotos que más se comparten son de comida, especialmente la cena, seguido de fotos de fiestas y regalos. Los mensajes que más se publican son felicitaciones y buenos deseos.

Para una persona que experimenta una dinámica depresiva consumir ese tipo de contenido propicia un ejercicio de comparación al magnificar la percepción que de lo bien que lo están pasando los demás y a la vez empeorar la percepción de lo mal que lo pasa el usuario mismo.

Esto forma una combinación donde la espiral depresiva puede ser grave.

Contacto humano real

Las mismas estadísticas de Facebook dan una alternativa. Indican que quienes pasan menos tiempo conectados en la plataforma superan más rápido los síntomas de depresión. Entonces, es recomendable que familia y amigos ayuden a quienes tienen tendencia depresiva a pasar el mayor tiempo posible acompañados y reducir su uso de dispositivos móviles y redes sociales.

Un comentario adicional. Si la idea de pasar unos días, unas horas, desconectado de Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, o cualquiera de esos servicios, causa ansiedad o angustia, entonces realmente es necesario considerar tomar un descanso y pensar en la existencia de un problema de adicción o dependencia a las redes sociales.

Sigamos conectados, excepto cuando estemos celebrando en familia.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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