¿Por qué Facebook se empeña en ganar tu confianza?


Leo García*

El pasado 11 de octubre, Facebook anunció que tomó acciones contra “páginas de contenido ilegítimo que engañan a los usuarios acerca de quiénes son y qué hacen”, cancelando las cuentas de quienes las administran. Cerró 559 páginas controladas por 251 usuarios. Una interesante diferencia con respecto a otros anuncios similares que ha hecho, es la forma en que justificó su cierre.

Puntualmente, Facebook advierte que parte de las páginas que se dieron de baja estaban funcionando para confundir y enardecer a quienes las visitaban con temas políticos relacionados con Rusia, Inglaterra, Irán, y sobre todo, las elecciones intermedias del próximo noviembre en Estados Unidos.

Un día después, el 12 de octubre, Sputnik, la agencia de información hermana de RT News, entrevistó a los usuarios que, según dicen, eran quienes administraban las cuentas que fueron cerradas. De acuerdo con Sputnik, algunos de estos usuarios son reporteros de medios independientes como John Vibes de The Free Thought Project; Rachel Blevins, quien es corresponsal de RT America; Ford Fischer, fundador de la agencia independiente News2Share; Nicholas Bernabe, fundador del proyecto The Anti-Media, entre otros.

Para Facebook, el problema del uso que se le ha dado a su plataforma con fines políticos en todo el mundo le ha pasado una factura multimillonaria, su valor en bolsa ha caído en cantidades que para la mayoría de las empresas en el mundo serían más que catastróficas. Aunque claro, pocas empresas en el mundo —o en la historia— pueden acumular las cantidades de dinero que suman las de tecnologías globales.

Facebook necesita que la gente confíe

La pérdida de valor de Facebook, puesto en plata, obedece al temor de los inversionistas por la creciente falta de confianza de parte de los usuarios que cada vez se están registrando menos o incluso lo están abandonando.

Con menos personas haciendo uso de los servicios de Facebook y dudas en la confianza, los anunciantes también empiezan a encontrar menos atractivo usar su plataforma como medio de publicidad, que es una de las principales fuentes de ingresos de Facebook y a la vez justifica su valor en bolsa.

A grandes rasgos, el modelo de Facebook se basa precisamente en la confianza que una persona debería sentir al usar sus servicios para aportar su contenido y luego interactuar consumiendo el contenido aportado por otros usuarios formando la gran audiencia a la que llega la publicidad.

La falta de confianza del usuario, además, no sólo ha disminuido como resultado de los escándalos acerca del uso de Facebook como medio de manipulación política y social por parte de gobiernos extranjeros (principalmente el ruso), sino también por el creciente discurso de censura por parte de la plataforma a los usuarios que expresan ciertas tendencias, ideologías y simpatías políticas, que es justamente el sentido que le da el reporte de Sputnik al aviso de Facebook.

Así, uno de los grandes dilemas que enfrenta Facebook en este momento es contener el mal uso y abuso que se hace de su plataforma, recurriendo precisamente a la medida que tienen más a la mano: el cierre de páginas y las cuentas que las administran; y que no parezca que es por inclinación política o ideológica.

Pero ¿cómo cerrar cuentas sin que se siga alimentando la idea que es por un ejercicio de censura?

El mismo aviso de Facebook da la respuesta. Eligieron la ruta de sustentar su decisión no desde la perspectiva política, ni tampoco considerando el posible uso de operadores rusos para influir en Estados Unidos, sino llamando al contenido “ilegítimo”.

La frase con la que abre el aviso tiene todo el sentido de llegar al usuario y devolverle lo que está perdiendo: la confianza.

“Las personas necesitan poder confiar en las conexiones que hacen en Facebook. Es por eso que tenemos una política de prohibir contenido ilegítimo coordinado”, explica la plataforma.

Y si le llega al usuario, le llega al inversionista.

¿A qué se refiere Facebook? En su aviso equiparó las publicaciones que se presentaban en esas páginas y por sus administradores con las que se hacen para vender productos milagro o noticias sensacionalistas. Una vez más, apelando a devolver la confianza a los usuarios, se refiere a estas páginas cerradas como de “clickbait”, es decir, que sólo estaban diseñadas para llevar a los usuarios a sitios externos a Facebook con contenido dudoso y llenos de publicidad insertada solo para ganar dinero de esas visitas.

La crisis que atraviesa Facebook tiene múltiples frentes abiertos, todos graves o muy graves, con distintas formas de riesgo donde el único que pierde es el usuario. No es una situación que empezó recientemente, es más bien el resultado de una larga serie de omisiones, carencias, defectos y abusos de un modelo demasiado reciente para nuestra época, la soberbia y arrogancia de Mark Zuckerberg, y un mundo aprendiendo que no puede estar permanentemente conectado sin algún costo a cambio, que no necesariamente es dinero, sino más bien el usuario convertido en una especie de moneda de cambio.

¿Será que Facebook es capaz de aprender y corregir antes que el modelo no dé para más? ¿Antes de verse obligado a ceder a las presiones de los gobiernos que buscan regularlo y controlarlo?

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

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