#OPINIÓN: Manual del ciberpropagandista


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

La ciberpropaganda se ha vuelto una dinámica cotidiana en todas las redes sociales. Es un esfuerzo para el que es necesario marcar pautas que maximicen su efecto. Y para eso existe un manual.

Consumo Mediático

La mejor manera de influencia es la que no parece influencia. Para un régimen, el que sea, actualmente es de gran importancia saber cómo inducir las ideas que le convienen de manera que se compartan y difundan por los mismos usuarios libre y voluntariamente. La manera más sencilla de lograrlo es difundiendo mensajes que sean cortos, simples, fáciles de entender sin siquiera tener que razonarlos y que la audiencia se los apropie por simpatía.

Esto forma un conjunto de ideas, conceptos, y todos los elementos cognitivos y emotivos que sirven para interpretar la realidad y a partir de eso, cambiar la percepción del mundo, y el comportamiento en consecuencia.

Los ciberpropagandistas lo saben y por eso el manual incluye un apartado donde indican que se debe aprovechar cualquier elemento cultural altamente mediático y apropiarse de él. Series de televisión, películas, personajes, celebridades, todo, lo que sea, puede ser utilizado para darle perspectiva política e ideológica y la audiencia estará deseosa de consumirlo, aceptarlo y asimilarlo, pero ya con el sesgo de adoctrinamiento conveniente; que además sirve para aprovecharse en un punto que se mencionó en la entrega anterior, el humor.

Los troles. Deshumanización, humor y violencia

Y cuando inducir una idea no es suficiente, existe resistencia, o es necesario además destruir la reputación y credibilidad de algún objetivo, queda el recurso de la violencia. Ese el trabajo de los troles.

Además, curiosamente los troles lo disfrutan tanto que con frecuencia los más violentos ni siquiera se dan cuenta que son manipulados con estos fines. El manual los nombra como “el ejército a disposición para lo que sea que queramos”.

Así, el manual indica, sin la menor reserva, que quienes difieren de sus posturas, simpatía e ideología, deben ser confrontados con toda la fuerza y con un trato, literalmente lo dice, deshumanizante. Además, sugiere, la mejor manera de evadir críticas, y para el caso de la interacción en redes sociales poder evitar la penalización, el recurso a la mano es todo presentarlo como bromas y humor. Los memes son un arma.

El manual hace recomendaciones sobre el manejo de la violencia. Los autores saben perfecto que en la administración de las redes sociales se tiene especial atención a llamados a ejercer violencia, por lo tanto, lo que queda es entonces desinhibir y desensibilizar a la audiencia con respecto a la violencia cotidiana asignándole con toda claridad la responsabilidad sus opositores, y aprovecharla presentando a sus simpatizantes como las principales y mayores víctimas.

De esa manera la audiencia por sí misma a partir de la afinidad del grupo con el que se identifica e instigada por los troles, fácilmente puede ser conducida a verdaderos linchamientos digitales. Pero además, en una dinámica de constante repetición la asignación de culpas y responsables, y la percepción de víctimas, se fija de manera permanente e irremediable.

Sobre el troleo, el manual menciona algo que se ha vuelto cotidiano en las redes sociales. La elección de objetivos específicos sobre los que se ejerce una forma de ataque constante y persistente. Pero ofrece un matiz. El objetivo es además atraer tanta atención como sea posible de manera que el mensaje sobre el que se sustenta el ataque se amplifique para que otros usuarios se sumen. Es decir, iniciar campañas de influencia adversarial.

Recordando, una campaña de odio busca causar tanto malestar como sea posible, que genera enojo, miedo y angustia. Los troles suelen tener una lógica muy básica, sus agresiones principalmente se basarán en atacar sus logros y cualidades, además de a quienes les muestren simpatía y apoyo.

Un logro secundario, pero no menor, es romper el ciclo informativo con campañas que alcanzan tal volumen que llaman la atención de los medios para darles cobertura.

Por eso es tan importante para la ciberpropaganda elegir figuras altamente relevantes y con gran exposición, que al denunciar los ataques en su contra como consecuencia inevitable terminará amplificando y visibilizando la campaña adversarial.

El ecosistema digital completo se ha vuelto un reto. El usuario regular es la mayor víctima al quedar en medio de un entorno completamente agreste donde los sesgos cognitivos, propios de la vulnerable naturaleza humana, son tan fácilmente aprovechados por quienes han entendido el potencial de la tecnología.

Internet y las redes sociales ya están más allá de ser un recurso lúdico, un simple juguete o un medio de entretenimiento. El consumo de información ha sustituido a los medios masivos, y la sensación de convivir entre similares es la forma en que se construye la identidad propia más allá de la pantalla.

Dramáticamente, tal vez ni Joseph Goebbels hubiera creído el potencial que un medio así ofrece, pero el medio si entendió el potencial de las teorías y métodos de Goebbels, porque en eso está basado el “Manual de Estilo de Daily Stormer”, El manual del ciberpropagandista.

Hagamos red, pese a todo, la oportunidad y el potencial de un uso virtuoso ahí está, así que sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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