María Fernanda sólo tenía 17 años


La columna rota | *FridaGuerrera Villalvazo (@fridaguerrera)

María Fernanda
17 años.
Cinta negra
Estudiante de Licenciatura en Criminalística
Trabajaría para conocer la verdad del cómo y por qué asesinan mujeres, niñas, hombres
Violada y asesinada. Ciudad de México, 2018

El viernes 24 de agosto de 2018, María Fernanda Cervantes Hernández se despidió de su mamá, era fin de semana y le tocaba ir a casa de su papá. Claudia se despidió temprano de ella, le dio un beso en la frente y como todos los días le hizo saber que la amaba. A mediodía Fernanda le avisó a su madre que su papá ya le había mandado el Uber que la llevaría a su casa; Fernanda y Claudia vivían juntas en Ecatepec de Morelos, sí, en el municipio más peligroso para ser mujer en este país. Fernanda se trasladaría a la Unidad CTM Risco, en la Alcaldía Gustavo A. Madero en la segura Ciudad de México.

Fer era la tercera hija de Claudia, la más pequeña. Nació el 22 de octubre de 2000, aunque los padres de Fernanda no lograron tener una buena relación como pareja, como padres seguían siendo los más amorosos, con una buena y sólida relación con sus dos hijas y su hijo mayor. Fernanda vivía con su mamá y cada fin de semana acudía con su papá.

“Desde muy pequeña era una niña entregada a su escuela, siempre de excelentes calificaciones, con una conducta intachable. Desde muy pequeña se inclinó por el karate, era ya cinta negra, estudiaba el tercer semestre de la Licenciatura en Criminalística, en la Universidad de Ecatepec. Todos los días al llegar de la Universidad, acudía a su entrenamiento frente a mi trabajo, no era una niña que anduviera buscando problemas”, detalla Claudia.

Ese viernes 24 Fernanda llegó con bien a casa de su padre, con quien también tenía una muy buena relación. El sábado 25, Fernanda pidió permiso a su papá de salir, no tardaría. El padre le otorgó el permiso. Pasaron las horas, la hermana mayor de Fernanda, quien vive con su pareja, le marcaba, y uno de los mensajes que contestó le hizo saber que estaba con unos amigos. Llegaron las ocho, las nueve de la noche del 26 de agosto, Fernanda no aparecía.

Preguntando cerca de la colonia, el padre y la hermana de Fernanda se enteraron de que habían encontrado el cuerpo de una mujer en uno de los andadores. Su hermana preguntaba a los vecinos mostrando la imagen de Fer, pocos se atrevieron a responder y le indicaron que sólo vieron que la mujer estaba desnuda y que encima le habían dejado la ropa.

Claudia reconoció el cuerpo de su hija. “Me la enseñaron cubierta con una sábana. Sólo me mostraron la cara, les pedí me mostraran los pies, sus piecitos eran inconfundibles. Sí era mi ‘nena helmosha’”.

Fernanda no tenía amigos en la zona, era muy reservada con eso. Claudia no entiende en qué momento conoció a ese sujeto que la llevó a una reunión “de amigos”, muy cerca de la casa de su padre. Afortunadamente, me hace saber Claudia, algunos chicos que acudieron a la fiesta, señalaron que Mario Alberto, un sujeto de 27 años, había llevado a Fernanda a la reunión, que en un momento Fernanda se levantó para irse a su casa. El sujeto fue el último con el que ella salió del lugar, para después aparecer violada y asesinada en un andador muy cerca de la casa de Mario Alberto, quien fue detenido el 11 de octubre de 2018 y quien se encuentra en proceso. Sin embargo, Claudia está segura de que el individuo no actuó solo. “Frida, mi hija era cinta negra, sabía defensa personal, se habría librado muy bien de un solo sujeto, él no lo hizo solo, estoy segura”.

La carpeta esta residida en GAM-6, catalogada como feminicidio. Sin embargo, las autoridades igual que en cada doloroso caso mantienen una constante revictimización de Claudia, y de la misma Fernanda, sugiriendo que Mario Alberto era novio de Fer, cuando es no es verdad, señala enérgica Claudia.

“Quieren dejarlo así, ya no quieren investigar más y yo no puedo permitir que suceda eso porque además estoy segura que no es la primera vez que este sujeto ataca a alguien y me preocupa que siga atacando a más niñas como mi Fer. Por eso te busqué, porque necesito que el resto de la gente conozca que las autoridades de la Ciudad de México no tienen el más mínimo interés en hacer justicia para mi hija”.

Mario Alberto está detenido en el Reclusorio Norte, cuenta con un abogado particular y hasta el momento se ha negado a declarar algo. Sólo piden prórrogas para dar muestras de su “inocencia”, el juicio está estancado.

“Por eso te busqué, Frida, porque quiero que se conozca lo que este asesino le hizo a mi hija y que las autoridades siguen dándoles siempre privilegios, como si quitarle la vida a mi hija fuera algo que a nadie le importa, también porque hubo una nota donde mencionaron que mi niña tenía una relación con él. No es cierto”.

La historia de Fernanda no es muy diferente al resto de las que hemos redactado en este espacio. Una niña de 17 años que debería vivir en libertad, con la seguridad de que nada malo le puede suceder, una adolescente sana que creció en una familia imperfecta como muchas, la cual no es culpable de lo que le sucedió, una mujer llena de sueños rotos, violada y asesinada cruelmente por uno o varios sujetos por el simple hecho de que no pasa nada o a pocos les importa, donde a diario nuestras adolescentes reciben el mensaje claro de que asesinar a una mujer en este país se puede.

Tenemos que entender que nadie sale de casa buscando ser brutalmente violada, que ninguna va buscando que nos asesinen, que queremos vivir con libertad, con seguridad, con tranquilidad.

Que tú, hombre, si eres de los que piensan que puedes asesinarnos, debes entender que naciste de una mujer, una mujer como la que decidiste morder, golpear, violar, destazar, calcinar, arrebatar porque te sientes poderoso, porque te sientes dueño de nuestras vidas. Y debes tener claro que seguiremos levantando la voz, abrazándonos, cuidándonos entre nosotras, en lo que tu aprendes que el problema no somos nosotras, son ustedes y que terminaremos como sociedad, como especie, como mujeres, con esa impunidad, sí, esa que tranquila se pasea por las calles del México aún indolente.

Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición o intento de feminicidio. Búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la Ausencia.

*FridaGuerrera (@fridaguerrera | fridaguerrera@gmail.com) es activista por los derechos de las mujeres.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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