Los troles: El “usuario” como enemigo del usuario


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

Hay conceptos e ideas sobre las que hace falta regresar a explicar y contextualizar con el día a día. Ya en este espacio se han comentado algunos de los tipos de interacciones que se dan en la red y cuál puede ser la razón o uso que se les da. De los bots, las cuentas falsas o sockpuppets, los métodos de automatización para manipulación de métricas, y su uso como parte de estrategias de manipulación de usuarios.

Con frecuencia donde se pone más atención, y se comete el error de generalizar, es con los robots, que finalmente no son más que métodos de amplificación para multiplicar la acción y alcance de un mensaje simulando la acción de usuarios artificialmente.

Pero para fines de conducir la conversación, lo que ahora se observa en las redes sociales es más complejo.

Una de las cosas que casi desde su origen permitió el internet fue tener cierto grado de interacción entre sus usuarios. No empezó con las redes sociales globales digitales, sino desde los antiguos tableros BBS y los salones IRC de chat. Pero ya desde entonces la interacción entre usuarios ha sido ventana también para los defectos del ser humano. Así, no era raro que apareciera cierto tipo de usuarios.

El tipo de usuario que se caracteriza por causar una reacción negativa intencionalmente con sus publicaciones, de ninguna manera considera ni atiende a las razones, y no se detiene, sino al contrario, busca siempre aumentar el grado de malestar con sus interacciones.

Se distingue por publicar contenido que únicamente busca causar malestar, ser grosero, provocador, discordante, irracional, e incluso agresivo y hostil.

En el origen de estas primeras interacciones se decía que lo que buscaban era que otros usuarios “se engancharan” en sus “discusiones”. Y se asemejó a la acción del curricaneo en la pesca o fish trolling, lanzar un anzuelo y recoger la línea buscando llamar la atención del pez para que muerda el anzuelo precisamente.

Posteriormente se adopta la acepción con respecto a las criaturas mitológicas a partir de hacer la similitud con “seres desagradables” para la convivencia en línea.

así, surge primero la acción de hacer “trolling” o trolear. y luego, a la persona se le da la connotación de trol.

un trol no es un usuario con quien no se concuerde o no se tenga afinidad. un trol es un usuario agresivo, un reventador. los troles siempre irán buscando causar una reacción negativa intencionalmente con sus interacciones, de ninguna manera consideran ni atienden a las razones, y no se detienen, al contrario, buscan siempre aumentar el grado de malestar en los demás.

Solo así funciona el trol: buscar enganchar en una “discusión”, sin sentido, pero con tintes agresivos. El objetivo final del trol siempre será hacer enojar al otro (u otros) usuarios con quienes esté interactuando.

Esos que pueden pasar días y días sin soltar un tema, aunque no pongan un solo argumento válido o razonado, sino más bien llevan las interacciones a la índole personal. Muchas veces ahí termina siendo un desfile de falacias, mentiras, y muchos, muchísimos adjetivos.

En las redes sociales globales el troleo está considerado ahora un problema que puede ser grave al desviar el curso completo de las conversaciones en línea volviéndolas acciones de descalificación personal, abierta violencia escrita y autentico linchamiento digital.

Pero además el efecto social es la parte nociva y peligrosa. El eslabón débil del modelo es el usuario de a pie.

Coacción, Coerción, Confusión, Desinformación

Las redes sociales estimulan primero y antes que nada a nivel emocional. Al leer algo que causa enojo o alegría, el cuerpo, antes que la mente, reacciona. Y solamente es después de esa reacción que en ejercicio de la voluntad se razona el mensaje, pero bajo el estímulo emocional generado. Además, que la emoción permanece en la persona y la acompaña fuera de la pantalla.

Causar enojo es una forma de manipulación, es la emoción que más fácilmente lleva a la acción y a responder de manera irracional. La inducción de mensajes tendientes a causar ira mediante las redes sociales son un factor nocivo en la dinámica social. Se recurre a la influencia hostil y la persuasión agresiva: coerción y coacción.

Irrumpir en las interacciones con dinámicas de troleo aplicando coerción y coacción funciona, funciona extraordinariamente bien, pero no busca solucionar nada. Se busca conducir la conversación. Irrumpir en ella. Como sea que se haga, pero empujar el tren de ideas, o romperlo.

Actualmente, a nivel global, la principal motivación para estas dinámicas son las diferencias ideológicas o de simpatías políticas.

La coacción en las redes sociales busca imponer una ideología mediante presión, en forma casi siempre de amenazas veladas o explicitas. O bien, es llevar a alguien a tomar una postura en respuesta a un libre ejercicio de expresión de opinión o ideas.

Y todavía tal vez es peor es la coerción. En el entorno social digital es una forma de censura.

Usted, ¿se ha detenido de expresar una opinión o duda, al pensar dos veces en la posible respuesta grosera que reciba?, ¿ha cambiado la forma en que interactúa para evitar “que se enojen” con usted? O bien ¿ha visto esas convocatorias a ofender a un periodista o político?

Entonces ya los vio. Son ellos.

Estamos ante un pleno escenario de censura coercitiva. El ataque constante, reiterado, infundado, que busca callar voces y opiniones. Viene en forma clara de descalificaciones, groserías, violencia. Es linchamiento digital.

Hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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