Infoxicación: La enfermedad de la confusión


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

Una vez más tenemos que retomar la idea, las redes sociales son la nueva plaza pública donde se comentan los temas de relevancia, suelen ser el primer lugar donde cada vez más gente recurre buscando información y opiniones para entender la situación actual y su entorno próximo.

Pero ¿qué pasa cuando la cantidad de datos e información disponibles son tantos, que no es posible realmente formar un criterio y en vez de entender se causa más confusión? Se le conoce como infoxicación, es cada vez más frecuente y tiene síntomas de enfermedad.

Información y más información

Una pregunta que puede parecer sin sentido pero que vale es: ¿cuánto tiempo se puede estar conectado en internet? La respuesta salta en su obviedad, una persona no puede estar más de las 24 horas del día conectada a internet. Lo interesante actualmente más que el factor tiempo es la cantidad y calidad de información disponible y la dificultad para discernir con respecto a ella.

La información es la parte esencial de internet. Los medios de comunicación masivos tradicionales han tenido que recodificar su contenido para ofrecerlo por los medios digitales. Ya no hay límites por la ubicación o restricciones de horario para consultar cualquier cosa que el usuario quiera, pero además ahora el cada usuario en si mismo es potencialmente una fuente de información.

La complejidad de disponer de tanto contenido tiene una consecuencia sutil, cada vez es más difícil distinguir las fuentes confiables y veraces. La falta de contexto adecuado, sustento verificable y carencia de validación, forma un flujo de información de mala calidad sobre la que el usuario promedio pierde la capacidad de entender un tema, lo que termina por producir más confusión que certeza.

Para que una persona, un usuario, pueda comprender, no basta tener datos e información a la mano, sino que es necesario que tomen significado y sentido de forma que lo pueda comprender a partir de relacionarlo con la experiencia previa y adicionarlo como nuevo conocimiento. En todo este proceso influye también el contexto personal, conocimientos, valores e ideas ya existentes.

El usuario promedio en la práctica ha desarrollado formas para sobrevivir a esta sobrecarga de información que además suele llegar sin que sea solicitada de manera expresa. La más frecuente es sujetarse al sesgo de confirmación, recurriendo a información que solo confirma las ideas y juicios prexistentes que además permite justificar de antemano la toma de decisiones.

Alvin Toffler fue el autor que primero explicó el fenómeno en su libro “Future Shock”, sin embargo, se ha adicionado un elemento que hasta ese momento no se tenía previsto, la carga emotiva en la información que fluye por internet actualmente.

Gatekeeper, el filtro personal

Cuando al flujo masivo de información se le agrega el elemento emotivo el usuario nubla aún más su juicio para discernir sobre la validez, o no, de la información que consume.

El “gatekeeper” es como se conoce a ese filtro personal que lleva a seleccionar qué información se consume y discriminarla por su validez o carencia de ella. Quienes entienden el modelo saben que la carga emotiva en la forma de presentar una pieza de información es esencial para llamar la atención del usuario.

Justamente es la parte subjetiva a la que recurren los medios sensacionalistas para presentar contenido de forma que el usuario se sienta identificado y ceda su confianza, aunque la información presentada carezca de toda validez y sustento.

La carga emotiva es la piedra angular para el clickbait, los enlaces carnada; la forma de explotar económicamente monetizando contenido ofrecido en forma de información o “noticias” sólo apelando la curiosidad de los usuarios, aunque sean abiertamente mentira.

Pero también eso lleva a que cada vez con más frecuencia, adicional a la confusión, el usuario promedio después de querer informarse más bien termina con una profunda sensación de agobio, temor, preocupación y desconfianza, contra las fuentes que presentan contenido que emotivamente le resultan discordantes.

Para la mente humana percepción es realidad, así, cuando la información causa malestar a nivel emotivo, es posible que incluso se somatice y manifieste síntomas físicos.

El agobio, el estrés y la ansiedad que generan semejantes cantidades de información y su impacto, puede llegar a causar cansancio no solo mental o emocional sino físico y todos los síntomas asociados: dolor de cabeza, de estómago, reducción en la capacidad de concentración, alteración en el ritmo cardiaco y la presión arterial.

La infoxicación es un problema real propio de la época de hiperconexión que vivimos, donde en una misma pantalla se reúne a la familia, los amigos, el trabajo y lo que cada vez menos podemos entender como información sino como un gran concentrado de estímulos emotivos en medio de los cuales, a veces, se asoma contenido útil y necesario.

Hagamos red, pero desconectémonos de vez en cuando. Es por salud.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

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