Así fue como la desinformación en internet alimentó el movimiento antivacunas


#HuellaDigital | *Leo García (@leogarciamx)

Cada vez es más palpable y evidente el efecto de la influencia del contenido que se publica y comparte en internet y las interacciones del entorno social digital relacionadas con ello.

El pasado 7 de marzo, Facebook anunció que tomaría acción ante un problema sobre el que se le hizo presión por años: combatir la desinformación antivacunas. Sólo después de que YouTube y Pinterest hubieran procedido al respecto.

Youtube y el movimiento antivacunas

Los movimientos que buscan evitar —y hasta suprimir — la vacunación no son tema nuevo, existen casi desde que se empezaron a aplicar las vacunas como un método público de prevención de enfermedades.

En 1998, un documento carente de todo rigor médico fue presentado por el Dr. Andrew Wakefield en la revista “The Lancet” que ofreció como conclusión que la vacunación podía propiciar el desarrollo del espectro autista en niños.

Pasaron años para que Wakefield reconociera que el documento había sido publicado para respaldar intereses de un grupo que litigaba contra un fabricante de vacunas. Hasta 2004 apareció una explicación y desmentido en la misma revista, pero se cree que el alcance que logró la difusión del documento original sigue teniendo graves consecuencias hasta la fecha.

Desde 2010 tomó auge una tendencia en internet en la que padres y grupos de diferentes afinidades, con el argumento de exigir su derecho y ejercer su libertad, empezaron a oponerse cada vez más a que sus hijos fueran vacunados, a pesar de estar en la edad sugerida y disponer de las vacunas. El principal sustento fue la desinformación difundida en referencia al documento de Wakefield.

En 2017, Europa cerró con 14 mil 451 casos de sarampión. Italia presentó una epidemia que llevó al hospital 4 de cada 10 niños. Y los médicos notaron algo, los padres con frecuencia hacían referencia a videos vistos en YouTube como fuente de información para tomar su decisión de no vacunar.

Por la dimensión que tomo el problema, un grupo de investigadores del departamento de biología de la Universidad de Pisa liderados por Gabriele Donzelli, Giacomo Palomba e Ileana Federigi, analizaron el contenido de YouTube acerca de este tema.

En su investigación descubrieron que los videos que difunden información equivocada para justificar la negativa a vacunar en YouTube aumentaron progresivamente en proporción casi de 4 a 1 desde 2010 con respecto a los videos que explican los beneficios de la vacunación con información médica real y sustentada.

Puesto en minutos, en el lapso investigado se compartieron en Youtube 7 mil 190 minutos de videos de desinformación para disuadir la vacunación comparado con mil 123 minutos de videos a favor de la vacunación con sustento médico.

Estos mismos videos tuvieron una audiencia que consumió 194 mil 590 minutos de videos de desinformación comparado con una audiencia que consumió 22mil 322 minutos de videos médicos a favor de la vacunación.

Y en otras métricas la situación no fue diferente, los videos antivacunas fueron compartidos 67 mil 074 veces comparado con los videos a favor de la vacunación que fueron compartidos únicamente 2 mil 427 veces; los videos antivacunas tuvieron 35 mil 861 likes comparado con sólo 10 mil 076 likes para los videos a favor de la vacunación.

Lo más interesante del caso es que YouTube ha servido como un método muy influyente para el refuerzo del sesgo de confirmación de una audiencia muy específica, pero en crecimiento. Esto se pudo constatar cuando la investigación comparó además con la información disponible en otros medios de consulta en línea.

Descubrieron respecto al tema vacunación en Google, 59% de las búsquedas eran para consultar información médica que sustentara los beneficios de la vacunación comparado con 41% dirigidas a fuentes de desinformación opuesta a la vacunación; o en Wikipedia donde el 85.6% de las búsquedas eran referentes a los beneficios de la vacunación comparado con el 14.4% de búsquedas relacionadas a información opuesta a la vacunación.

El uso político del bulo antivacunas

Si el escenario de desinformación no era ya suficientemente alarmante, se descubrió que durante la campaña presidencial de Estados Unidos en 2016 la operación en redes sociales coordinada desde Rusia tomó este tema para hacer aún más complejo el debate y con tintes políticos.

Hubo dos elementos peculiares. La participación de los troles y (ro)bots rusos en el debate antivacunas se dividió casi por igual con argumentos a favor y en contra. No es tanto de extrañar si se toma en cuenta que la estrategia es aumentar el malestar y confusión. Esta maniobra se enfocó en exagerar posturas opuestas y mantenerlas en constante polarización.

Y el otro elemento peculiar fue llevar el discurso a otras plataformas. Así, Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest se volvieron foros que se aprovecharon para la campaña contra la vacunación.

Las medidas tomadas por las redes

Conforme han ido rebrotando enfermedades que se consideraban erradicadas alrededor del mundo debido a la falta de vacunación, los dueños de las empresas de las redes sociales finalmente han cambiado su postura. Mientras originalmente habían sustentado su tolerancia a partir de defender la libertad de expresión, ahora se ha entendido que se causó un problema de salud.

Así, el 20 de febrero Pinterest eliminó de sus resultados de búsqueda todo lo relacionado con vacunación; el 29 de febrero, Youtube procedió a quitar las opciones de monetización a los videos de temática antivacunas. Y finalmente, la mayor plataforma de interacción social, Facebook, anunció el 7 de marzo que trabajará coordinadamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para disminuir la difusión de información antivacunas y aumentar la visibilidad de información médica sustentada a favor de la vacunación.

Pero esto pasó hasta que en Estados Unidos empezaron a sufrir brotes de enfermedades que se pueden prevenir con la vacunación.

Y pese a las evidencias, aún existe escepticismo acerca del poder que tiene el entorno digital para influir y transformar la sociedad más allá de las pantallas.

Hagamos red, sigamos conectados.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden al autor y no representan necesariamente la postura de Quinto Poder.

Consigue más noticias en tu e-mail

Inscribirse al newsletter para recibir noticias en tu correo.

Quinto Poder

Denunciamos todo lo que apesta a corrupción, lacra e injusticia. No basta con que te indignes, mejor alza la voz y ayúdanos a impulsar una reflexión. Sin protegidos ni favoritos, Quinto Poder es tu voz.