Ellos ganan cuando te enojas por lo que ves en redes sociales


*Leo García

En las redes sociales, la estrategia política que está funcionando es mantener al usuario enojado. Seguro al leer esta afirmación te sentiste identificado.

El miércoles 17 de octubre, Twitter compartió en su blog oficial información de las investigaciones que están siguiendo acerca del uso de su plataforma para influir políticamente. La sorpresa fue que publicaron información generada por operadores rusos y ahora, también por los iraníes.

Es el paquete de datos más grande que ha hecho público Twitter relacionado con las investigaciones en curso. Está formado por más de 10 millones de tuits, más de dos millones de imágenes, videos, gifs y transmisiones por Periscope, todo generado desde tres mil 481 cuentas relacionadas con Rusia y 770 que se sospecha son de origen iraní.

Dos días después, el viernes 19, en el estado de Virginia se presentaron cargos contra Elena Alekseevna Khusyaynova por conspiración e interferencia contra el sistema político estadounidense.

Ambas acciones están relacionadas, son de gran importancia y permiten investigación por grupos interesados en entender la dimensión del uso político de las redes sociales. Principalmente, la estrategia para lograr esa influencia política.

El chef de Putin

El documento en el que se presentan los cargos contra Elena Alekseevna Khusyaynova expone que es la operadora financiera que ha administrado un presupuesto, desde 2016 hasta la fecha, de 35 millones de dólares para pagar la operación del “proyecto Lakhta”, dedicado a influir políticamente en Estados Unidos, Inglaterra, Ucrania y otros países de la Unión Europea. De esos 35 millones de dólares, 10 millones se gastaron apenas en lo que va de 2018 para influir en las elecciones intermedias de Estados Unidos.

El proyecto Lakhta ha usado como fachada las empresas Concord Management and Consulting LLC y Concord Catering de Yevgeny Prigozhin, que operan una red de 12 empresas más, entre ellas la IRA o Internet Research Agency, conocida como la “Granja de Troles de Olgino”.

Yevgeny Prigozhin también es dueño de restaurantes donde Vladimir Putin ha ofrecido cenas a funcionarios extranjeros, lo que le ha valido el apodo de “el chef de Putin”.

Para el proyecto Lakhta se contrataron proxys (servidores que simulan un origen distinto al real de las conexiones que se usan), se compraron nombres de dominio y hospedajes para poner sitios de “noticias”. Se compraron lotes de cuentas de redes sociales, se pagó a personajes relevantes en las redes sociales y publicidad para promover el contenido que se generó.

La acción se extendió por Twitter, Facebook, Instagram y VK, una red social rusa.

Sin embargo, la mejor manera de influir en un grupo es a partir de la identificación, de la empatía entre los usuarios objetivo.

División y polarización social

Cuando se habla de utilizar las redes sociales con fines políticos se comete un error muy común: pensar que la estrategia es mostrar apoyo y beneficiar a cierto grupo de manera abierta y explícita. No es así.

En el internet social, las relaciones se construyen entre usuarios que son afines, es decir, que comparten intereses, juicios, creencias, ideas, valores o conocimientos; formando esferas de interacción donde solamente se confirma y reafirma todo lo que tienen en común, principalmente las ideas.

Pero este modelo de interacción tiene un defecto: se rechazan las ideas distintas, que resultan discordantes, al punto que se les “combaten”. Esto inicia ciclos de confrontación, las ideas concordantes que confirman a cada grupo son aceptadas sin cuestionar. Las ideas discordantes que desafían grupos son rechazadas, repelidas cada vez con mayor resistencia, llegando a la total irracionalidad.

Así es como las posturas discordantes entre sí se polarizan y tienden a radicalizarse. Y eso lleva a generar molestia y malestar más allá de la pantalla.

De eso se trata el proyecto Lakhta, de mantener a los usuarios enojados unos con otros a partir de exagerar puntos de vista, reclamos y discursos que aumenten el malestar en ambos extremos de la escala política, económica y social. Todo a partir de simular ser ciudadanos y activistas con un alto sentido patriota.

En la orden que expone los cargos contra Elena Alekseevna Khusyaynova se explica que es simple la instrucción: mostrar apoyo a grupos radicales e intensificar el debate entre grupos opositores al sistema, y a quienes están política y económicamente insatisfechos. Además de agravar el debate y la discordia entre grupos minoritarios y el resto de la población.

Se detallan guías de acción, tipos de objetivos, perfiles de usuarios. Le dieron imágenes (memes), y videos, especialmente cargados de simbología acorde a los grupos donde se iban a usar.

Les indican aprovechar los debates que se dieron por la Marcha de las Mujeres en Estados Unidos, por el conflicto con la NFL y sus jugadores, por el tiroteo de Charlottesville y los rallies de “Unite the Right”.

Se les dan indicaciones a los operadores y casos como estos:

>Se puede identificar grupos conservadores pro-familia y confrontarlos con grupos de derechos LGBT. Sobre los derechos LGBT, incluso les detallan que son grupos altamente sensibles al tema de los “privilegios del blanco”, por lo que aconsejan tener cuidado en el tema racial para mantener la empatía.

>A los grupos de derechos civiles, confrontarlos con grupos pro-armas altamente nacionalistas aprovechando símbolos como la bandera confederada.

>En instrucciones más recientes, se les indicaba aprovechar la imagen de John McCain haciendo mofa de su edad y usarlo como argumento de debilidad, tanto personal como de sus simpatizantes.

Por si no parece suficientemente grave, también se detalla cómo los operadores rusos, simulando ser activistas estadounidenses, lograron organizar los llamados “rallies”, y simultáneamente, convocar grupos antagonistas para protestar contra esos mismos rallies. Tal como sucedió en Agosto de 2017 durante los disturbios de Charlottesville donde chocaron el rally organizado por “Unite the Right” y la marcha de “Black Lives Matter”. Ambos convocados en Facebook por grupos influidos por operadores rusos.

Cada vez queda más claro que la estrategia es la ira como motor del activismo político en las redes sociales.

*Leo García (@leogarciamx) es desarrollador web y analista de tendencias de Twitter.

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